20080421 toquio lee myung bak e yasuo fukuda

Lee Myung-bak y Yusuo Fakuda en Tokio: ¿vuelve el diálogo político?

 Lee Myung-bak y Yasuo Fukuda; clic para aumentar
No se esperaban resultados espectaculares de la visita a Tokio pero si un serio intento de restablecer la confianza y el diálogo. Y existen suficientes razones para pensar que Lee Myung-bak (izquierda) y Yasuo Fukuda podrían, en esta nueva oportunidad, reconducir positiva y fructíferamente las relaciones bilaterales.
 

Tras reunirse con el presidente Bush el 20 de abril en Camp David, Lee Myung-bak voló inmediatamente a Tokio para celebrar otra cumbre con Yasuo Fukuda. Ambos ya habían mantenido un primer contacto en Seúl, en febrero, con ocasión de la asistencia del primer ministro japonés al acto de toma de posesión del nuevo presidente surcoreano.

Corea del Sur y Japón han vivido unas relaciones históricas llenas de acontecimientos dolorosos para los coreanos, desde que en 1905 su país pasó a ser un protectorado japonés y en 1910 es anexionado a Japón hasta la derrota japonesa de 1945. La durísima ocupación japonesa dejó heridas históricas difíciles de cicatrizar, hasta el punto que las relaciones diplomáticas entre ellos no se restablecieron hasta 1965.

Hoy, estos dos países democráticos y económicamente desarrollados también comparten, en Asia oriental, importantes intereses geoestratégicos y económicos. Tienen una alianza militar con los EEUU, han acercado posiciones en la cuestión de Corea del Norte, existe una fuerte interdependencia económica y crecen sin cesar los intercambios culturales y turísticos.

Sin embargo, las relaciones políticas, a diferencia de las económicas, siguen siendo complicadas. En la última década, especialmente en la etapa Roh-Koizumi, creció un desencuentro mutuo alimentado por factores nacionalistas. Tokio discutió a Seúl la soberanía de los islotes Dokdo (nombre coreano) o Takeshima (nombre japonés). Seúl a su vez recusó la denominación de Mar de Japón y pide ser llamarlo Mar del Este. También se reavivaron las tensiones bilaterales por las periódicas visitas que el ex-primer ministro japonés Junichiro Koizumi realizó durante su mandato al santuario Yakusumi, en Tokio o por la publicación de algunos manuales escolares que, según Seúl, revisan y minimizan las masacres perpetradas por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Otro tema que sigue hiriendo la sensibilidad coreana es el de las decenas de miles de mujeres coreanas utilizadas como esclavas sexuales de los soldados japoneses durante aquella guerra. En cambio, algunos japoneses piensan que los coreanos silencian las responsabilidades de China por su intervención en la guerra de Corea, cuando las fuerzas de las NNUU estaban a un paso de la victoria total sobre las tropas del Norte, una intervención que provocó más devastación y la continuación de la división del país hasta hoy.

Debemos recordar que cuando el anterior presidente Roh Moo-hyun inició su mandato en 2003 se propuso mejorar las relaciones, continuando los progresos alcanzados por su predecesor Kim Dae-jung (1998-2003), que tuvo su manifestación en la organización conjunta entre los dos países de la Copa Mundial de Fútbol 2002. Roh Moo-hyun también empezó su etapa con unos buenos propósitos que chocaron con los hechos ya conocidos: Koizumi visitando el santuario de Yasukuni y Abe manifestando sus dudas sobre las esclavas sexuales, lo que hirió profundamente las sensibilidades de coreanos y chinos. Así las cosas, las visitas bilaterales entre los líderes surcoreanos y japoneses estaban suspendidas desde 2005.

No se esperaban resultados espectaculares de la visita a Tokio pero si un serio intento de restablecer la confianza y el diálogo. Y existen suficientes razones para pensar que Lee Myung-bak y Yasuo Fukuda podrían, en esta nueva oportunidad, reconducir positiva y fructíferamente las relaciones bilaterales. El primero, aplicando su anunciado "pragmatismo", dijo recién elegido que, si bien no se puede ignorar el pasado, no insistirá durante su mandato en seguir pidiendo más disculpas a Japón por las viejas heridas históricas con el fin de impulsar un mejor entendimiento y más cooperación bilateral. Afirmó que el pasado no debe frenar un futuro con unas enormes potencialidades de cooperación mutua. También la personalidad moderada del nuevo primer ministro japonés facilita este posible reencuentro. Además, una mejora de las relaciones entre Seúl y Washington tendrá un efecto positivo para las relaciones del primero con Tokio.

