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Nada nuevo en el frente de Turquía: la única opción sigue siendo la militar
Irfan Güler (igadi.gal, 09/05/2008)
 
 

  Mujeres kurdas con retratos de Abdula Oçalan; clic para aumentar
Erdogan no cumplió con las promesas que hizo en Diyarbakir, no puso en vigor las reformas que afectan al problema kurdo, abandonó sus ideas, relativamente liberales sobre el caso kurdo, pasando a la política tradicional de apoyo a una solución militar. En los trabajos que el gobierno está realizando para la elaboración de una nueva Constitución ni se menciona el problema kurdo. La presión tanto judicial como política sobre los cargos institucionales kurdos está en su nivel más alto. La ola de sentimiento antikurdo sigue existiendo y tolerándose. (Foto: Mujeres kurdas muestran retratos de Abdula Oçalan durante una protesta en Diyarbakir, el 5 de febrero de 2008, por la incursión turca en Irak contra los emplazamientos del PKK).
 
Turquía no abandona su política tradicional en el caso kurdo. El aspecto más importante de esta política consistía en buscar soluciones con métodos militares. Después de que estos métodos fueron usados sistemáticamente a lo largo de la historia de la República sin que tuvieran resultados positivos, seguir insistiendo todavía en este sistema es totalmente ilógico.

El pasado mes de febrero, Turquía realizó una de las más grandes operaciones militares de su historia reciente. El día 5 de noviembre de 2007, el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se reunió en la Casa Blanca con George W. Bush, obteniendo un permiso limitado para una operación militar cruzando la frontera de Irak. Sorprendentemente este permiso fue apoyado también por la Unión Europea. Luego de que Bush declarara al PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) enemigo común y diera luz verde para la operación militar, el 16 de diciembre de 2007 los aviones turcos empezaron una intensa operación aérea contra los emplazamientos del PKK situados en territorio iraquí. El 22 de febrero de 2008, el ejército de tierra intervino también en esta operación con unos 10.000 soldados que usaban el más moderno equipamiento militar. Sin embargo, esta operación terrestre concluyó al octavo día de iniciarse.

La forma en que terminó fue aún más polémica que su inicio. Mientras la operación estaba en marcha, los responsables político y militar turcos hacían constantes declaraciones asegurando que duraría el tiempo que fuese necesario. Pero al mismo momento, Robert Gates, el secretario de Defensa norteamericano, pedía en Ankara que la operación acabara en un “corto período de tiempo”. Tanto los generales turcos como los responsables del Gobierno protestaron pero la intervención directa de Bush solicitando la “retirada” puso fin al operativo de forma imprevista.

Los daños materiales que Turquía causó al PKK son discutibles -el Ejército afirma que mató a más de 200 miembros del PKK mientras que éste solo reconoce la muerte de 9 guerrilleros-. Además, los objetivos políticos que se perseguían no fueron alcanzados. Primero, la forma en que acabó esta operación fue mal recibida por la opinión pública; el Ejército turco fue criticado por primera vez en la Historia por la población. Se da la circunstancia de que los más críticos fueron los nacionalistas turcos, los más próximos a las Fuerzas Armadas, tanto de derechas como de izquierdas.

Segundo, a pesar de que la razón visible de esta operación era el PKK., la razón real, como muchos analistas expusieron, era dar una lección al Gobierno Kurdo de Irak y evitar su desarrollo. También son discutibles los logros conseguidos por Turquía en este sentido. Tercero, al contrario de lo que Turquía esperaba, el PKK salió fortalecido, al menos políticamente.

Podemos decir, por lo tanto, lo siguiente: Primero, el hecho de que la operación acabara repentinamente y que el PKK se defendiera sin cambiar sus posiciones, como había hecho en otras ocasiones, fue visto con simpatía por el pueblo kurdo en general. Efectivamente, el PKK asegura en su propaganda que ha presentado una fuerte resistencia y que el Ejército turco ha sido derrotado. Segundo, el pueblo kurdo manifestó su posición contra estas operaciones en la celebración del último Newroz (fiesta nacional kurda), que ha sido más masivo y concurrido que años anteriores a pesar de la represión ejercida por las fuerzas policiales turcas. En Diyarbakir, la capital kurda, participaron diputados kurdos y alcaldes de la zona, vistiendo todos por primera vez en la historia de Turquía el traje nacional kurdo.

