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El “guerrero” andino

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 Evo Morales, Hugo Chávez e Ollanta Humala, clic para aumentar
Como Evo Morales, Humala ya ha recibido un cálido y frontal apoyo del venezolano Hugo Chávez, tal y como se evidenció el pasado 10 de enero en Caracas, cuando una reunión entre estos tres líderes, uno de ellos presidente desde hace 7 años (Chávez), un recién electo mandatario (Morales) y un favorito para la presidencia (Humala), despertó todo tipo de suposiciones, alarmas y análisis, algunos apresurados, otros justificados.
 

Ollanta, en lengua aborigen quechua, significa "el guerrero que todo lo mira". Ese es el nombre del considerado favorito para ganar las elecciones presidenciales peruanas del próximo 9 de abril, Ollanta Humala, de 43 años, ex teniente coronel del Ejército, representante de la nueva ornada de movimientos y partidos políticos antisistema, ideológicamente ubicados entre el nacionalismo, el indigenismo y la izquierda, que están remodelando el mapa político suramericano.

Es obvio el interés que despierta en estos momentos el Perú y el candidato Humala, principalmente tras el abrumador triunfo del indigenismo en la vecina Bolivia con Evo Morales y el eje hemisférico confeccionado con el presidente venezolano Hugo Chávez, considerado por la prestigiosa revista colombiana "Semana" como el "líder hemisférico más influyente del 2005".

Como Evo Morales, Humala ya ha recibido un cálido y frontal apoyo del venezolano Hugo Chávez, tal y como se evidenció el pasado 10 de enero en Caracas, cuando una reunión entre estos tres líderes, uno de ellos presidente desde hace 7 años (Chávez), un recién electo mandatario (Morales) y un favorito para la presidencia (Humala), despertó todo tipo de suposiciones, alarmas y análisis, algunos apresurados, otros justificados.

Durante un acto militar en Caracas, Humala fue entronizado por un Chávez exultante y fervoroso, quien no dudó en calificar a la principal rival de Ollanta, la conservadora Lourdes Flores, como "la candidata de la oligarquía". Esto provocó una fuerte protesta por parte del gobierno peruano de Alejandro Toledo, cuyos índices de impopularidad y frustración social marcaron una legislatura atribulada y turbulenta. La simbología militar del acto no era casualidad, ya que es la institución castrense de donde provienen Chávez y Humala.

Desde Lima se llamó a consultas al embajador peruano en Caracas al mismo tiempo que acusaban a Chávez de "injerencia en los asuntos peruanos". Éste, por su parte, reaccionó activando su ya acostumbrada ofensiva retórica, calificando a Toledo de ser "un nuevo Bush". Tras el éxito en Bolivia, resulta evidente que Chávez enfoca sus intereses en una victoria de Humala en Perú, a la espera del rosario de elecciones hemisféricas que celebrará América Latina en el 2006. México, Ecuador y Nicaragua entran también en la órbita expansiva de la "revolución bolivariana".

El mito de los Humala

Pero Ollanta Humala es para muchos peruanos un enigma político e ideológico. El candidato del Partido Nacionalista Peruano, creado a mediados de 2005, se define como "nacionalista" aunque reconoce que sus referentes ideológicos también se ubican en personajes históricos peruanos como José Carlos Mariátegui, fundador del Partido Socialista, luego Comunista, y Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador del APRA, de inspiración populista y socialdemócrata.

Pero para analistas y políticos peruanos, la fulgurante aparición de Ollanta Humala en el escenario político y su ambigüedad ideológica definen marcados rasgos de improvisación personal. Otros lo ven como un peligro para la democracia. A comienzos de 2005, Humala tenía apenas un 5% de intención de voto y, en estos momentos, lidera las encuestas con un 28% a favor, contra un 25% de la conservadora Lourdes Flores y un 15% del ex presidente Alan García.

El historial de Ollanta Humala revela ciertos paralelismos con el venezolano Hugo Chávez. En octubre de 2000, Ollanta organizó una revuelta militar junto a su hermano Antauro, al mando de 69 soldados, capturando un puesto militar en el interior del país, exigiendo la renuncia del entonces presidente Alberto Fujimori y el encarcelamiento de su asesor Vladimiro Montesinos. Éste se fugó del país ese mismo día, siendo capturado meses después en Caracas y hoy se encuentra a la espera de juicio en Lima. Los hermanos Humala se entregaron un mes después, una vez cayó el gobierno de Fujimori. Su sucesor transitorio, Valentín Paniagua, amnistió a los hermanos Humala.

La curiosa novela de los Humala no finalizaba ahí. Antauro formó en 2004, ya con Toledo de presidente, el Partido Etnocacerista, un movimiento nacionalista de reivindicación indígena que ensalza la figura del mariscal Andrés Avelino Cáceres, dos veces ex presidente y héroe militar que resistió la invasión chilena durante la guerra del Pacífico (1879-1883). Este movimiento etnocacerista fue ideado por el patriarca de los Humala, Isaac, un ex miembro del partido Comunista que en la década de los cincuenta, luchó contra la dictadura del general Manuel Odría.