En la reunión del 20 de abril hubo dos temas importantes sobre la mesa: el de la seguridad en el Noreste de Asia con el conflicto con Corea del Norte como el problema más inmediato y el reinicio de las negociaciones para alcanzar un Acuerdo de libre comercio entre ambos países. Aunque los temas políticos tratados son importantes, el componente "económico" interesaba mucho al nuevo presidente surcoreano.

a) En el primer tema, es posible que ambos coincidan en la conveniencia de que los EEUU sigan siendo la base de la arquitectura de seguridad en la región, a pesar de que las prioridades americanas están ahora " y seguirán por mucho tiempo- focalizadas en Oriente Medio y el Sudoeste asiático. Seúl y Tokio desean la continuidad de la presencia americana en el Noreste de Asia. El conflicto, aun no resuelto, de Corea del Norte, pero también la irrupción y las ambiciones futuras de China y la cuestión de Taiwán son cuestiones que pueden llevar al entendimiento y al acuerdo estratégico entre Lee Myung-bak y Fukuda. Ambos países se han beneficiado enormemente de la irrupción y del desarrollo económico de China, pero también ven en ella un enorme competidor. Se preguntan sobre cuáles pueden ser, a medio y largo plazo, las futuras ambiciones del coloso chino.

El hecho de que cada uno mantenga una alianza con EEUU, ¿dibuja una virtual alianza entre Seúl, Tokio y Washington en Asia Oriental? Es pronto para dar una afirmación rotunda al respecto. Ambos desean, a la vez, continuidad y estabilidad en sus relaciones económicas con China por lo que los dos lideres también convinieron en la necesidad de crear un diálogo trilateral entre Corea del Sur, Japón y China, para equilibrar sus especiales relaciones con los EEUU. Tampoco Japón quiere debilitar más su influencia en Asia.

Lee Myung-bak y Fukuda han decidido coordinar sus esfuerzos, para lograr la completa desnuclearización de Corea del Norte, en el marco del Grupo de los 6. El primero ha dado su apoyo a la pretensión coreana de resolver la cuestión de los ciudadanos japoneses secuestrados por agentes norcoreanos. Esta es otra condición que Japón exige para normalizar sus relaciones con Pyongyang. Tokio acaba de prorrogar, por seis meses más, las sanciones económicas impuestas a Corea del Norte después que este país realizase un ensayo nuclear el 9 de octubre de 2006.

En el segundo tema, hay consenso para reabrir muy pronto las negociaciones, iniciadas en 2003 y paralizadas desde el 2005, para alcanzar, si cabe, un Acuerdo de libre comercio. El primer paso ha sido convocar una primera reunión preparatoria para junio. Son unas negociaciones que se desean pero se temen, por las dificultades para ponerse de acuerdo en los temas delicados como son la apertura del mercado agrícola japonés o el proteccionismo coreano en favor de sus grandes empresas y PYMES.

Lee Myung-bak está interesado en continuar estas negociaciones ya que Japón es el único país con el que Corea del Sur tiene un importante déficit comercial que continúa ampliándose desde 2003. Este déficit, que en 2004 alcanzó los 24,44 billones $ subió a 29,88 billones $ en 2007. Incluso ha propuesto una serie de medidas para reducirlo favoreciendo las inversiones japonesas en Corea del Sur con la creación de una Zona Económica Especial. Lo que más preocupa a Lee Myung-bak es el como equilibrar el gap tecnológico entre ambos países que hace que la industria coreana sea dependiente de la adquisición de componentes y materiales japoneses de alto valor tecnológico, especialmente en el sector del automóvil. Será difícil reducir el persistente déficit comercial con Japón mientras Corea de Sur dependa, en algunos sectores clave, de la transferencia de tecnología japonesa. El anunciado reinicio de las negociaciones con los japoneses para alcanzar un Acuerdo crea suspicacias en algunos "Chaebols".

Lee Myung-bak y Yasuo Kukuda han manifestado su voluntad de abrir una nueva etapa entre Corea del Sur y Japón. Tienen otra cita en julio con ocasión de la celebración de una reunión del G8 en Japón. Allí coincidirán y se verán otra vez con el presidente Bush. Antes, el presidente surcoreano tiene una cita en mayo en Pekín, con el presidente chino Hu Jintao.