Tercero, después de estas operaciones, los medios de comunicación turcos realizaron unas encuestas en las que se reflejaba que, si en ese momento se celebraran elecciones, el partido pro-kurdo (DTP –Partido de la Sociedad Democrática) sería el primero con gran diferencia, mientras que el gobernante AKP (Partido de Justicia y Desarrollo) no repetiría los resultados de las últimas elecciones, perdiendo muchos votos. Todos estos resultados muestran que el pueblo kurdo está contra de estas operaciones, que el problema kurdo no se resuelve por la vía militar y que esta estrategia solo sirve para aumentar el nacionalismo kurdo.


El paquete político y cultural prometido a Bush y la Unión Europea

De estos acontecimientos se desprende que en la reunión del 5 de noviembre entre Erdogan y Bush, además de dar luz verde a la operación militar, permitió al presidente norteamericano pedir a Erdogan un paquete de medidas sobre el problema kurdo, considerando que la intervención militar sería insuficiente.

Efectivamente, el primer ministro turco anunció este paquete de reformas en una entrevista al diario The New York Times el 12 de marzo. Aparte de las medidas económicas, Erdogan declaró que en este paquete iban incluidos los derechos culturales, que iban a asignar una de las cadenas estatales para la emisión en kurdo y que esta empezaría a funcionar en unos meses.

En su visita a Turquía el pasado 10 de abril, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, dijo que sabía que “el gobierno estaba trabajando sobre un importante paquete de reformas”. Quizás Barroso se refería al mismo paquete del que habló Erdogan, pero este paquete, en el aspecto cultural, solo se refiere a la puesta en marcha de un nuevo canal de televisión estatal en kurdo. En realidad, tras esta medida, como se ha mencionado en los medios kurdos, aparece la siguiente idea: actualmente en Turquía pueden verse más de diez canales kurdos sin que el gobierno, a pesar de todos sus esfuerzos pueda impedirlo. Lo que pretende con este nuevo canal es introducir en esta oferta un canal de propaganda oficial en kurdo y, de paso, anular el argumento de que se necesita una televisión en kurdo.


La realidad: continúa la represión

En las elecciones generales de julio de 2007 el partido pro-kurdo DTP obtuvo 21 diputados. A pesar de todos los impedimentos del Estado, el DTP consiguió entrar en el Parlamento turco, pero esta vez usando razones tragicómicas abrieron sumarios judiciales contra ellos, de tal forma que casi ya no hay ningún diputado sin procesar. Aquí no podemos mencionarlos todos, pero, para que sirva de ejemplo, citaré el caso de Sirri Sakik, diputado de Mus, ciudad en la que nací yo.

En la actualidad, Sirri Sakik, tiene abiertos 12 sumarios por motivo a cada cual más significativo. Por ejemplo, en uno se le acusa de decir “Buenos días” en kurdo; en otro de dar la “bienvenida” en kurdo a los asistentes a un mitin electoral.

La presión del Estado contra los responsables kurdos no se limita a los diputados. La misma presión se ejerce contra los responsables kurdos locales. El DTP tiene 54 alcaldes entre los cuales no hay uno sin investigar. Solo contra el alcalde de Diyarbakir, Osman Baydemir, hay 150 investigaciones, 15 de las cuales ya llegaron a los tribunales. En otra ocasión, 53 alcaldes del DTP firmaron una solicitud dirigida al primer ministro de Dinamarca para que no cerrara la televisión kurda ROJ TV. Por este motivo fueron procesados, pidiendo el fiscal para ellos una pena de 15 años de prisión. Finalmente el pasado 16 de abril han sido sentenciados a 2 meses y 15 días de prisión cada uno, sentencia que el juez conmutó a cambio de una multa.

Quizás el ejemplo más visible de la presión del Estado sobre los responsables kurdos locales sea el del alcalde de Diyarbakir Sur, Abdullah Demirbas. El día 6 de octubre de 2006, el Pleno del Ayuntamiento de Diyarbakir Sur aprobó por unanimidad un proyecto titulado “Servicio Municipal Multilingüe”. Según este proyecto, el Ayuntamiento ofrecería sus servicios en kurdo, armenio, asirio y árabe, además de turco, que es la lengua oficial, ya que en esa zona se usan esas lenguas de forma cotidiana, siendo el kurdo la lengua más usada. Las encuestas realizadas muestran que el 73% de la población habla kurdo, el 24% habla turco, el 1% habla en árabe y el 3% en asirio y armenio.

