Ler o artigo en galegoTempo Exterior nº 5 segunda época - xullo/decembro 2002Volver ó sumario
 
¿Quiénes pertenecen a Letonia?


Jekaterina Dorodnova
 
 

La “diáspora” y la “minoría” en la Letonia de hoy

Letonia [en letón Latvija] - uno de los países Bálticos que recuperó su independencia en 1991, un país-candidato para ser miembro de la Unión Europea en el 2004, está actualmente construyendo su identidad estatal a base de su compleja y trágica historia, en la que las relaciones entre los letones y otros grupos étnicos y lingüísticos siempre han jugado un papel importante. Un país pequeño, de sólo 2.4 millones de habitantes y con la superficie de 64 000 km2 (40% de la cual está cubierta por los bosques), y que cuenta con un litoral Báltico de 500 Km, ha sido marcado por la gran diversidad etnolingüística de su sociedad, lo que ha sido reflejado, sobre todo, en las relaciones del poder vehemente contestadas durante varios periodos históricos.

Entre XIII y XVIII, las tribus bálticas (kurshes, latgalos, zemgalos y livos, que a finales del s. XIX se consolidaron en la étnia letona), fueron dominadas por los feudales alemanes, suecos y polacos. Durante dos siglos XVIII-XX, lo que hoy es Letonia pertenecía al Imperio Ruso. En el contexto de la primera guerra mundial y la revolución rusa, el 18 de noviembre de 1918 fue proclamada la República de Letonia independiente, que gozó de la soberanía completa entre 1920 y 1940. Tras el golpe del estado de 1934 se convirtió en una dictadura. La independencia fue truncada en 1940 por Stalin quien había actuado según el protocolo secreto del pacto territorial ilegal Molotov-Ribbentrop de 1939. La ocupación nazi de 1941-1944 vino después de un año del terror estalinista marcado por deportaciones masivas de letones a Siberia. Después de la guerra el régimen estalinista se reinstaló llevando a cabo más deportaciones y colectivización forzada. Después de la muerte de Stalin la situación se relajó hasta cierto punto, como en el resto de la URSS. La república fue restaurada en 1991(1).

Sin embargo, la Letonia de hoy es una Letonia cuya identidad se ha construido en términos estrictamente étnicos, un país basado en el principio del nacionalismo según el cual la unidad territorial política debe coincidir con el grupo étnico principal que habita el territorio(2). El modelo político establecido hoy en Letonia ha sido llamado por algunos observadores “la democracia étnica(3)” - una democracia en la que sólo el grupo étnico “titular” puede participar. La tarea más compleja en esta situación consiste en introducir mecanismos que permitirían transformar este modelo en una democracia multiétnica.

La diáspora letona en el extranjero (más de 200 000 personas) y la minoría lingüística rusoparlante dentro de Letonia (36% de la población total) son los dos grupos de “otros” ahora imprescindibles para la articulación de la identidad letona. Mientras la diáspora es un vínculo político vivo con la Primera República de Letonia los “rusoparlantes”, aún los que han nacido en Letonia, son un símbolo de las injusticias cometidas por el régimen opresivo contra los letones, un legado lamentable del pasado, una amenaza demográfica cuya presencia en Letonia es apenas legítima.

Estas principales actitudes están reflejadas en las políticas del gobierno letón hacia, por un lado, “los letones extranjeros”, la mayoría de los cuales (aunque no todos) eran refugiados políticos quienes huyeron del país durante o inmediatamente después de la segunda guerra mundial o fueron víctimas de las deportaciones, y, por otro lado, hacia los “rusoparlantes”, la mayoría de quienes (aunque no todos) se establecieron en Letonia después de la guerra, viniendo de otras repúblicas soviéticas, tales como Rusia, Bielorrusia, Ucrania, etc. para ocupar los puestos de trabajo creados por el gobierno soviético. En los primeros años después de la independencia, los letones del extranjero fueron invitados a reunirse con los letones de Letonia y a participar en la restauración de la democracia y la economía del mercado letonas. Por otro lado, los “rusoparlantes” - aún su segunda y tercera generación - se veían empujados, a través de la política de la ciudadanía y la política lingüística, a dejar el país o, en el caso de que se quedaran, a permanecer en Letonia sin derechos políticos y con posibilidades económicas limitadas.

Sin embargo, no se puede hablar de los letones y de los “rusoparlantes” como de grupos homogéneos, y de las diferencias entre ellos como las únicas y principales diferencias existentes en Letonia. Tanto el grupo de los “letones” como el de los “rusoparlantes” contiene varias categorías internas, analizando las cuales podemos llegar a un entendimiento más profundo de la compleja estructura sociocultural de la sociedad letona. En este artículo, se analiza en términos generales el papel de la diáspora letona y el de la minoría rusoparlante en la transición post-soviética en Letonia. ¿A quienes pertenece Letonia? y ¿Quienes pertenecen a Letonia? - son preguntas, las respuestas a las cuales no resultan evidentes en el contexto político y demográfico actual, y a las que se pretende responder en este artículo.


Los cambios étnicos en la Letonia del siglo XX

Los cambios de la composición étnica de la sociedad letona durante los últimos ochenta años están reflejados en la tabla abajo. A pesar del aumento del porcentaje de los letones étnicos en los últimos años, la población total de Letonia ha disminuido debido a las dificultades económicas y emigración. El crecimiento natural ha sido negativo desde 1991 tanto entre los letones como entre los no-letones. El mejoramiento de la situación demográfica, sobre todo respecto al porcentaje de los letones étnicos en la sociedad, ha sido una de las principales preocupaciones de los grupos políticos letones durante el periodo post-soviético (el objetivo expresado frecuentemente es lograr que los letones étnicos constituyan el 75% de la población total(4)). Las esperanzas para tal mejoramiento han sido basadas en el posible éxodo de los rusoparlantes y la vuelta de la diáspora letona. Efectivamente, se estima que entre 100 000 y 200 000 rusoparlantes han dejado Letonia en la última década, con el mayor número de emigrantes en 1992(5), y unas miles de letones extranjeros se han trasladado a Letonia de otros países. Estos procesos han tenido un impacto, aunque reducido, en los cambios más recientes de la composición étnica del país.

La composición étnica de Letonia, 1920-2000*
Origen étnico

1920

1935

1959

1970

1979

1989

1994

2000

Letones

72,76

77,00

62,00

56,80

53,70

52,00

54,20

57,60

Rusos

7,82

8,80

26,60

29,80

32,80

34,00

33,10

29,60

Bielorrusos

4,74

1,40

2,90

4,00

4,50

4,50

4,10

4,10

Polacos

3,42

2,60

2,90

2,70

2,50

2,30

2,20

2,50

Ucranianos

0,10

1,40

2,30

2,70

3,40

3,10

2,70

Lituanos

1,6

1,20

1,50

1,70

1,50

1,30

1,30

1,40

Judíos

4,99

4,90

1,70

1,60

1,10

0,90

0,50

0,40

Alemanes

3,64

3,30

0,10

0,20

0,10

0,10

0,10

Estonianos

0,55

0,40

0,20

0,20

0,10

0,10

0,10

Gitanos

0,20

0,20

0,20

0,20

0,30

0,30

Otros

1,0

0,20

0,50

0,60

0,80

1,00

1,00

1,70

Total**

1596131

1950500

2093500

2364100

2502800

2666600

2565700

2375000


* En %. ** Números absolutos. (6).

Hasta 1939, Letonia había contado con una minoría alemana de aproximadamente 4%, pero esa diáspora fue completamente retirada de Letonia al comenzar la segunda guerra mundial. Consciente de la venidera ocupación soviética, Hitler retiró prácticamente a toda la diáspora alemana de las repúblicas Bálticas antes de la llegada del ejército soviético. En 1939, 63000 alemanes bálticos abandonaron Letonia(7). Los alemanes habían estado presentes en el Báltico durante más de 700 años; los que se encontraban allí en 1939 habían nacido en el Báltico y nunca habían vivido en Alemania. A pesar de ello, mantenían siempre una identidad distinta y se sentían fuertemente vinculados a Alemania. Tras la llamada de Hitler, miles abandonaron los países Bálticos dejando sus propiedades. Este complejo fenómeno histórico fue acompañado por muchas tragedias personales.

