China-Latinoamerica: Relaciones económicas 2010

Introducción

A tres años de la publicación (2008) del Libro Blanco dedicado a definir los vínculos con Latinoamérica, China esbozó disposición a establecer una alianza estratégica de cooperación en todo el entramado económico, social, deportivo, cultural, educativo, político, incluyendo el militar con los países de América Latina y el Caribe. Parece que el viraje se está produciendo en las inversiones que, desde el 2009, aparte de las realizadas en los paraísos fiscales de las Islas del Caribeñas, muestran sensible auge. 

En tanto, hasta el 2000 el comercio entre las dos regiones se desarrolló a ritmos modestos. Sin embargo, por ejemplo, en el 2010 los intercambios con Brasil rozaron los 60 mil millones de dólares,  con lo que China se reafirmó como el primer socio del país. En el caso de las inversiones, la asociación con Repsol brasileña y la SINOPEC china, más la adquisición de dos petroleras argentinas  por esta última, visualizan el vuelo inversor que comienza a tomar la presencia del gigante asiático en el Continente. 

Por otra parte, para algunos especialistas no tiene sentido preguntarse si China tiene ambiciones hegemónicas o imperiales en Latinoamérica. Mientras, asumen que la conducta china con respecto a la región, salvando las debidas distancias en tiempo y espacio, en cierto sentido será similar a la que tuvieron España y Gran Bretaña. Esto es, devorar sus recursos naturales y ofrecer en cambio productos y mercancías de mayor valor agregado. Tendencia que implementaran con todas las ventajas de que puedan disponer o las que les ofrezcan los derroteros actuales de la economía internacional, tal  como lo haría cualquier otra nación.
 
Sin olvidar que el primer decenio del Siglo XXI representó para China un salto prodigioso en el despegue económico. La plena inserción del país en el proceso de globalización, en especial, después del ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC), rindió sus frutos en más de uno de los macro indicadores de la nación asiática. Por el valor del Producto Interno Bruto (PIB) se convirtió en la segunda economía mundial, en el monto del comercio internacional solo es superada por los Estados Unidos, desplazó a la República Federal de Alemania como primera exportadora, se convirtió en la principal productora de manufacturas y, además, concentra cerca del 40% de la reservas de divisas del orbe. 

Así, este espectacular salto encontró reflejo en la presencia de la República Popular China (RPCh) en la arena internacional y, en particular, en las relaciones económicas, comercio e inversiones en el 2010 con América Latina.

El auge del comercio exterior

Una mirada retrospectiva al intercambio comercial en el primer decenio del Siglo XXI destacaría, en el caso del volumen de los giros externos, que éstos crecieron de los 15 mil millones de dólares, en el año 2000, hasta los 183 mil millones de dólares en el 2010. El pasado año las exportaciones latinoamericanas a China crecieron en un 51%, el doble de la tasa de crecimiento de las exportaciones totales. Mientras, las importaciones también aumentaron en un 48%; lo que significó 15 puntos más altos que las de Estados Unidos y 20 puntos porcentuales más que en la Unión Europea. Si en el año 2000 los vínculos sino-latinos eran de apenas un 1%, en el 2010 encarnaron cerca de un 11%; multiplicándose por más de 12 veces, a un ritmo del 32% anual.

Sin embargo, la estructura de los intercambios externos entre China-América Latina manifiesta claramente una gran disparidad. El surtido exportador de  Latinoamérica en un 90% está concentrado en productos primarios, sus derivados y recursos naturales con bajo grado de elaboración. Mientras, casi un 89% de las importaciones procedentes del país asiático son productos manufacturados. En tanto, Brasil, Argentina, Perú, México y Chile constituyen los socios principales de China; para otros asociados como Cuba y Venezuela es un mercado de exportaciones claves cuya importancia aumenta. En el 2010 el saldo, de conjunto de la región,  resultó positivo para China en unos 39 mil 300 millones de dólares.

No obstante, si nos atenemos al peso específico que representan en ambas partes los volúmenes del comercio exterior recíproco, hay márgenes alentadores para su continuo crecimiento. Así, en el 2010, lo exportado por América Latina hacia China solo constituyó cerca del 7% de las importaciones chinas; mientras en las exportaciones totales del gigante asiático a Latinoamérica bordearon el 6%.