Además, este distrito es el más antiguo de Diyarbakir, donde diferentes culturas y lenguas convivieron a lo largo de la historia. En la misma zona, al lado de la Mezquita, están la Iglesia Armenia, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Protestante. La decisión tomada por el Pleno reconoce la multiculturalidad del entorno y está encuadrada en la defensa de los derechos humanos y de los derechos de las minorías, debiendo ser recibida con un aplauso en un país que, como es el caso de Turquía, quiere ingresar en la Unión Europea.

Sin embargo, ocurrió lo contrario: toda la maquinaria estatal se puso en marcha y finalmente se expulsó del Ayuntamiento al alcalde y a todos los concejales, inhabilitándolos para la función pública. Ante esta situación, legalmente debían ser convocadas nuevas elecciones en el plazo de un mes. Pero, en su lugar, nombraron a un delegado gubernamental que, hasta la fecha de hoy, sigue siendo el responsable de todas las funciones municipales del Ayuntamiento.

La presión del Estado no se ejerce solo contra los representantes kurdos sino que también se dirige contra el Partido al que pertenecen. El Estado ha ilegalizado todos los partidos kurdos que hubo hasta la actualidad. En este momento también tiene abierta una denuncia contra el DTP ante el Tribunal Constitucional. A pesar de tener grupo propio en el Parlamento, no son invitados a ningún acto institucional. El primer ministro dice que no quiere encontrarse con los del DTP y la misma actuación tienen el Ejército o cualquier otra Institución, estableciéndose un aislamiento total en torno al partido pro-kurdo.

En Turquía hay obstáculos serios para ejercer la libertad de expresión y de opinión; quienes levantan la voz, son llevados ante los tribunales. El famoso artículo 301 del Código Penal anula la palabra y el de todos los ciudadanos de Turquía. A pesar de algunos cambios cosméticos de este artículo, siguen vigentes sus aspectos fundamentales. Según los datos del Ministerio de Justicia, en 2006, 1.533 personas fueron juzgadas por este artículo. En los tres primeros meses del año 2007, el número fue de 1.189 personas, entre ellas el Premio Nobel Orhan Pamuk y el periodista armenio Hrant Dink, posteriormente asesinado, además de la ex diputada kurda Leyla Zana que ha sido recientemente condenada de nuevo a 2 años de prisión por decir, en uno de sus discursos, que “los kurdos tienen tres líderes: Oçalan, Barzani y Talabani”.


Erdogan tiene un modelo “sui generis” de Alianza de Civilizaciones

Como se sabe, el Presidente Erdogan es, conjuntamente con José Luis Rodríguez Zapatero, copresidente de la Alianza de las Civilizaciones, algo que resulta una ironía para los kurdos y una contradicción para alguien que no soporta a las identidades diferentes ni reconoce sus derechos.

Erdogan, como islamista que es, solo se refiere a las diferencias religiosas y a una alianzas únicamente entre el Islam y otras religiones. Para Erdogan, la diferencia de civilizaciones no tiene carácter civil sino religioso. Los kurdos que viven en el país de Erdogan, todavía carecen de sus derechos “civiles y culturales”.

El primer ministro turco hizo recientemente una visita a Diyarbakir , en la que el Decano del Colegio de Abogados de Diyarbakir, Sezgin Tanrikulu, expresó su convencimiento de que se podría relajar la tensión en la zona mediante el uso de la lengua kurda en la escuela. Erdogan, enfurecido, contestó: “en Turquía no hay solo kurdos; si los lazos y los cherkesos piden lo mismo mañana ¿qué pasará? En este caso, ¿cómo vamos a mantener la unidad?”. Así es como Erdogan nos demostró lo enormemente respetuoso que es con las diferentes civilizaciones.

En otra ocasión, Erdogan realizó una visita a Alemania el 10 de febrero de 2008. Allí hablando sobre la situación de los turcos en Alemania manifestó que “la asimilación es un crimen contra la humanidad” y que “en Alemania debían de abrirse escuelas turcas”. El primer ministro se olvidó de que el mismo crimen se está cometiendo en Turquía, su propio país, con el pueblo kurdo. Habría que preguntarle a Erdogan cuántas escuelas kurdas hay en su país. También se olvidó de que de los turcos que viven en Alemania, un millón son kurdos.