Por otro lado, la minoría judía de alrededor de 5% de la población total presente en Letonia hasta el año 1941, fue casi completamente exterminada durante la ocupación alemana de 1941-1944. Alrededor de 70 000 judíos fueron fusilados en los bosques a las afueras de Riga y otras ciudades(8). La exterminación de los judíos de Letonia se mantiene como una de las páginas más trágicas y poco investigadas en la historia de Letonia.

Por un lado, como resultado de las guerras y cambios políticos a lo largo del siglo XX, se produjeron grandes éxodos de refugiados letones quienes huían del país y formaban comunidades letonas en varias partes del mundo. Miles de revolucionarios letones huyeron del régimen imperial y la guerra entre 1905-1917 - la primera ola de la emigración política letona, y miles (más de 200 000) en los años 40-50 huyeron de Stalin (la segunda ola).

Por otro lado, como parte del Imperio ruso durante casi dos siglos, Letonia contaba con la presencia de los rusos en su territorio. En la Letonia independiente (1920-1940) encontraron refugio muchos rusos que se oponían a la revolución, incluso muchos de los que luchaban contra los bolcheviques en la guerra civil rusa ( “los rusos blancos”). Por estas razones, hasta 1940, una minoría rusa de alrededor de 10% había estado presente en Letonia. Las deportaciones llevados a cabo por Stalin en 1941 y 1949 afectaron a más de 60 000 personas, principalmente letones (aunque también a muchos rusos blancos). Por otro lado, en la Letonia soviética, el número de los eslavos, especialmente rusos, bielorrusos y ucranianos crecía rápidamente entre 1944 y 1989 debido a la política nacional de la URSS. Como resultado de esta inmigración eslava, el porcentaje de los letones étnicos había bajado notablemente. Después de 1991, estas tendencias fueron dirigidas en la dirección contraria. En términos lingüísticos, se trata del 62% de la población que considera el letón su lengua materna y el 36% que hablan el ruso como lengua materna según el censo de 2000(9).


Los letones y los letones extranjeros

Los letones suelen dividirse en tres grupos principales: 1) los letones locales (los letones de Letonia) - los que han vivido toda su vida en Letonia, 2) los letones occidentales - los de la diáspora o los que han vuelto a Letonia después de pasar muchos años en los países del occidente, y sus descendientes, 3) los letones del este - principalmente los que viven o han vuelto de Rusia, muchos de ellos - descendientes de los deportados por Stalin en 1941 y 1949(10).

Los letones occidentales

Las historias de los letones occidentales se parecen en cuanto a las experiencias de haber escapado de Letonia como refugiados y haber pasado mucho tiempo (hasta 8 años) en campamentos para las personas desplazadas en Alemania y Bélgica después de la segunda guerra mundial. Uno de los campamentos más grandes de este tipo estaba en la zona americana en Alemania, donde se encontraban después de la guerra unos 100.000 letones. En algunos campamentos, los letones eran sometidos, junto a miles de otros refugiados, a condiciones muy duras, marcadas por la escasez de comida y falta de otras necesidades básicas. Sin embargo, muchos de los que han pasado por los campamentos enfatizan el hecho de que los refugiados pertenecían principalmente a la élite política y cultural letona, eran representantes de la inteligencia. Entre ellos se encontraban médicos, artistas, escritores, periodistas, quienes lograron organizar un funcionamiento más eficaz de los campamentos(11).

De los campamentos, los refugiados se distribuyeron por todo el mundo, formando comunidades más numerosas en Canadá (Toronto, Vancouver, Montreal, Halifax), EE.UU. (Nueva York, Chicago, Cleveland, Minneapolis) y Australia (Melbourne, Brisbane, Sydney, Adealaide) y menos numerosas en Brasil (Sao Paulo, Nova Odessa), Venezuela (Caracas), Nueva Zelanda y Argentina. Una parte de ellos se establecieron también por los países de la Europa occidental (Alemania, Suecia, Reino Unido, etc.) El número total de los letones de la diáspora es de aproximadamente 200 000 personas. La mayor parte se encuentra en los EEUU (más de 100 000 personas), en Canadá viven alrededor de 25 000 personas de origen letón, unos 20 000 en Australia, 10 000 en Brasil, el resto en otros países(12).

Los letones siempre se han dedicado a preservar la cultura letona en el extranjero, a transmitir los conocimientos del idioma letón a sus descendientes y a luchar por la independencia de Letonia organizando protestas y manifestaciones contra la ocupación soviética y llamando la atención de los políticos y de los medios occidentales a la causa letona. En Cleveland (Ohio) se organizó aún el Comité Báltico Americano que unía a los inmigrantes estonianos, letones y lituanos y servía como un “lobby” Báltico en el Ohio del Norte que intentaba influir en los representantes de Ohio en el Congreso de los EEUU en Washington. Los letones de Ohio se ponían de acuerdo para votar por los congresistas que trabajarían por la idea de la independencia de los países Bálticos(13). Iniciativas similares se llevaban a cabo en otras partes del mundo. Durante los años soviéticos han habido manifestaciones, incluso, enfrente de la Casa Blanca.

Las comunidades letonas suelen ser bien organizadas: cuentan con iglesias luteranas letonas, colegios, centros culturales [llamadas Casas Letonas], teatros, coros, grupos de baile folklórico, periódicos y revistas en letón, programas de radio y televisión, organizaciones políticas, humanitarias y académicas, sociedades de crédito, editoriales, bibliotecas, equipos deportivos, movimientos de boy scouts, etc. Se organizan regularmente campamentos de verano para los niños, se celebran fiestas letonas y festivales artísticos de música y teatro. La organización que une a los letones fuera de Letonia es la Federación de los Letones Libres del Mundo (PBLA)(14) registrada en los EEUU. Sus miembros son las seis asociaciones letonas centrales en varias partes del mundo: La Asociación Letona Americana(15), la Federación Letona de Australia y Nueva Zelanda, La Federación Nacional Letona en Canadá(16), La Asociación Letona de la Europa Occidental, La Asociación Letona de Latinoamérica y el Congreso Letón de Rusia (este último une a los letones del este). Además cada comunidad letona cuenta con sus propias asociaciones al nivel local (como, por ejemplo, la Asociación Letona de Brisbane en Queensland, Australia)(17). En total, se trata de 45 asociaciones letonas fuera de Letonia, 14 de ellas en los EEUU, 5 en Canadá, 2 en Rusia y el resto en otros países(18).

Entre algunas de las congregaciones luteranas letonas podemos mencionar la Iglesia de Santa Cruz en Melbourne, La Congregación Evangélica Luterana Letona de Sydney, la Iglesia Evangélica Luterana Letona de Sao Paulo (Brasil), La Iglesia Evangélica Luterana Letona de la California del Norte (que organiza misas en San Francisco y siete otras localidades y que se dedica a apoyar a las iglesias en Letonia espiritualmente y financieramente)(19) y muchas otras. En algunas comunidades, como Sydney y Melbourne, han existido también iglesias católicas letonas (los católicos en Letonia son una minoría de aproximadamente 20%)(20).

Las nuevas generaciones de letones en el extranjero han sido formadas en los colegios letones, muchos de los cuales fueron establecidos bajo las auspicias de las iglesias letonas, ofreciendo clases del letón o en letón a los niños los sábados o los domingos: por ejemplo, el Colegio Étnico “Daugava” en Melbourne, el Colegio Letón de Cleveland, etc. El idioma letón se ofrece como materia en muchas universidades estadounidenses y australianas, entre ellas Melbourne University y Flinders University.