A principios de 2005, Antauro y un grupo de reservistas etnocaceristas atacaron una estación de policía en la localidad de Andahuaylas, donde secuestraron a una docena de efectivos mientras pedían la dimisión del presidente Toledo. La reacción oficial para liberar la comandancia se saldó con cuatro muertos. Antauro se encuentra actualmente procesado.

Mientras, su hermano Ollanta, en ese momento agregado militar peruano en Corea del Sur, formó el Partido Nacionalista Peruano meses después de este suceso, en un intento mediático por desligarse de la actuación de su hermano y posicionarse como candidato presidencial. Esto le llevó a problemas personales con su padre Isaac y el propio Humala, quienes acusaron a Ollanta de desviarse del "proyecto familiar".

¿Un nuevo Chávez o un nuevo Fujimori?

Como Chávez en Venezuela, a quien Ollanta admira, éste canaliza la frustración de los sectores populares más excluidos, pero también manifiesta una vía alternativa al descontento general contra el presidente Toledo. Su condición antisistema y su fulgurante ascenso recuerdan el mismo ejemplo ocurrido con Alberto Fujimori en 1990, que finalmente le llevó a la presidencia.

Existen muchos paralelismos personales entre Chávez y Ollanta. Ambos se formaron en las academias militares de sus respectivos países, en donde elaboraron sus doctrinas ideológicas nacionalistas a través de "círculos de estudios". Del mismo modo, como tenientes coroneles, ambos impulsaron vías insurreccionales y golpistas para transformar el sistema imperante en sus países. Ambos finalizaron estudios en ciencias políticas, aunque ninguno de los dos presentó tesis final, por estar inmersos en las actividades políticas conspirativas.

En el sentido ideológico y político, la relación es igualmente fraterna. La base ideológica de la expansiva revolución bolivariana impulsada por Chávez confluye una síntesis nacionalista cívico-militar donde la Fuerza Armada tiene un papel activo revolucionario, idea también defendida por Humala y que en el Perú tuvo al ex presidente militar Velasco Alvarado como su exponente. Tanto Chávez como Ollanta son igualmente defensores de la soberanía nacional y la integración autóctona latinoamericana, del ascendente indigenismo y el revisionismo histórico, marcadamente anti-ALCA y acusan a EEUU y el neoliberalismo de ser la fuente de los problemas en sus respectivos países.

También resulta curioso y paradójico el actual escenario político peruano. Ollanta avanza hacia la presidencia con un partido recién creado, con el cual ha tenido problemas para inscribirse en el registro electoral. Del mismo modo, Ollanta negocia con diversos movimientos al notar ciertas fisuras en su partido, por el descontento generado tras la adjudicación de puestos "a dedo". Otro referente es el ex presidente Fujimori, exiliado en Chile a pesar de la orden de extradición peruana, pero avisando de sus intenciones electoralistas de cara a la presidencia. Pero un partido "fujimorista", Con Fuerza Perú, negocia una posible alianza con Ollanta.

El rompecabezas peruano

Del mismo modo, el espectro político peruano expresa la ascensión de nuevos partidos y nuevos líderes, con claras alusiones a la unidad del país, al optimismo futuro, a un discurso novedoso y a la asunción de nuevos tiempos. Esta tendencia viene siendo la tónica desde la asunción de Fujimori en los noventa pero tuvo su principal exponente a la caída de este y la asunción de Toledo. Esta tendencia afecta, principalmente, a partidos históricos y hegemónicos como el APRA o el partido Socialista, hoy sumergidos en el escenario socio-político.

Estos nuevos movimientos y toldas políticas son el Partido Nacionalista Peruano, Unión por el Perú, Movimiento Nueva Izquierda, Con Fuerza Perú y Avanza País, este último un partido liderado por el hermano de Ollanta, el también candidato presidencial Ulises, y que cuenta con el apoyo de su padre Isaac y su hermano Antauro. Del mismo modo, el hecho de que se presenten 24 candidatos a la presidencia demuestra una fuerte combinación de agotamiento del sistema, una percepción que aumenta con la frustración popular por los escasos cambios acometidos por el presidente Toledo.

Pero, ¿quién es Ollanta Humala? ¿Un nacionalista defensor del indigenismo o un ejemplo más del populismo de corte militarista latinoamericano, del cual hoy Chávez es también un claro exponente? ¿Es una seria alternativa antisistema, una nueva izquierda progresista o simplemente refleja un estado de ánimo popular, aún indefinido políticamente? ¿Podrá Ollanta canalizar ese descontento y convertirse en presidente? ¿Es el Perú un reflejo claro de los cambios que están ocurriendo, aceleradamente, en América Latina? Son tantas las interrogantes planteadas como curiosa y prolífica la historia personal de los Humala.