El desempeño experimentado en el primer decenio del nuevo siglo en los vínculos económicos sino-latinos, llevó a instituciones como la Comisión Económica para América Latina de Naciones Unidas (CEPAL) a pronosticar que, antes del 2015, China suplantará a la Unión Europea (UE) como segundo socio comercial de América Latina. 

Por otra parte, no es ocioso destacar que el yuan está tomando fuerza en las relaciones comerciales China-Latinoamérica. En 2009, Argentina firmó un swap
cambiario de 70 mil  millones de yuanes (equivalentes a, 10.760 millones de dólares), y Brasil propuso comerciar con China usando sus monedas locales. En 2011, Perú pasó a ser el primer país latinoamericano en abrir una cuenta de liquidación comercial en yuanes.

El salto en el derrame inversor

Trasladando el análisis al rubro inversor, China, en el 2010, se convirtió en el tercer inversionista más importante de América Latina. Las empresas del dragón asiático desembolsaron un total de 15 mil 584 millones de dólares en la región  (6/2010) hasta (5/2011); cifra que resultó en más de un mil 385% que en la misma etapa  2009- 2010; números que fehacientemente demuestran el creciente
interés chino en la región. Si consideramos que, hasta el 2007, lo invertido en América Latina y el Caribe por China, en el espacio no financiero, solo llegaba a unos mil 890 millones de dólares puede concluirse que, al igual que en la esfera comercial, lo acaecido en el área inversora en el 2010 resultó un enorme impulso.

Con mucho, ha sido Brasil el país del Continente que más avanzó en los vínculos con China. En el comercio exterior, desde el 2008, China desplazó a Estados Unidos como principal socio comercial del gigante brasileño. Entre 1990-2009 las inversiones chinas acumuladas en Brasil ascendían a 12 mil 670 millones de dólares; de ellas (45%) en energía; (20%) en agricultura; (20%) en minería; (10%) en siderurgia; (5%) en otras ramas. En el 2010 según la CEPAL al territorio de Brasil  recibió  9 mil 563 millones de dólares provenientes de China.

De este modo, las compañías del país asiático reafirmaron depositar su mayor confianza en Brasil, que atrajo el 59% del total de inversiones chinas arribadas a Latinoamérica. Argentina, acaparó casi un 41%; mientras países como Chile y México captaron menos de un 1%.  Es significativo que en los últimos tres años más del el 70% del total invertido por las empresas del país asiático  estuvieron concentradas en el sector energético y recursos naturales.

En el caso de Brasil, Sinopec adquirió el año pasado el 40% de Repsol, aportando 7.100 millones de dólares, lo que le permitirá a la compañía desarrollar su extracción offshore en lo que es el mayor descubrimiento de reservas petroleras de los últimos tiempos. A la vez, Sinochem, otra petrolera china, desembolsó 3 mil millones de dólares, para adquirir el 40% del yacimiento 
Peregrino; zona offshore donde la competencia por estar presente en la mayor reserva petrolera virgen del mundo es tan brutal que genera disputas entre   las mismas empresas chinas. En 2009, el Banco de Desarrollo de China le había prestado a la brasileña Petrobras 10 mil millones de dólares, a devolver con barriles de petróleo.

Igualmente, en el transcurso del 2011 se espera que el flujo inversor procedente de China que llegará a Brasil rondará los 9 mil 870 millones de dólares. Lo interesante consiste en que la mitad de esos activos irán a industrias de alta tecnología. Así, a las inversiones dirigidas a la modernización de la infraestructura, agricultura, biotecnología, productos farmacéuticos y el turismo, se unirán a las realizadas por los abastecedores de equipos de telecomunicaciones suministrados por Huawei y ZTE, que incluyeron el parque industrial de Hortolandia, situado cerca de de Sao Paulo.

Por otra parte, Ecuador encontró en China una fuente de financiamiento que le ha permitido distanciarse de los organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Esta orientación tuvo en (7/2009) su primer paso, cuando la estatal Petro-Ecuador acordó la venta anticipada de petróleo con PetroChina, por un valor de mil millones de dólares. En el 2010, después de complejas negociaciones, Chinan otorgó al país andino un crédito por mil 700 millones de dólares para la construcción de la central hidroeléctrica de Coca-Codo-Sinclair. En tanto, en el 2010, otro desembolso crediticio por un monto de mil millones de dólares para el desarrollo de proyectos de infraestructura y petroleros, elevó en solo dos años hasta los 3 mil 700 millones de dólares.