Entre los grupos de música y baile letones destacan “Tieksma”- un grupo de música folk de Minneapolis (EEUU), coros "Rota" y "Daina" de Melbourne, el grupo de kokle (instrumento tradicional letón de cuerdas) en Cleveland, Jautrais pâris y Saules josta - grupos de baile folk de Sydney, y muchos más. La mayoría fueron formados en los años 50-60 y han existido durante décadas(21). Existen numerosos teatros letones, como Sidnejas latvieðu teâtris que recientemente celebró su 50 aniversario, o el Teato Letón de Cleveland establecido en 1952. Los teatros letones de Australia son miembros de Australian Latvian Theatre Company, y en los EEUU de Latvian Theater Association of Northern America. El primer Festival de Teatro Letón Australiano fue organizado en Sydney en 1955(22).

Se organizan anualmente en Australia el Festival Cultural Letón y el Festival Australiano de las Artes Letonas. Hasta 1992, se organizaban también con carácter regular las Jornadas de los Escritores Letones de Australia, pero se suspendieron por falta de nuevos autores que escriban en letón. En los EE.UU. se organiza cada cinco años el Festival internacional de las Canciones letonas que tiene lugar en distintas ciudades estadounidenses y cuenta con la participación de miles de letones de todo el mundo. El último tuvo lugar en Chicago en septiembre de 2002. En Letonia, el Festival de las Canciones y Bailes (Dziesmu un dçju svçtki) se celebra cada cuatro años. El último se celebró en el verano de 2001 coincidiendo con las celebraciones de 800 años de la ciudad de Riga. A partir de 1991, ha sido posible para los artistas letones extranjeros participar en los festivales en Letonia, y para los artistas de Letonia - en varios festivales organizados por las comunidades letonas en otros países.

Entre los numerosos periódicos letones en el extranjero destacan, por ejemplo, Austrâlijas Latvietis [El Letón de Australia], Laiks [Tiempo] de Nueva York, la revista Akadçmiskâ Dzîve [La Vida Académica] de Minneapolis. La diáspora cuenta con editoriales como Grâmatu Draugs [Amigo de los Libros] de Nueva York, que publica libros en letón, así como con librerías. La biblioteca letona más grande se encuentra en Melbourne: es una colección de más de 17000 volúmenes publicados por los letones fuera de Letonia y libros sobre Letonia y los letones(23). En 2000, se lanzó un proyecto global en el Internet, Latvians Online (www.latviansonline.com) - una página web administrada desde Melbourne (Australia) y St.Paul (Minnesota, EEUU) cuyo objetivo es unir e informar regularmente a los letones de la diáspora sobre los acontecimientos en el mundo letón tanto en Letonia como en otros países. El proyecto cuenta con corresponsales en todo el mundo, con foros y tiendas on-line. Regularmente aparecen artículos de interés histórico y político. La mayor parte de la información se ofrece en inglés, pero hay artículos en letón también.

Los letones de la diáspora administran Consulados Honorarios de Letonia en varios países y ciudades, entre ellas Caracas (Venezuela), Sao Paulo (Brasil), Melbourne y Sydney (Australia) y otras(24). Aparte de cientos de letones que han destacado en la diáspora como escritores, músicos, pintores, actores y académicos, muchos han tenido éxito como empresarios creando sus propios negocios o asumiendo altos cargos en grandes empresas occidentales. En Canadá, por ejemplo, uno de los negocios letones más conocidos es el Benjamin Film Laboratories(25). Se han establecido varios fondos y organizaciones que se han dedicado a movilizar recursos para las actividades educativas, culturales y políticas de los letones así como para el apoyo de las reformas en Letonia(26). En Cleveland, los letones establecieron en 1989 un grupo de apoyo financiero al Frente Popular para sus actividades dirigidas al reestablecimiento del estado letón. El programa Help Latvia lanzado en los EEUU en 1992, se dedicó a la organización del suministro de ayuda humanitaria para Letonia –fueron enviados cientos de paquetes que contenían comida, ropa y libros(27)–.

Durante el período soviético, los letones occidentales han mantenido contactos con sus familiares y amigos en Letonia - algo que no ha sido fácil teniendo en cuenta la rígida censura soviética y la prohibición casi total de cualquier tipo de contactos con extranjeros. No obstante, los vínculos no se perdieron. No se puede minusvalorar el papel de la diáspora en el movimiento independentista y la influencia de las ideas articuladas por la diáspora sobre el discurso político en Letonia, especialmente a finales de los 1980. Los medios letones en el extranjero, tales como, por ejemplo, el periódico “Brîvâ Latvija” [La Letonia Libre] distribuido entre los letones de todo el mundo por la Federación de los Letones Libres del Mundo, han podido hablar abiertamente de la necesidad de reestablecer la independencia durante todos los 50 años mientras Letonia seguía como parte de la URSS. Mientras en el contexto político de la URSS, los líderes locales del movimiento independentista operaron al principio con propuestas más cuidadosas, proponiendo un estatus especial para Letonia dentro de la URSS, los letones occidentales siempre han utilizado un discurso más radical, exigiendo independencia completa y a corto plazo. Hasta ahora, se caracterizan por afiliaciones políticas y puntos de vista radicales(28). En las elecciones parlamentarios del 1998, por ejemplo, la mayoría de los letones de Australia (62%)(29) apoyaron al partido nacionalista radical, “Por la Patria y la Libertad”. A cambio, en Letonia, este partido recibió entonces 14.7% de los votos(30).

Es importante la cuestión de la ciudadanía de los letones occidentales. Se escaparon siendo ciudadanos de la República de Letonia y mantuvieron esta identidad cívica durante todo el periodo soviético. Algunos incluso guardaron sus pasaportes letones. Por otro lado, los que vivían en la Letonia soviética no tenían otra opción que aceptar la ciudadanía de la URSS. Los letones occidentales eran partidarios de la idea de que el cuerpo de los ciudadanos de Letonia debía ser restaurado junto con la soberanía del país, es decir, sólo los ciudadanos de la Primera República y sus descendientes tendrían derecho a la ciudadanía de Letonia. Los que vinieron después de la incorporación del país en la URSS no serían reconocidos como ciudadanos –el modelo por el que se optó al final(31)–.

Los letones occidentales, en cuanto a la ciudadanía, son un grupo privilegiado, ya que ellos únicos han podido mantener su doble nacionalidad - la de Letonia y la de sus países adoptivos (los EE.UU. y otros). La Ley de Ciudadanía letona no reconoce la doble nacionalidad. Si un ciudadano letón pretende adquirir otra nacionalidad, debe renunciar su nacionalidad letona. Si se descubre que no la ha renunciado, el estado letón puede revocarla. Del mismo modo, si una persona desea adquirir la nacionalidad letona, debe renunciar su nacionalidad previa(32). No obstante, el caso de los letones occidentales es excepcional, ya que el estado letón no ha exigido la renuncia de su nacionalidad occidental en la mayoría de los casos. Esta situación es vista como injusta por los rusoparlantes no reconocidos como ciudadanos letones a pesar de haber nacido y haber vivido y trabajado todas sus vidas en Letonia y, en muchos casos, haber luchado en el Frente Popular por la independencia y la democracia. Hasta hoy, la mayoría de los rusoparlantes no poseen nacionalidad de ningún país (su situación se explica más adelante).

La identidad letona se ha mantenido en el extranjero durante generaciones. Las redes de los letones bien organizados han hecho posible la cristalización de una identidad “diaspórica” letona compartida por los letones extranjeros a pesar de las diferencias entre las formas de vida que llevaban en países distintos. Esta identidad, de cierto modo, une a todos los letones de la diáspora, incluso a los que se han trasladado a Letonia de varias partes del mundo occidental después del 1991. La primera generación de los emigrantes letones se está haciendo mayor, y no muchos de ellos han vuelto a Letonia (aunque algunos están viniendo ahora a pensionarse, especialmente si sus hijos viven en Letonia). Los que han venido a Letonia son, principalmente, representantes de la segunda generación, gente entre 30 y 40 años. Es difícil estimar el número total de los repatriados, ya que muchos vienen para estar unos años y luego regresan o salen a estudiar en el extranjero. En muchos casos, se identifican más con los países donde nacieron y crecieron y prefieren seguir allí sin perder vínculos con Letonia. Visitan Letonia a menudo y apoyan a sus familiares y amigos o a varios proyectos financieramente. No obstante, hay algunos que se han establecido en Letonia después de la independencia (los que llevan ya 7-12 años), y su influencia social ha sido notable.

