Ler o artigo en galegoPresencia-OpiniónVolver ó índice / Latinoamérica
El retorno de la violencia a las calles de Buenos Aires
Por Alberto Arce (Canal Mundo, 22/04/2003)
 
 

El lunes previo a la primera vuelta de las elecciones argentinas, el riesgo del estallido violento ha vuelto a las calles. El Movimiento de Fábricas recuperadas, uno de los principales exponentes de la organización de la sociedad civil tras el argentinazo de Diciembre de 2001 ha sido directamente atacado por el estado. Son más de 100 las fábricas que llevan tiempo trabajando bajo el control de sus obreros tras el abandono y la quiebra de las empresas por sus dueños. De entre ellas, Brukman (empresa textil compuesta casi exclusivamente por mujeres) es una de las más emblemáticas, no sólo por su tradición, sino por su ubicación geográfica en el centro de Buenos Aires. La lucha de estos trabajadores consiste en defender la dignidad de su puesto trabajo y demostrar en muchos de los casos, cómo la transformación de las empresas en quiebra en cooperativas, levanta empresas declaradas en quiebra por sus dueños. En el caso de Brukman, personas que llevaban meses sin cobrar, ocupa la fábrica, retoman la actividad y consiguen un salario que les era negado por la anterior dirección. Demuestran que la estrategia empresarial anterior consistía en el vaciamiento de la empresa y que con una buena organización y gestión, empresas supuestamente en quiebra, vuelven a insertarse en la cadena productiva. Las organizaciones piqueteras suelen estar compuestas por desempleados, la particularidad de la lucha del MNR (Movimiento Nacional de empresas Recuperadas) es mucho más transgresora aún que la de los desempleados ya que demuestran cómo nuevos tipos de organización dentro del sistema pueden ser viables y desenmascaran las prácticas de la clase empresarial argentina que han llevado al país a la situación en la que se encuentra. El trabajo es posible, sólo se necesita la voluntad de comprometerse con él largo plazo.

Después de varios intentos, los trabajadores de la empresa Brukman, que llevaban más de un año ocupando la fábrica, fueron desalojados mediante la fuerza el viernes santo en la madrugada. Esto supone un grave error por parte del gobierno de cara a su pretendida visión normalizadora de la situación. El conflicto social que se encontraba latente desde Junio de 2002, cuando en una movilización piquetera la policía asesinó a dos manifestantes por la espalda, vuelve a la agenda pública y el único hecho novedoso respecto a la situación de los meses anteriores es que por alguna extraña decisión, la policía y el Ministerio del Interior deciden a 5 días de las elecciones disolver una manifestación. Durante estos meses, cientos de movilizaciones transcurrieron en paz, con un pacto tácito de no-agresión entre manifestantes y policías, con la contención de los grupos violentos por parte de los propios grupos piqueteros y unas fuerzas de seguridad tranquilas y sin orden de disolver manifestaciones.

¿Por qué el gobierno ha decidido cambiar de actitud? Ayer, en el centro de Buenos Aires la policía cargó contra más de 500 personas que se manifestaban en la puerta de la fábrica. En Argentina estos hechos son retransmitidos en directo por varios canales de televisión, cualquier suceso en la ciudad va a ser seguido inmediatamente por la opinión pública, una hora después de que todo comenzase a las 17.30 h, la televisión estaba mostrando los cartuchos de pólvora y los proyectiles de pólvora utilizados por la policía. Esos proyectiles matan. Son los proyectiles bajo los que murieron los piqueteros del Puente Puerrydón. La manifestación fue disuelta y 6 horas después los disturbios continuaban a 30 cuadras del lugar de los hechos. Más de 100 detenidos, entre ellos periodistas y diputados. Los manifestantes fueron perseguidos hasta refugiarse en una universidad. Está claro que estos hechos deben entenderse como un aviso a navegantes. El pacto tácito de no-agresión se ha roto. No sólo se disuelve una marcha sino que se detiene a más de 100 personas y durante horas se permite que los medios de comunicación retransmitan lo que sucede en la ciudad. Barricadas, coches incendiados, la policía arrojando gases lacrimógenos en un hospital infantil donde se habían refugiado algunos manifestantes, los médicos dando una rueda de prensa improvisada en las escaleras del hospital denunciando la violación del recinto y el obligado traslado de los chicos enfermos a otros lugares: demasiado ruido y demasiado cerca de las elecciones.

El juez que ordenó la intervención policial es un conocido colaborador de la dictadura militar y fue miembro de la corte suprema durante el gobierno menemista. En el país existen más de 100 empresas en la misma situación de Brukman y dos de los candidatos que aparecen mejor situados en las encuestas, (Menem y López Murphy) son los defensores del “Vértice verde-azul”: La unión de policía y Fuerzas Armadas en la solución de la conflictividad social del país. Los hechos vividos ayer en Buenos Aires, que nos recuerdan demasiado a violencias anteriores, no son más que un aviso ante lo que puede suceder en el país en cuanto un nuevo gobierno sea elegido.

Si alguno de estos dos candidatos resulta elegido con la intención de pacificar las calles y no se implementan políticas que integren a las cada vez más fuertes organizaciones piqueteras dentro del futuro del país, podemos volver a sufrir estallidos violentos en cualquier momento. Argentina no comenzará su recuperación mientras no se resuelva la polarización política existente entre el estado-gobierno y las organizaciones sociales y eso no sucederá si la recuperación económica no se vislumbra en el medio plazo. Gobiernos de mano dura no son la solución para un país brutalmente empobrecido y polarizado.

 
 

Alberto Arce é colaborador do IGADI.

 
Volver ó índice

Volver ó principio


Ir á páxina de inicio
Instituto Galego de Análise e
Documentación Internacional
www.igadi.gal

ÚLTIMA REVISIÓN: 23/04/2003
Fernando Pol