El avance experimentado en la participación de China en los planes de expansión comercial y de desarrollo del Ecuador se evidenció, cuando (6/2010) la empresa PetroEcuador  acordó suministrar a entidades de chinas 36 mil barriles de crudos diarios en los próximos cuatro años. Poco tiempo después, la Secretaria de Nacional de Planificación y Desarrollo de Ecuador (SENPLADES) redondeó un contrato con la empresa china CAMC Engineering para ejecutar proyectos estratégicos por valor de mil millones de dólares. 

En (9/2011) el 54% de las exportaciones de petróleo ecuatoriano fueron destinadas a China. Desde 2009, China ha otorgado préstamos a Ecuador 7.800 millones de dólares, a pagar con petróleo. Petro-Ecuador se ha comprometido a exportar 130 millones de barriles a China en los próximos seis años, como pago por un anticipo  de 2 mil millones de dólares.

En el 2011 la corriente inversionista de China en Ecuador alcanzará los 5 mil millones de dólares. El despertar inversor encontró reflejo en el incremento de los intercambios comerciales bilaterales; las exportaciones ecuatorianas arrojaron  (2010) más de 337.7 millones de dólares y lo importado por la nación andina ascendió a un mil 606 millones de dólares. Las exportaciones de Ecuador en un 70% correspondieron a petróleo, materias primas, palo de balsa, aceite, banano, frutas, flores, pescado y cacao. E importa, fertilizantes, almidón, papel y materias primas para la industria.

En Argentina, CNOOC compró la mitad de Pan American Energy (PAE) –la parte perteneciente a British Petroleum–, por 7.500 millones de dólares. La   PAE es la segunda empresa del país y la primera en reservas. Además,   Sinopec pagó 2.450 millones de dólares por la filial estadounidense Oxy. En  (3/2010)  CNOOC adquirió el 50% del grupo Bridas, propiedad de la familia Bulgheroni, abonando 3.100 millones de dólares. La compra formó parte de una estrategia de crecimiento a más largo plazo, centrada en el aumento de las reservas y la producción, y el desarrollo de yacimientos de gas natural.  China pasó de tener el 5% de participación en el negocio del petróleo argentino a más del 30%.

Mientras, del programa binacional por valor de 6 mil millones de dólares acordado en pasado años entre Venezuela y China, para financiar proyectos de infraestructura y viviendas, quedó (9/7/2011) integrado  con el aporte de 2 mil millones por parte de Venezuela y 4 mil  millones de dólares por China. De este fondo, un total de 711 millones de dólares están destinados al sistema central de ferrocarriles venezolanos; otros 350 millones a la construcción de una línea de metro en Caracas. En la actualidad, Venezuela envía 400 mil barriles diarios de crudos a China; volumen que en los próximos tres años crecerá hasta el millón de barriles.

En resumen, Venezuela, el principal país sudamericano exportador de petróleo, ha recibido en tan sólo tres años más de 30  millones de dólares en   préstamos de China, contra entrega de petróleo.  A fines del año pasado, tres   petroleras chinas (Sinopec, CNOOC y CNPC) firmaron acuerdos de   exploración y extracción con Petróleos de Venezuela (PDVSA) por   40 mil millones de dólares. No está de más mencionar que Sinopec y CNPC son dos de las diez empresas más grandes del mundo.

En otro paso dirigido a fortalecer la presencia inversora de China en Latinoamérica, el Export-Import Bank of China (China Eximbank), presentará formalmente (2011) un fondo soberano denominado en yuanes por un mil  millones de dólares para invertir en América Latina. En lo fundamental, se dirigirá a la construcción de infraestructuras en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Ambos bancos firmaron (3/2011) una carta de intenciones para impulsar las actividades comerciales y de inversión entre los países latinoamericanos y China, bajo el cual se acordó establecer un mecanismo  inversionista para financiar proyectos del sector público y privado en países prestatarios y miembros del BID.