En la Saeima (parlamento letón unicameral de 100 diputados) elegida en 1993, había 17 diputados de la diáspora. Luego su número ha ido disminuyendo. En las últimas elecciones del 5 de octubre de 2002 se presentaron unos 10 letones extranjeros. Muchos letones occidentales trabajan en el Ministerio de Asuntos Exteriores (por ejemplo, la directora del departamento de la prensa y el secretario parlamentario del Ministerio) y en el cuerpo diplomático letón: sus experiencias en el occidente y sus conocimientos de idiomas extranjeros han sido muy valorados por el estado. Son vistos como personas capaces de crear una imagen favorable de Letonia en el extranjero y contribuir a la vuelta de Letona al mundo occidental, por tanto ocupan cargos altos en las embajadas de Letonia o son representantes de Letonia en organizaciones internacionales.

Por ejemplo, el embajador de Letonia en la OTAN (de la que Letonia quiere ser un país miembro) es Imants Lieìis, el juez de Letonia en el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos es Egils Levits (previamente Ministro de la Justicia), el embajador de Letonia en Portugal es Rolands Lappuke, el segundo secretario de la embajada en Finlandia es Marks Deitons, el ex-embajador de Letonia en España (hasta 2001) es Oïìerts Pavlovskis (él también ha sido Ministro de la Defensa). En los últimos diez años han habido varios ministros - letones occidentales: Vita Tçrauda (Ministra de las Reformas Estatales, ahora directora de la Fundación Soros en Letonia), Jânis Tupesis (Ministro Estatal para los Derechos Humanos), Gunars Meirerovics (Ministro Estatal de los Asuntos Europeos). Algunos trabajan también en la representación de la PNUD en Letonia. Es interesante que después de la independencia, tanto el embajador de Letonia en los EE.UU era un letón occidental (Ojârs Kalniòð, ahora director del Instituto de Letonia) como el embajador de los EE.UU. en Letonia, Ints Siliòð. En 1999 la Saeima eligió a Vaira Vîíe-Freiberga como Presidenta de Letonia. Dr. Vîíe-Freiberga, catedrática de psicolingüística de McGill University en Canadá, regresó a Letonia en 1998 para ocupar el puesto de la directora del Instituto de Letonia (una institución gubernamental que se dedica a crear la imagen de Letonia en el extranjero). Tras haber sido elegida como la primera mujer-presidenta de Letonia, renunció su nacionalidad canadiense.

Han sido muy activos en la vida social letona el director del Centro de los Derechos Humanos y Estudios Étnicos de Letonia Nils Muižnieks (doctor en ciencias políticas por la Universidad de California), Kaija Gertnere, directora del Centro de las Organizaciones No-gubernamentales, periodistas Kârlis Streips, Pauls Raudðeps y Juris Kaþa, Uldis Grava - director general de la Televisión de Letonia, Mâris Slokenbergs - rector de la Escuela Superior de la Economía, Linda Freimane - vice-rectora de la Escuela Superior Jurídica de Riga, Atis Lejiòð - director del Instituto de la Política Exterior de la Universidad de Letonia.

Algunos letones occidentales han tenido éxito en Letonia en el sectór privado. Entre ellos, el director de PriceWaterhouseCoopers Latvia Nils Melngailis, abogados Raimonds Slaidiòð, Filips Kïaviòð y Valters Kronbergs, directora de Statoil Latvia Baiba Rubeša, director del Fondo de las Inversiones Kârlis Cerbulis y muchos otros. A los letones de Venezuela pertenece un restaurante (Zvaigzne), dos tiendas (Adidas un Kids) y un banco (Mâras banka). Los letones occidentales han establecido negocios de propaganda, de recursos humanos, de construcción, etc. Hay también médicos, dentistas, artistas, informáticos, y otros profesionales.

Las actitudes hacia estas personas son ambíguas. A principios de los 90, fueron bienvenidas y su llegada fue acompañada por un cierto sentimiento de euforia. Los letones locales buscaban apoyo y entendimiento en ellos. Sin embargo, luego descubrieron que existían muchas diferencias entre los letones de Letonia y los letones occidentales. Los letones locales los critican por su falta del entendimiento de la realidad letona. Dicen que en efecto, son extranjeros y tienen poco que ver con Letonia: no pertenecen, no son los letones auténticos. No han experimentado los años soviéticos y no pueden entender el impacto que ha tenido este período en la mentalidad de las generaciones de letones que crecieron en estas circunstancias. Les critican aún por su acento americano, por el vocabulario antiguo que utilizan hablando el letón, y por haber vulgarizado la cultura letona en el extranjero. Han habido protestas contra el estatus privilegiado de los letones occidentales en cuanto a los prestigiosos puestos de trabajo, sus salarios 10-100 veces más altos que los de los letones locales, y sus reclamaciones de la propiedad inmobiliaria. A menudo se ha expresado la percepción de que los que han venido lo han hecho porque no han podido lograr nada en el occidente, que son unos “perdedores” que buscan un camino fácil hacia una estabilidad económica en un país empobrecido(33). Por tanto, las diferencias entre los letones locales y occidentales están percibidas como diferencias de clase social. Por su parte, los occidentales han mostrado, a veces, una actitud superior hacia los locales, minusvalorando su formación y sus calificaciones profesionales obtenidas en la URSS, e, incluso, su letón “rusificado”, su cultura “sovietizada” y su falta de conocimientos “occidentales(34)”.

Las protestas de los letones locales han tenido su base en algunos casos: han habido letones occidentales cuyas intenciones en Letonia no han sido precisamente sinceras. De una manera lamentable ha destacado el letón de Alemania Joahims Zîgerists quien organizó a mediados de los 90 un partido político de extrema derecha “Por Letonia”, se hizo parlamentario y consolidó apoyo público gracias a su populismo inoculto.

A pesar de las dificultades, en general, los letones locales y los occidentales se han llevado bien. Las relaciones han sido más complejas entre los letones occidentales y los rusoparlantes: los primeros siguen viendo a los rusoparlantes como nada más que una consecuencia de la ocupación que tiene que ser superada, negándoles legitimidad alguna, y los últimos se preguntan cómo pueden las personas que nunca habían vivido en Letonia hablar en nombre de todos sus habitantes(35). El entendimiento mutuo entre estos grupos se complica también por el hecho de que los letones occidentales generalmente no hablan el ruso, y muchos rusos todavía hablan el letón con dificultades. La Presidenta Vaira Vîíe-Freiberga domina cinco idiomas, pero el ruso no está entre ellos. Actualmente la Presidenta está aprendiendo el ruso, y ha hecho ya algunos discursos en ruso. En su saludo anual a los letones de la diáspora grabado en video y distribuido por todas las comunidades letonas para el día 18 de noviembre (fiesta nacional), la Presidenta expresó, por ejemplo, en el año 2000, su agradecimiento a los deportistas rusoparlantes, ciudadanos de Letonia, quienes ganaron medallas para Letonia en los Juegos Olímpicos de Sydney, así intentando crear una actitud más tolerante hacia los rusoparlantes entre los letones de la diáspora. La Presidenta también expresó públicamente su agradecimiento a Marija Naumova quien ganó en el 2002 el Festival de la Eurovisión.