Turquía fue el primer país en reconocer a Kosovo; cuando este territorio declaró su independencia, pidió que el turco fuera lengua oficial en las zonas de Kosovo donde viven los turcos. Esta petición fue aceptada y, actualmente, el turco es, conjuntamente con otras lenguas, oficial en tres provincias de Kosovo. La petición de que en Turquía sea también lengua oficial la que hablan 20 millones de kurdos fue rechazada por Erdogan con el argumento de que eso dividiría el Estado, mientras él mismo ponía todos los medios para que esta petición fuera aprobada para unos miles de turcos.

En todo los niveles del Estado turco existe aversión contra todo lo que sea kurdo. En este aspecto quiero mostrar dos ejemplos que tienen relación con España:

El Ayuntamiento de Santiago de Compostela publicó en el año 2005 un libro para que los niños kurdos aprendiesen a leer y escribir en su propia lengua. Los 2.000 ejemplares de esta edición fueron enviados a las academias kurdas que en aquel momento estaban funcionando. Pero no pudieron pasar de la Aduana porque las autoridades turcas impidieron que llegasen a sus destinatarios. El Estado turco no solo no hace nada para iniciar la enseñanza de la lengua kurda sino que, además, impide que lleguen otro tipo de ayudas. El héroe de este caso, el Estado, esta esperando su ingreso en la Unión Europea.

En el año 2007, el Ayuntamiento de Diyarbakir Sur, con el fin de formar a algunos de sus funcionarios en la rehabilitación de las zonas históricas, solicitó una ayuda para recibir fondos del “Programa de Leonardo Da Vinci” que es un programa de Educación Permanente de la Unión Europea. A pesar de que los fondos proceden de la Unión Europea, la selección se realiza a través del coordinador del Programa de Turquía. Una de las condiciones para esta solicitud era buscar un socio en un Ayuntamiento de una ciudad europea.

Así, el Ayuntamiento de Diyarbakir Sur estableció contacto con el Ayuntamiento de Santiago de Compostela, que está considerado como uno de los mejores de Europa en cuanto a rehabilitación de cascos históricos. El Ayuntamiento de Santiago de Compostela aceptó ser socio del de Diyarbakir Sur y envió una Carta de Intenciones. Cuando el Ayuntamiento de Diyarbakir reunió toda la documentación exigida, solicitó la ayuda. El 10 de mayo de 2007, cuando publicaron los resultados de la selección, comprobaron que su solicitud había sido rechazada. A pesar de cumplir todos los requisitos necesarios, la solicitud fue negada por la siguiente razón: en la Carta de Intenciones de Santiago de Compostela, se decía textualmente “aceptamos ser socios del Ayuntamiento de Diyarbakir Sur, que pertenece a la zona de Kurdistán de Turquía”. Así que la ayuda fue rechazada por usar la palabra Kurdistán en el documento del Ayuntamiento de Santiago de Compostela.

En los últimos años ha empezado una ola de sentimiento anti-kurdo en Turquía. Esto es debido por un lado al crecimiento del movimiento kurdo dentro de Turquía y por otro a la formación del Estado Federal Kurdo en Irak tras la invasión de Estados Unidos en el 2003. Este sentimiento ultranacionalista y racista se manifiesta especialmente con los kurdos que viven en las metrópolis turcas, pasando en muchos lugares a ataques personales. Casas de kurdos han sido quemadas y en algunos lugares se han registrados linchamientos de kurdos.

Además, se puso en marcha una gran campaña para colocar banderas turcas; todos los lugares fueron adornados con la enseña oficial, el tamaño de las banderas fue aumentando progresivamente y se elevó la altura de los mástiles. Con el nombre de “Ergenekon” se fundaron organizaciones ilegales que funcionan como un Estado dentro del Estado, del tipo “Gladyo”.


El fin de la esperanza del 2002: el retorno de la solución militar

Tras la captura del líder del PKK, Abdula Oçalan, en una accidentada operación dirigida por Estados Unidos en 1999 y, especialmente, después de la orden dada por Oçalan a los guerrilleros para que se estableciesen fuera del territorio turco, empezó una relativa normalización relativa de la sociedad civil en Turquía en general pero, especialmente, en la zona kurda.

