| China e o mundo chinés |
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| El rearme del PCCh Xulio Ríos (Asiared, 04/07/2011) |
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Más intensa que los 30 años de la adopción de la política de reforma o los 60 años de la fundación de la República Popular China, la magnitud de la conmemoración del 90 aniversario de la creación del Partido Comunista de China (PCCh) ha sorprendido a muchos por la exhibición a gran escala de una simbología más asociable con el período maoísta. Pareciera que el esfuerzo propagandístico se orientase a promover un rearme político e ideológico. ¿Cuánto hay de cierto en ello? PCCh, la escuela del poder Las características más sobresalientes que distinguen actualmente al PCCh podríamos resumirlas del siguiente modo. Primero, la concentración del poder. El PCCh acapara sin discusión los principales resortes del poder y pese a los enunciados retóricos de una mayor apertura a la sociedad, esta siempre topa con el obstáculo de la incapacidad oficial para digerir una discrepancia que lo ponga en cuestión. De ahí, el empeño paralelo en fomentar la ocupación social en todos y cada uno de sus espacios, evitando el surgimiento de formas autónomas de organización al margen de su liderazgo. Desde el Estado al Ejército, el PCCh, rechazando cualquier hipótesis de alternancia, se reafirma hoy día en un modelo político de signo claramente autocrático. Segundo, la emergencia del nacionalismo como referente ideológico principal. A pesar de las invectivas de Hu Jintao, su secretario general, al estudio del marxismo y a la persistencia del marxismo-leninismo, es el nacionalismo el mayo inspirador del ideario del PCCh. El comunismo patriótico chino pone por delante los grandes objetivos de la nación. Tercero, una enorme capacidad de adaptación y de flexibilidad que tiene en cuenta el aumento de la complejidad social y la necesidad de fomentar la creatividad. Cuarto, la personificación de la milenaria tradición burocrática que concede a sus funcionarios las capacidades para ejercer la benevolencia. Los agujeros negros Las contradicciones sociales se han agravado en la China de hoy. En 2010 se registró un 31% más de millonarios que en 2009, situando al país, tras EEUU y Japón, en la tercera posición del ranking global en este aspecto. Esta circunstancia facilita el repunte de cierta facción conservadora, en buena medida aliada con los neomaoístas, catalizador del pensamiento antioccidental y de toda oposición a la apertura política. Proponen el retorno a la ortodoxia del Partido, critican a Deng y reúne, paradójicamente, a figuras como el general Liu Yuan, hijo de Liu Shaoqi, o al propio Bo Xilai, príncipe rojo, hijo de Bo Xibo, ambos víctimas de Mao. |
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