Los letones del este

Las comunidades letonas más conocidas en Rusia son los pueblos de Lejas Bulâna y Augðbebri, en Siberia Occidental. Sin embargo, los orígenes de estas comunidades (que son las poblaciones de la diáspora letona más antiguos del mundo) se encuentran en el siglo XIX cuando, después de la prohibición de la servidumbre, los campesinos eran libres de cultivar tierras que no pertenecían a nadie. Miles de letones se dirigieron entonces a Siberia en búsqueda de las tierras, y ahí establecieron sus poblaciones. Después de unas décadas de prosperidad (en 1933-1934, por ejemplo, la diáspora contaba con 119 colegios letones en Rusia), eran destruidas casi completamente por el régimen estalinista durante la colectivización forzada. Hoy en Augšbebri, 116 personas se identifican como letones, y en Lejas Bulâna también quedan sólo unas familias. En Lejas Bulâna y Augðbebri todavía se habla el letón, pero resulta cada vez más difícil transmitir el idioma de una generación a otra Hay iglesias luteranas en los dos pueblos y, en los últimos años han venido profesores del letón desde Letonia para dar clases a la nueva generación(36).

Los letones que sobrevivieron las deportaciones de 1941 y 1949 y sus descendientes en Rusia no están tan bien organizados como los letones occidentales, (aunque cuentan con su organización, el Congreso de los Letones de Rusia). A ellos les resultó más difícil mantenerse como un grupo étnico. Para las autoridades soviéticas, ser letón significaba haber colaborado con el régimen nazi, por tanto muchos han intentado ocultar su identidad tomando apellidos rusos al casarse y registrando sus hijos como “rusos” para que tuvieran más oportunidades en la URSS. Muchos letones del este no han podido presentar la documentación necesaria para demostrar que sus antepasados han sido ciudadanos de la Primera República, por esta razón no han podido obtener la nacionalidad letona automáticamente y tenían que pasar por el proceso de naturalización que incluye exámenes del idioma letón, historia y constitución de Letonia. Aunque los repatriados han tenido el derecho de empezar la naturalización como un grupo excepcional (antes de otros grupos), han tenido problemas porque muchos ya no hablan el letón. A pesar de que el sufrimiento de los letones deportados forma un leit motiv del discurso político en Letonia, en la práctica, los letones del este que regresaron a Letonia se han enfrentado a menudo con actitudes sospechosos de los letones locales. Algunos en Letonia se preguntan por qué no regresaron estas personas después de la muerte de Stalin y sólo han decidido hacerlo ahora cuando la crisis económica en Rusia les afectó. Si uno no habla el letón, es difícil ser aceptado como un letón “auténtico” en Letonia a pesar de serlo por descendencia de la sangre. Además, los letones del este vienen en su mayoría de una situación económica muy difícil, y Letonia no puede esperar ningún tipo de apoyo económico de su parte. Al contrario, son una carga social para el estado letón(37).

No obstante, existen iniciativas dirigidas hacia la repatriación de la diáspora letona del este. La organización de los Letones de Rusia en Letonia ayuda a cambiar apartamentos entre los letones del este y los rusos de Letonia que quieren irse a vivir en Rusia y organiza cursos del letón gratis para los repatriados del este(38). El gobierno letón expide visados para los ciudadanos rusos de origen étnico letón gratis, pero la ayuda económica estatal para los repatriados del este es muy reducida debido a la difícil situación económica de Letonia.

En los últimos años han aumentado las iniciativas gubernamentales. En 2001, el gobierno letón aprobó el Programa Nacional de la Integración Social que contiene la parte llamada “Repatriación, migración y cooperación con los expatriados en el extranjero”. Está previsto dar más apoyo a los repatriados letones que quieren vivir permanentemente en Letonia, así como fomentar la emigración de los no-letones (a Rusia, Ucrania, Belarus, etc.). El Programa lista los proyectos que se pretende llevar a cabo y los recursos financieros movilizados para varios fines. El gobierno letón planifica gastar 51000 Latos (86.484 EUR )anualmente en el proyecto “Integración de los repatriados en la sociedad letona”. Por otro lado, el proyecto “Emigración de los no-ciudadanos de origen ruso a Rusia” cuenta con 138 000 Latos (234.055 EUR) de recursos gubernamentales (para 2002) y con 462.000 USD que pretende gastar anualmente la Organización Internacional de la Migración(39). Está previsto adoptar también, por separado, el Programa Nacional de la Repatriación, por la implementación del cual será responsable el Ministerio del Interior(40). El proyecto de este menciona el apoyo estatal anual de 218.800 Latos en 2002 y 2003 para los gastos de viaje, vivienda, ayuda social del paro, formación profesional y cursos de idioma para los repatriados. El Fondo de la Repatriación será responsable por la movilización de recursos de todas las fuentes posibles(41).

Actualmente, 80% de todos los repatriados son los letones del este. En total, en 1998, se repatriaron a Letonia 828 personas, en 2000 sólo 401 personas. En 2000 la mayoría de las solicitudes de ayuda para la repatriación han sido rechazadas por falta de recursos estatales(42). Por otro lado, se sabe que unas 400 personas de origen ruso recibieron ayuda para trasladarse a Rusia en 1999, y unas 600 personas en 2000. El proyecto cuenta con la cooperación del Departamento Federal de la Migración de la Federación Rusa(43).

En Letonia, han tomado lugar ya tres Congresos Mundiales de los Letones Extranjeros. El último (2001) contó con la participación de 250 delegados de 13 países(44).


Los “rusoparlantes” en Letonia

Los “rusoparlantes” en Letonia son étnicamente, culturalmente y políticamente un grupo diverso. El termino “rusoparlantes” ha sido aplicado con referencia a las personas para las que el ruso es su lengua materna (actualmente el 36% de la población). El grupo incluye a los rusos étnicos (el ca. 30% de la población total), la mayoría de los bielorrusos, ucranianos y judíos de Letonia y a una parte de los polacos y representantes de otras étnias. En Letonia, la etnicidad es oficial: se registra en los certificados de nacimiento y en los pasaportes según la etnicidad de los padres, y muchas veces no coincide con la autopercepción de una persona ni refleja las multiples identidades de muchas personas. No obstante, los porcentajes oficiales ayudan a tener una idea aproximada sobre la composición etnolingüística de la sociedad.

Una parte de los rusoparlantes son ciudadanos de Letonia, pero la mayoría de ellos no lo son porque se establecieron o nacieron en Letonia durante el periodo soviético y el nuevo estado letón, al reestablecimiento del cual contribuyeron con sus votos siendo todavía ciudadanos soviéticos en 1991 (39% de ellos apoyaron la independencia)(45), les negó la ciudadanía letona. En 1998 el 78.2% de todos los ciudadanos de Letonia eran letones étnicos. Los “no letones” constituyen sólo el 22% de los ciudadanos (los rusos étnicos constituyen el 16,3%, los bielorrusos el 1,2% y los ucranianos el 0,3% de los ciudadanos)(46). Estos porcentajes, por supuesto, no reflejan la proporción de los grupos étnicos respectivos en la población total de Letonia.

El estatus legal del “no ciudadano de Letonia” es parecido al de los inmigrantes con residencia permanente en otros países, pero la diferencia es que no poseen otra nacionalidad. No tienen derechos políticos, no pueden asumir cargos en instituciones gubernamentales, no pueden trabajar como abogados, detectives privados, jueces, notarios públicos, capitanes de equipos de barcos y aviones. No tienen derecho de llevar armas. Han tenido menos posibilidades para privatizar sus apartamentos y para comprar tierra que los ciudadanos. Su documento de identificación es el “pasaporte del no ciudadano de Letonia” (en inglés, “alien's passport”). Mientras los ciudadanos pueden viajar sin visados a todos los países de la UE y a muchos otros, los no ciudadanos necesitan visados para prácticamente todos los países. Únicamente Dinamarca no distingue entre ciudadanos y no ciudadanos de Letonia en este sentido(47).