El Estado de Excepción que había durado 30 años en Kurdistám fue eliminado en el año 2002; el AKP ganó las elecciones generales dando lugar a un sentimiento de optimismo que albergaba la posibilidad de un cambio en la política tradicional de Turquía hacia el problema kurdo.

En el año 2004, la Unión Europea decidió iniciar oficialmente las negociaciones para la entrada de Turquía, negociaciones que comenzaron formalmente en 2005. Los kurdos pensaban que la integración en la Unión Europea haría disminuir la presión del poder estatal sobre ellos, llevaría a la descentralización política y económica y, lo más importante, podrían usar libremente su lengua y su cultura. Con esta esperanza apoyaron con gran entusiasmo la entrada en la UE.

Además, después de la captura de Oçalan, este abandonó sus ideas independentistas, intentó buscar una solución dentro de las fronteras de Turquía y redujo sus demandas al mínimo nivel del reconocimiento de los derechos culturales de los kurdos en una República Democrática. Paralelamente, el PKK realizó llamamientos a la tregua y declaró que con la promulgación de una amnistía general estaría dispuesto a abandonar las armas. Todos estos hechos causaron enormes expectativas entre los kurdos para la consecución de una solución para la causa kurda. Además, antes de las elecciones de 2007, Erdogan hizo unas declaraciones en Diyarbakir en las que afirmaba que reconocía el problema kurdo y habló sobre la posibilidad de una “nueva Constitución”.

Pero, hasta el momento, ninguna de estas expectativas se ha verificado totalmente. Si, al principio, el Gobierno apoyó con gran entusiasmo la entrada en la Unión Europea, el desánimo ha avanzado paulatinamente, estando en la actualidad a un nivel muy bajo. A pesar de que se han hecho importantes reformas en este proceso, no se trabajó nada sobre el caso kurdo, ni siquiera el problema kurdo llegó a ser un punto en las negociaciones. No se consiguió la amnistía general para que el PKK pudiera dejar las armas y sus miembros se integrasen en la sociedad civil sino que, por el contrario, las operaciones militares fueron aumentando en frecuencia e intensidad. No se dio una mejora en las condiciones de vida de Oçalan, lo que tiene una enorme influencia en una importante parte de la población kurda sino que, por el contrario, fueron empeorando.

Con esto, Erdogan no cumplió con las promesas que hizo en Diyarbakir, no puso en vigor las reformas que afectan al problema kurdo, abandonó sus ideas, relativamente liberales sobre el caso kurdo, pasando a la política tradicional de apoyo a una solución militar. En los trabajos que el gobierno está realizando para la elaboración de una nueva Constitución ni se menciona el problema kurdo. La presión tanto judicial como política sobre los cargos institucionales kurdos está en su nivel más alto. La ola de sentimiento antikurdo sigue existiendo y tolerándose.

Como se comprobó en las últimas celebraciones del Newroz (la fiesta nacional de los kurdos), la violencia de las fuerzas de seguridad del Estado turco contra los manifestantes kurdos recuerda las actuaciones del comienzo de la década de los 90. Las mujeres son apaleadas, los niños acaban con los brazos rotos. La salida militar se ve como la única solución. Todos los días se entierran cuerpos de soldados y guerrilleros. Como si no tuviera suficiente con sus propios kurdos Turquía amenaza a los kurdos de otros territorios. Todos estos acontecimientos han causado una profunda decepción a los kurdos. Esta decepción va alejando cada día un poco más a los kurdos de los turcos, haciéndoles perder la confianza en el sistema. Efectivamente, la consigna mas utilizada actualmente tanto en Kurdistán como en Turquía y en toda Europa por parte de los kurdos es: ¡BASTA YA!

La solución del problema kurdo es más necesaria que nunca ya que, si no, en el horizonte asoman nuevos Halabjas, nuevas Bosnias... En realidad, la solución es muy simple: la convivencia multiétnica, la aceptación del otro, la tolerancia y diálogo, diálogo, diálogo.

 
 

Irfan Güler, abogado e intelectual kurdo actualmente radicado en Londres. Su labor profesional le llevó a ser defensor de los derechos humanos del pueblo kurdo en Estambul y en Santiago de Compostela. Este artículo fue parte de una conferencia realizada el pasado 29 de abril en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

 
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Fernando Pol


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