Ji Pengfei

Ya sea en el Partido o en el Estado, los aspectos más sobresalientes de la actividad política de Ji Pengfei (1910-2000) han estado siempre relacionados con el desempeño de funciones muy próximas al trabajo exterior o la acción diplomática. Natural de Yongji, en la provincia central de Shaanxi, desertó del Ejército del Kuomintang para unirse a las fuerzas revolucionarias que dirigía Mao Zedong y nunca más las abandonaría. Sus conocimientos médicos resultaron extremadamente útiles a muchos de los participantes en la mítica Larga Marcha de los años treinta. Personaje integrante del llamado “grupo de los veteranos”, en buena medida agrupados en la llamada Comisión Central de Asesoramiento, organismo del Partido liquidado en los años noventa, fue director del departamento de enlace internacional del Comité Central del Partido Comunista Chino, ministro de asuntos exteriores y también vicepresidente de la Quinta Asamblea Popular Nacional, el Parlamento chino.

Su relación con la actividad internacional se inicia antes de la proclamación de la China Popular, pero a partir de 1949 abandona totalmente la profesión médica. Fué viceministro de asuntos exteriores entre 1955-1968 y ministro “provisional”, entre 1968-1972, en los difíciles años de la Gran Revolución Cultural del Proletariado. No pocos criticaron su ambigüedad durante ese período, habida cuenta de que el titular del Ministerio y su superior jerárquico, Chen Yi, miembro del Politburó y uno de los diez mariscales de China, era uno de los blancos predilectos de los guardias rojos, hasta el punto de causarle la muerte en 1972 como consecuencia de los malos tratos físicos y mentales recibidos. Su estrecha relación con el primer ministro, Zhu Enlai, quien por el contrario siempre estimó su fidelidad y sentido de estado, le facilitó el acceso efectivo a dicha cartera ministerial. Sin embargo, solo alcanza a mantenerse en el cargo por un período de dos años, una etapa, si bien breve, particularmente intensa.

En efecto, esa transitoriedad no le impidió desempeñar un papel de primera línea en la distensión de relaciones entre China y Estados Unidos. El histórico encuentro de Richard Nixon y Mao Zedong en febrero de 1972, se gestionó en buena medida con la mediación discreta y muy eficaz de Ji Pengfei. Fueron momentos en los que China debía adoptar importantes decisiones políticas en el terreno diplomático, atreverse con nuevas orientaciones estratégicas que hicieran posible un alivio en las relaciones de Beijing con el mundo en general, y con Estados Unidos en particular. El Comunicado Conjunto firmado en Shanghai el 28 de febrero de 1972, que aún hoy sirve de referencia del proceso de normalización de relaciones entre ambos países, se fraguó siendo Ji Pengfei el titular del departamento de exteriores chino.

Otros aspectos sobresalientes de la nueva orientación diplomática china que pilotó Ji Pengfei fueron el comienzo de la normalización de las relaciones con Japón, tradicionalmente complejas, y la restauración del asiento de China en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El establecimiento de relaciones diplomáticas con muchos países de Europa Occidental venía a completar el nuevo status de China en la escena internacional que ofrecía su contrapunto con el inevitable empeoramiento de las relaciones con la Unión Soviética y Vietnam. Eran los tiempos en que Mao teorizaba sobre los “tres mundos” para destacar el papel de los países tercermundistas en la lucha antihegemónica internacional.

Ji Pengfei protagonizó el cambio de orientación en la acción diplomática china, pero su gestión posterior fué encomendada a otros (Qiao Zonghuai), quizás por que tan dilatada trayectoria en dicho departamento le impedía desprenderse suficientemente de los múltiples condicionantes interiorizados en aquellas primeras décadas, más intensamente revolucionarias.

El final de la Revolución Cultural y la recuperación de cierta normalidad, significó para Ji Pengfei la asunción de nuevos destinos políticos, en primer lugar, en la V Asamblea Popular Nacional, inaugurada en febrero de 1978 y en la que ejercería como uno de sus vicepresidentes. Son los tiempos en que Hua Guofeng ejerce el liderazgo formal del Partido, pero cuando ya es abiertamente criticado por su incapacidad para condenar los “errores izquierdistas” cometidos durante la revolución cultural. Es en este año cuando se inician también los grandes cambios en el orden político interno, la gaige (reforma) y la kaifang (apertura), de la mano de Deng Xiaoping, para construir la China moderna y próspera que unas décadas más tarde asombrarán al mundo por su empuje y dinamismo.

A partir de los años ochenta, buena parte de la actividad de Ji Pengfei ha estado ligada al aparato del Consejo de Ministros, del que llegó a ser secretario general (1980-1981), pero sobre todo a los problemas de la reunificación china. Ministro para los asuntos de Hong Kong y Macao desde 1983, diez años después aún presidía los trabajos legislativos para redactar la Ley Fundamental de Macao, el estatuto de autonomía de la ex-colonia portuguesa. Sus contribuciones en este sentido han sido objeto de especial reconocimiento.