Si los no ciudadanos desean obtener la nacionalidad letona, tienen que pasar por el proceso de la naturalización cumpliendo con todos los requisitos que incluyen el examen del idioma letón y el de la historia, constitución e himno nacional de Letonia, la tasa estatal y un juramento de loyaltad a Letonia. La naturalización empezó en 1995, pero hasta 1998 el acceso a ella era limitado, ya que sólo grupos reducidos podían presentarse cada año: grupos excepcionales (entre ellos letones repatriados) podían empezar en 1995, las personas que nacieron en Letonia y tenían entre 16 y 20 años podían presentarse en 1996, las personas nacidas en Letonia entre 20 y 25 años de edad - en 1997, nacidas en Letonia, entre 25 a 30 años - en 1998, etc. De los (inicialmente) casi 700 000 no ciudadanos, sólo unos 10 000 fueron naturalizados entre 1995 y 1998. Bajo la presión diplomática de la OSCE y la EU aplicada en reacción a las denuncias y amenazas de Rusia, este “horario” fue suprimido en octubre de 1998 y la naturalización se abrió para todos los no ciudadanos, sin tener en cuenta su edad ni lugar de nacimiento. Según los últimos datos de la Agencia Estatal de la Naturalización, el número actual de las personas naturalizadas es de 49.998. El número actual de los no ciudadanos es 523.095(48). Esta cifra ha bajado debido a la crisis demográfica y la emigración, no a la naturalización.

Las actitudes de los no ciudadanos hacia la naturalización son, en su mayor parte, negativas. La consideran humillante, injusta e innecesaria: es difícil aceptar la idea de tener que naturalizarse en su propio país. Además, muchos no creen que puedan aprobar los exámenes(49): en 1989, sólo el 22% de los rusoparlantes dominaban el letón (el sistema educativo soviético produjo en Letonia el bilingüismo asimétrico: los letones sabían el ruso, pero la mayoría de los rusos no sabían el letón). A pesar de que este porcentaje haya ido aumentando rápidamente (hasta el 40-50% en 1999)(50), muchos todavía hablan el letón con dificultades, especialmente personas mayores. El “boicoteo” de la naturalización llamó la atención de la comunidad internacional a la situación. Sin embargo, los representantes internacionales han podido hacer muy poco para influir en el gobierno letón de centro-derecha, porque inicialmente la política de la ciudadanía letona había sido aceptada por el occidente. Letonia fue admitida en la ONU y en el Consejo de Europa a pesar de sus prácticas discriminatorias.

Rusia ha expresado con frecuencia su disatisfacción con las “violaciones de los derechos humanos de los rusoparlantes en Letonia” y ha posibilitado la adquisición de la nacionalidad de la Federación Rusa por personas residentes fuera de su territorio. No obstante, sólo unos pocos han adquirido la nacionalidad rusa (unos 60 000), y por los menos la mitad de los que lo han hecho se han trasladado a Rusia(51). La mayor parte de los no ciudadanos de Letonia no quieren hacerse ciudadanos de Rusia porque no han vivido o no planifican vivir ahí, ni se sienten fuertemente vinculados a Rusia. Han desarrollado una identidad distinta, se consideran “rusos bálticos” o “eslavos bálticos”. Respondiendo a la pregunta “¿Son los rusos de Letonia y los rusos de Rusia la misma gente, o son pueblos distintos?” 56% contestaron que son distintos, 30% que son la misma gente y para el 14% era “difícil decir(52)”. Cuando algunos políticos letones exigen la “repatriación” de los rusos a Rusia, éstos reaccionan diciendo que “repatriación” no es el término correcto en su caso, ya que su patria es Letonia donde nacieron o donde han vivido durante varias décadas. Los que salen a Rusia o a otros países lo ven como emigración forzada de su patria, no como “repatriación(53)”.

Sin duda, estas actitudes indican que los rusoparlantes en Letonia no forman una diáspora rusa, o una irredenta de Rusia, como muchas veces lo intentan presentar los líderes letones cultivando el mito sobre la “quinta columna rusa” interesada en una nueva ocupación de Letonia. Los rusoparlantes se identifican más con las localidades en las que viven(54) y con el idioma ruso, no con sus grupos étnicos respectivos(55). No son receptivos a las atentas de Rusia proteger sus derechos porque no creen en la sinceridad de los políticos de Rusia: se ven como rehenes de los juegos geopolíticos de Rusia y del occidente que dañan más que ayudan a su causa.

Algunos representantes de varias étnias (incluso algunos rusos étnicos) sí han intentado articular su identidad étnica, buscar sus raíces y recurrir al apoyo de sus “patrias históricas” (Rusia, Ucrania, Armenia, etc.) uniéndose en Sociedades Culturales Nacionales y estableciendo colegios étnicos, pero este fenómeno es muy reducido (sólo unos 2 168 alumnos asisten en total asisten a los colegios étnicos)(56). El “Partido Ruso” basado en el nacionalismo ruso y los valores ortodoxos no ha ganado ningún escaño en las últimas elecciones.

Pesen las barreras psicológicas, más y más no ciudadanos se dan cuenta que la naturalización es el único camino posible en el contexto político actual para acceder a los derechos políticos en Letonia y poder influir en el proceso de la toma de decisiones que les afectan directamente, sobre todo, en el campo de la política lingüística. Los rusoparlantes que tienen nacionalidad letona están cada vez más unidos en sus preferencias políticas: votan por el moviemiento integrista “Por los Derechos Humanos en la Letonia Unida” que en las elecciones de 1998 recibió 16 escaños y en las elecciones del 5 de octubre de 2002, ya 24 escaños. Sin embargo, el movimiento nunca ha formado parte de la coalición gubernamental, y tampoco esta vez va a ser invitado. Sin embargo, por la primera vez después de la independencia está participando en la coalición del gobierno municipal de la ciudad de Riga formándola con el partido Social-demócrata.

En la Letonia soviética el ruso era un idioma oficial junto al letón. La educación fue accesible en los dos idiomas a todos los niveles. A partir del 1991 la situación cambió radicalmente. Actualmente, el ruso es un idioma extranjero que ni siquiera tiene el estatus de un idioma minoritario. Está completamente excluido del sector público y la regulación estatal del uso de los idiomas en el sector privado aumentó con la adaptación de la nueva Ley del Doma Estatal en 1999(57). A partir de 1992, todas las personas formadas en colegios rusos (aproximadamente la mitad de todos los colegios en la Letonia soviética eran rusos), tienen que aprobar un examen del letón. Existen seis niveles del conocimiento del letón (1A, 1B, 2A, 2B,3A, 3B) necesarios para varios puestos de trabajo, tanto en el sector público como en el sector privado. Muchas personas han sido despedidas debido a su insuficiente conocimiento del idioma letón, por ejemplo, algunos profesores de colegios rusos quienes no han podido aprobar el nivel superior exigido par esta profesión.

A partir de 1992, se cerraron los programas universitarios enseñados en ruso. Gradualmente ha ido disminuyendo el número de los colegios rusos, causando protestas. En 2000 fue cerrada la Universidad de la Aviación: la mayoría de sus estudiantes eran rusoparlantes y la universidad no cumplía con la Ley del Idioma. Por el mismo motivo han sido suspendidos unos programas de la televisión y radio que excedían la cuota del 25% permitida para programas en idiomas extranjeros. Hasta 2001, el gobierno no contribuía financieramente a la enseñanza del letón a los rusoparlantes. La PNUD financiaba el Programa Nacional para la Enseñanza del Letón dirigido, principalmente, al entrenamiento de los profesores de los colegios rusos para que puedan enseñar sus asignaturas en letón. La competencia lingüística de los rusoparlante ha crecido a pesar de las incentivas negativas que recibieron.

