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Guinea Ecuatorial ¿quién esta detrás de los mercenarios?
Por Aarón Lemos (Canal Mundo, 10/08/2004)
 
 

La oposición guineana en el exilio y las autoridades sudafricanas esperan las sentencias de los juicios realizados en Guinea y Zimbabwe contra los dos grupos de mercenarios detenidos el pasado 7 de Marzo en el aeropuerto de Harare y Malabo, acusados de planear un golpe de estado contra el régimen de Teodoro Obiang Nguema. Todos los mercenarios participantes formaban parte de la conocida empresa de mercenarios sudafricana Executive Outcomes. La detención de estos grupos se produjo gracias a una información de los servicios secretos sudafricanos, facilitada a las autoridades de Zimbabwe, según la cual, tras partir de Pretoria, un avión que transportaba 69 mercenarios, recogería las armas con las que derrocar el régimen de Malabo. 24 horas después de la detención de este primer grupo se detuvo en Malabo un total de 18 efectivos que debían prestarles apoyo logístico una vez aterrizaran en Guinea. Como resultado, en el mes de Junio se iniciaron dos procesos, en Malabo y Harare, contra los respectivos grupos, acusados de diversos delitos respecto a tenencia de armas, inmigración ilegal e intento de derrocar un gobierno.

Desde Malabo, se acusó a Severo Moto de ser el inspirador de dicho golpe. Además según Teodoro Obiang, los componentes del “trío de las Azores” apoyaron la intentona. Gran Bretaña aportoólos mercenarios relacionados con las SAS y miembros del partido conservador como Mark Tatcher (hijo de la ex primera ministra) habrían puesto parte de la financiación; Estados Unidos habría preparado el avión, vendido una semana antes de la tentativa a la empresa Africana; y España habría mantenido una fragata, supuestamente la “Canarias”, cerca de aguas guineanas realizando labores de inteligencia.

Según las teorías guineanas, Severo Moto se encontraría el 7 de marzo en Bamako, capital de Malí, a una hora en avión de Malabo, esperando la ejecución del golpe para aparecer en Malabo y hacerse con el poder. Cuando por fin recibe noticias se le informa de que la tentativa ha fracasado y regresa a España. Moto negó todo tipo de relación con esta intentona, sin embargo Nick DuToit, líder del grupo detenido en Malabo, confesó a los pocos días de su detención ante la televisión, que el cerebro de esta operación fue Severo Moto con la financiación del empresario libanés Ely Calil, un trader del sector energético y asesor en materia petrolífera de varios presidentes africanos -Nigeria, Angola, Congo, Senegal y Chad-, conocido en los mercados internacionales por enriquecerse con los excedentes de petróleo mundial no controlados, es decir, la diferencia entre lo que los países productores declaran y la cantidad que realmente producen. Severo Moto reconoció su amistad con Calil, quien ayuda económicamente al mantenimiento del gobierno en el exilio de Guinea Ecuatorial que Moto preside. Calil sería quien presentó ante Moto a Simon Mann, antiguo miembro de las fuerzas especiales británicas y millonario tras participar en oscuras operaciones de tráfico de armas y diamantes en Sierra Leona. La coincidencia no tendría ninguna relevancia si no fuese porque Simon Mann viajaba en el avión interceptado en Harare y es considerado como el jefe de los mercenarios detenidos. Además, en su confesión pública, Nick DuToit aseguró que Calil y Moto firmaron un contrato con Mann a quien pagaron cinco millones de dólares para organizar el golpe.

Diametralmente opuesta resulta la versión de Severo Moto, según el cual el auténtico cerebro del frustrado golpe seria Armengol Ono Nguema, hermano de Obiang y aspirante a sucederle. Según esta versión, el dictador padece un cáncer con metástasis que le ha llevado a designar como sucesor a su hijo, conocido como “Teodorin”, de 34 años. Una idea que no ha agradado a su hermano que cuenta con el apoyo de buena parte del ejército. Según Moto, Ono Nguema ostenta el cargo de presidente honorífico de la empresa Logo Logistics, encargada de fletar el avión de los mercenarios y es socio en una empresa de exportación guineana junto a Nick DuToit, líder de los detenidos en Malabo.

Aún nos queda la tercera opción, apuntada por algunos analistas: el autogolpe. Obiang bien podría tejer todo este circo como excusa para iniciar una campaña de detenciones y seguir reduciendo libertades en Guinea. Un “aviso”, digamos, a todos sus opositores y un nuevo intento de desprestigiar a Severo Moto, cuya extradición solicitó al gobierno español, aunque fue rechazada. Para realizar esta afirmación se basan en datos como la suavidad con la que se ha comportado Obiang respecto al juicio de Harare: no ha solicitado la extradición a Guinea de los acusados, ni siquiera ha pedido la pena de muerte para los que están siendo juzgados en Guinea pese a que en un primer momento se mostró iracundo y dispuesto a perseguir y matar a todos sus enemigos. En declaraciones posteriores explicó que la legislación guineana no contempla aplicar la pena de muerte a un delito en grado de tentativa como es este. Curioso dato cuando los juicios sumarios siguen existiendo bajo su régimen junto con los maltratos a presos como lo demuestra la muerte en la cárcel de Black Beach de uno de los detenidos en Malabo.

Sea cual sea la hipótesis verdadera, las familias de los detenidos esperan una sentencia sin garantía alguna de un juicio justo, y Obiang suspira aliviado desde su trono. Este es el sexto intento de golpe de estado del que sale indemne.

 
 

Aarón Lemos Correa é estudiante da USC en prácticas no IGADI.

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