En 1992 fue establecido el Centro del Idioma Estatal que vigila el cumplimiento de la Ley del Idioma. Los inspectores lingüísticos tienen derecho a presentarse en organizaciones, empresas, etc. para comprobar la posesión por los empleados de los certificados de competencia lingüística, y la autenticidad de los mismos. Hasta 2001 tenían derecho a examinar a los empleados a pesar de su posesión de los certificados del conocimiento del letón al nivel necesario para el puesto, y revocarlos si opinaban que los conocimientos, en realidad, no correspondían al nivel del certificado. Después de que una ciudadana rusoparlante, Antonina Ignatâne, ganó un caso contra Letonia en el Comité de los Derechos Humanos de la ONU y otra, Ingrida Podkolzina, - en el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos en Estrasburgo (en ambos casos se trata de las candidatas electorales quienes se presentaron para participar en las elecciones y cuyos nombres fueron eliminadas de las listas electorales a base del insuficiente conocimiento del letón a pesar de que poseyeran los certificados del nivel superior), el derecho de los inspectores lingüísticos a examinar a los empleados fue suprimido.

Actualmente, la cuestión de la eliminación de la posibilidad de adquirir educación secundaria en ruso a partir del 2004 de acuerdo con la Ley de Educación es la más discutida en Letonia. Los rusoparlantes se consolidan cada vez más a base de las protestas contra la política lingüística del estado dirigida, en su opinión, a su asimilación, marginalización y exclusión de la política y del mercado laboral. Mientras algunos observadores se sorprenden por la ausencia del conflicto violento en Letonia, los rusoparlantes buscan justicia en los tribunales tanto al nivel nacional como al nivel internacional. Entre los casos que más se presentan son las denuncias contra las prácticas ilegales del Departamento de la Ciudadanía y Inmigración que a principios de los 90 no reconoció a unas 80 000 mil personas supuestamente vinculadas al ejército soviético como “no ciudadanos”, negándoles aún permisos de residencia permanente y expidiendo órdenes de deportación en muchos casos separando familias(58), la “letonización” de nombres y apellidos en los documentos de identificación y las actividades de los inspectores lingüísticos(59).

En el contexto político de hoy, no ha sido fácil para los rusoparlantes asumir cargos importantes en instituciones gubernamentales, pero muchos han tenido éxito en el sector privado. Son propietarios de todo tipo de empresas: bancos, restaurantes, universidades y academias privadas, agencias de viaje, etc. Han destacado como deportistas (por ejemplo, jugadores de la selección nacional de hockey sobre hielo y de fútbol), músicos, actores, periodistas y otros profesionales. A pesar de las dificultades que implica su posición en Letonia, son optimistas en cuanto al futuro de Letonia, lo que permite a los sociólogos y politólogos llegar a conclusiones generalmente favorables en cuanto al futuro desarrollo de las relaciones interétnicas en la sociedad letona(60). Es cierto también que algunos esperan que su situación mejorará con la entrada de Letonia en la UE, aunque todavía no está claro cuál será el estatus legal de los “no ciudadanos de Letonia” en la UE, en la que aún los ciudadanos de terceros países pueden votar al nivel municipal después de unos años de residencia.


Conclusión: ¿Quiénes pertenecen a Letonia?

Es indudable el papel importantísimo que ha jugado la diáspora letona, especialmente la del occidente, en la preservación de la identidad letona “europea” o “occidental” y para las relaciones de Letonia con el occidente. Gracias a los esfuerzos de la diáspora letona en el mundo, Letonia ha estado presente en todos los continentes, en los rincones más alejados del planeta, lo que ha hecho de la cultura letona una cultura internacional. Ahora, la vuelta de algunos letones extranjeros está, de cierto modo, trayendo el mundo a Letonia - el mundo que no ha parado de existir a pesar de haber estado cerrado para Letonia durante muchos años. El descubrimiento del nuevo mundo letón exterior que viene personificado en los artistas, pintores, escritores, académicos y empresarios letones extranjeros ha sido emocionante y sorprendente para los letones, y, sin duda, ha demostrado una vez más la capacidad creativa e intelectual del pueblo letón, así como la justicia de la causa independentista. Para Letonia, la diáspora es claramente una gran ventaja: tanto la que sigue fuera, como la que ha vuelto. Los repatriados ofrecen sus recursos humanos y económicos a Letonia motivados no sólo por intereses mercantiles, sino, lo que más importancia tiene, por el cariño que sienten por Letonia.

Los letones extranjeros también están descubriendo una nueva Letonia, en la que el tiempo no había parado durante los cincuenta años soviéticos. La Letonia de hoy no es la Primera República, por mucho que les gustaría a algunos verla así. Están descubriendo a los rusos que han aprendido el letón e insisten en que Letonia más que Rusia es la tierra a la que quieren - la tierra donde muchos de ellos nacieron y la que no están preparados a dejar. Ellos también, junto a los letones, están construyendo su futuro trabajando por su prosperidad, y son también una ventaja para el país, no una amenaza como los presentan a menudo los partidarios de la “Letonia letona”, de la “democracia étnica”.

Por desgracia, la lucha por el poder político y económico articulada en términos étnicos ha dividido a la gente de Letonia. El criterio de la pertinencia o no-pertinencia a la “étnia titular” es capaz de dirigir el futuro personal de la gente en direcciones completamente distintos, favoreciendo a unos y humillando a otros - lo que han experimentado aún algunos letones del este. La élite política de hoy ha asumido el derecho de decidir quienes pertenecen a Letonia y quienes no, sin dejar a las personas decidirlo por sí mismas - lo que se reflejó, ante todo, en la política de la ciudadanía. No obstante, la carga histórica tendrá que ser superada en el futuro muy próximo, y serán los jóvenes quienes la superarán - los que no han experimentado ni participado en los acontecimientos históricos alrededor de los cuales gira el discurso político de hoy - la anexión ilegal, la ocupación, las deportaciones, la rusificación. El futuro de Letonia dependerá de la capacidad de su gente a tolerar, dialogar y convivir pacíficamente, abriendo puertas para una democracia multiétnica, en la que todos los que quieren a Letonia y están dispuestos a invertir su energía en ella dedicándole sus vidas, pueden participar.

Jekaterina Dorodnova es investigadora del Core, Centro de Estudios de la OSCE de la Universidad de Hamburgo.

 
 

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Notas

(1) MUIŽNIEKS, Nils: Latvia: Origins, Evolution and Triumph, en Brenner, Ian and Ray Taras (eds.); Nations and Politics in the Soviet Successor States, Cambridge, Cambridge University Press, 1993, pp182-205.

(2) GELLNER, Ernes: Nations and Nationalism, Ithaca, Cornell University Press, 1983, p5.

(3) SMITH, Graham: The ethnic democracy thesis and the citizenship question in the Baltic States of Estonia and Latvia, Nationalities Papers, 24, 2, 1996, pp199-216.

(4) TSILEVICH, Boris e ANTANE, Aija: Nation-Building and Ethnic Integration in Latvia, en KOLSTØ, Paul (ed.): Nation-Building and Ethnic Integration in Post-Soviet Societies. An Investigation of Latvia and Kazakstan, Westview Press, 1999, p72.

(5) DREIFELDS, Juris: Latvia in Transition, Cambridge, Cambridge University Press, 1996, p152.

(6) Fuentes: 1920, MUIÞNIEKS, Nils: Cilvçktiesîbu vçsturiskâ attîstîba en 1918. Lîdz 2000, gadam, manuscrito 2000, p7; 1935-1994, DREIFELDS, op.cit, p148; 2000, Latvijas Statistikas Komiteja, Population Census 2000 in Latvia, http://www.csb.lv/Satr/atsk2.htm.

(7) DREIFELDS, op.cit, p32.

(8) DREIFELDS, op.cit, p36.

(9) Latvijas Statistikas Komiteja, op.cit.

(10) Esta clasificación es ofrecida por HERLOFF-MORTENSEN, Mari-Ann: We Are Not Us: Intra-Ethnic Differentiation Among Latvians, Anthropology of East Europe Review, vol 14, nº 1, Spring, 1996, http://condor.depaul.edu/~rrotenbe/aeer/aeer14_1/herloff.html.

(11) Esta información está basada en las entrevistas de HERLOFF-MORTENSEN con los letones occidentales, op.cit.

(12) Información de Latvians Online.

(13) BRIEDE, Laura: Latvians in Cleveland, Latvians Online, http://www.latviansonline.com/kolonijas/cleveland.shtml.

(14) Pasaules Brîvo Latvieðu Apvienîba, http://www.pbla.lv/.

(15) http://www.alausa.org/.

(16) http://www.lnak.org/.

(17) SIKSNA, Arnis: Brisbane community grows smaller, older, Latvians Online, 2002: http://www.latviansonline.com/kolonijas/brisbane.shtml.

(18) Chas, 9 de agosto de 2001.

(19) The Latvian Ev.-Lutheran Church of Northern California, http://www.lvnc.org/zklb.htm.

(20) GROSS, Diana e SILKALNS, Eduards: Melbourne ranks among top emigré communities, Latvians Online, 2002, http://www.latviansonline.com/kolonijas/melbourne.shtml.

(21) STRAUMANIS, Andris: Publishing, arts among Minneapolis contributions, Latvians Online, 2002, http://www.latviansonline.com/kolonijas/minneapolis.shtml.

(22) RONIS, Imants: Sydney’s cultural life revolves around Latvian House, Latvians Online, 2000, http://www.latviansonline.com/kolonijas/sydney.shtml.

(23) GROSS e SILKALNS, op.cit.

(24) El listado de las representaciones de Letonia en el extranjero se puede consultar en http://www.mfa.gov.lv.

(25) Latvians in Canada, 2002, http://collections.ic.gc.ca/heirloom_series/volume7/countries/latvia.html.

(26) El Fondo de la Federación de los Letones Libres del Mundo empezó en 1993 a proveer préstamos de 500.000 USD regularmente para varios proyectos económicos que la federación selecciona. La Federación también otorga becas para los jóvenes letones para participar en programas de intercambio educativos (información de AFS Intercultural Programs Latvia).

(27) BRIEDE, op.cit.

(28) Un conocido radical letón, Aivars Slucis de los EE.UU, publicó, por ejemplo, el artículo "Organization for Security and Cooperation in Europe (O.S.C.E) and Its Kommissar for Minorities, Max van der Stoel -Agents of Russian Imperialism", International Herald Tribune, 13 de noviembre de 1997, llamando la OSCE a limpiar Letonia de un millon de rusos y enviarlos a Rusia.

(29) Voting Australia web check.

(30) Los resultados de las elecciones están accesibles en http://www.saeima.lv.

(31) En 1991, el parlamento letón adoptó la "Resolución sobre la restauración de los derechos de los ciudadanos de la República de Letonia y los principios fundamentales de la naturalización". Sólo las personas que poseían la ciudadanía letona antes del 17 de junio de 1940 (fecha de la anexión de Letonia por la URSS) y sus descendientes (incluso los que nacieron en la diáspora y no habían vivido en Letonia) fueron reconocidos como ciudadanos de Letonia. Este principio fue retenido en la Ley de Ciudadanía aprobada el 22 de julio de 1994 y modificada el 22 de junio de 1998. El texto en inglés está disponible en http://www.np.gov.lv/en/akti/arhivs/Pils_likums.rtf.

(32) Artículos 9 y 22-24 de la Ley de Ciudadanía.

(33) TSILEVICH, Boris: Tabel o rangah [Lista de rangos], SM-segodnya, 6 de octubre de 1993.

(34) Estas actitudes fueron detectadas por HERLOFF-MORTENSEN, op.cit.

(35) LEVKIN, Andrei: Basis I dve nadstroiki loyalnosti [[La base y dos superestructuras de lealtad], Biznes I Baltia, 7 de junio de 1996.

(36) APRÂNE, Baiba: 4.000 km un 100 gadu attâlumâ [4.000 kilómetros y 100 años de distancia], Latvians Online, 2002, http://www.latviansonline.com/kolonijas/augsbebri-lv1.shtml; BIRZULIS, Philip: Hell (and heaven) on Earth: Latvians in Lejas Bulâna, Latvians Online, 2002, http://www.latviansonline.com/kolonijas/bulana.shtml.

(37) Los entrevistados por HERLOFF-MORTENSEN, op.cit lo han expresado abiertamente.

(38) Ibid.

(39) Republic of Latvia, National Program “Integration of Society in Latvia”, Riga, 2001, p.35, accesible en inglés en http://www.np.gov.lv/en/info/publik.htm.

(40) ZHDANOVA, Daria: Repatrianti: rodina –mat’ ili macheha? [Repatriados: ¿es la patria madre o madrasta?], Chas, 21 de marzo de 2001.

(41) National Program, op.cit, pp37-39.

(42) ZHDANOVA op.cit.

(43) National Program, p36.

(44) Chas, 9 de agosto de 2001.

(45) ZEPA, Brigita: Valsts statusa maiòa un pilsoniskâ apziòa [Cambio del Estado y Cosciencia ciudadana], Latvijas Zinâtòu akadçmijas vçstis, A 7/8, 1995, pp31-44.

(46) Undp Latvia: Human Rights and Social Integration in the Republic of Latvia: A General Survey, National Report, Yalta, 2-4 september 1998.

(47) Las diferencias entre los derechos de los ciudadanos y los no ciudadanos están reflejados en el documento del Comité de los Derechos Humanos de Letonia, accesible en http://www.minelres.lv/count/non_cit-rights_2.htm.

(48) Estadisticas de la naturalización están disponibles en la página web de la Agencia Estatal de la Naturalización, en http://www.np.gov.lv/fakti/index.htm y http://www.np.gov.lv/fakti/statistika.htm.

(49) Baltic Data House: Towards a Civic Society. Survey of Latvian Inhabitants, Riga, Baltic Data House, 1998.

(50) Baltijas Datu Nams. Valoda. Latvijas iedzîvotâju aptauja [Idioma. Encuesta de los Residentes de Letonia], Rîga, Baltijas Datu Nams, february-march 1999), pp4-10.

(51) UNDP Human Development Report Latvia 1997, UNDP, Riga, 1998, p56.

(52) Baltic Data House: op.cit, p126.

(53) FEDOSEEV, Leonid: Ne repatriatsiya, a emigratsiya [No es repatriación, sino emigración], Chas, 26 de octubre de 2000.

(54) ROSE, Richard: New Baltic Barometer III. A Survey Study, Studies in Public Policy, 284, Glasgow, University of Strathclyde, 1997.

(55) VOLKOVS, Vladislavs: Krievvalodîgâs jaunatnes dzimtâs valodas vieta integrâcijas procesâ Latvijâ [Lugar de la Lengua Materna de los jóvenes rusoparlantes en el proceso de integración en Letonia], investigación presentada en el congreso international Ethnopolitics on the Way to a Civil Society, Riga, 15-16 april, 1998, p4.

(56) Open Society Institute: Minority Protection in Latvia, Alernative Report on Monitoring the EU Accession Process, Budapest, OSI, 2001, p291.

(57) Se puede consultar el texto de la Ley en inglés en http://www.minelres.lv/NationalLegislation/Latvia/Latvia_Language_English.htm.

(58) PANICO, Christopher on behalf of Helsinki Watch: Violations by the Latvian Department of Citizenship and Immigation, Helsinki Watch, Col 5, nº 19, outubro.

(59) Para información sobre las denuncias, véase, por ejemplo, Minority Issues in Latvia, nº 52, http://lists.delfi.lv/pipermail/minelres/2002-June/001968.html.

(60) LINZ, Juan e STEPAN, Alfred: Problems of Democratic Transition and Consolidation Southern Europe, South A merica, and Post-Communist Europe, Baltimore and London, John Hopkins University Press, 1996; ROSE, Richard y MALEY, William: Conflict or Compromise in the Baltic States? What do the People There Think?, Studies in Public Policy, 231, Glasgow, University of Strathclyde, 1994.

 
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