Cerrando este capítulo, hay que señalar que China estimula todo intercambio que contribuya a explorar nuevas vías para incentivar el comercio y las inversiones en la región Latinoamericana. En este contexto (7/2011) durante dos semanas funcionarios, representantes de asociaciones civiles, académicos y técnicos de México, Costa Rica, Colombia, República Dominicana, Perú, Uruguay, Chile, Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, invitados por el Gobierno de China,  participaron en un seminario para familiarizarse con los tecnologías creadas en el país para contrarrestar los efectos del cambio climático.  

El evento evidenció el interés de China en cooperar con países de América Latina y el Caribe, en el descenso de las emisiones de CO2 (dióxido de carbono), mediante la transferencia tecnológica de la Fundación China Green Carbon y la China Hidropower Engineering Consulting (Hidrochina).  En los marcos de este encuentro la Fundación Desarrollo Sostenible de México firmó, en principio, un acuerdo con Hidrochina para financiar una hidroeléctrica de 45 megavatios, mediante una inversión de 33 millones de dólares, en el Estado de Sonora.   

A modo de conclusiones preliminares

En la perspectiva del 2011-2015, es promisorio que las economías de China y América Latina y han logrado recuperarse relativamente rápido de la crisis financiera, que desde finales del 2008, sacude a la economía internacional. Es de esperar que las relaciones económicas bilaterales entre ambas partes no alcancen los ritmos del primer decenio del nuevo Siglo, aunque debe mantenerse su relativamente rápido crecimiento. En lo que respecta a la configuración del  futuro proceso inversor chino en la región el pronóstico es optimista, ya que los especialistas consideran  que existirán mayores inversiones no solo en lo que respecta a energía y recursos naturales, sino también en otras industrias, como la manufacturera, agricultura, infraestructura, financiera, etc.

Asimismo, en próximo quinquenio (2011-2015) China planea que crezcan las importaciones, así como el consumo interno. Proceso que en mucho puede contribuir al fortalecimiento y ampliación de las relaciones económicas entre China y América Latina. Así, una mayor presencia en materia inversionista china, facilitaría la formación de un patrón más equilibrado en términos de los bienes que produce y son exportados por Latinoamérica a China.

Por otra parte, el Documento donde China plasmó la Política hacia América Latina y el Caribe, de forma reiterativa, reconoce como directiva, desarrollar relaciones económicas sobre la base de ventajas mutuas y ganancias compartidas. Sin embargo, Latinoamérica no ha podido conformar una declaración de objetivos consensuados que fijen los rasgos generales que deben sustentar los vínculos sino-latinoamericanos. Sin dudas, construir una agenda regional para establecer mejores lazos con China es una tarea del presente, que facilitará los rumbos del futuro.

Si entre las tareas más próximas que la región debe acometer no se crean redes de nuevas tecnologías o masa crítica de recursos humanos, recursos público-privados invertidos en sectores tecnológicamente activos, resulta bastante obvio que las inversiones provenientes de China seguirán orientándose hacia los energéticos y los recursos naturales.  América Latina debe buscar, a partir de los renglones de exportación tradicionales formar cadenas de valor, agregando  innovaciones tecnológicas que faciliten diversificar, añadir conocimientos y elevar el grado de valoración a lo exportado.

Como contrapartida, no deben desconocerse algunas de las aprehensiones con que es percibido el desembarco, o el tsunami como califican la irrupción de China, cerrando el primer decenio de Siglo, en América Latina y el Caribe.  Los críticos destacan que la relación sino-latina descansa en el intercambio de minerales, petróleo, alimentos, — commodities –etc., por  televisores, teléfonos móviles, DVDs, cámaras fotográficas, automóviles, etc., todo traído desde el gigante asiático.  Está claro que este vínculo chino-latino es beneficioso para China. Igualmente, el superávit comercial que los países sudamericanos tenían unos años atrás, se están convirtiendo ahora en déficit para algunos países. Aquí radica una primera razón para mostrar recelo.

Así,  un ejemplo muy gráfico de esta situación resulta el caso de Brasil. La crisis destapada en la economía internacional, a finales del 2008, Brasil la palió volcándose lleno hacia China. Pero, a cambio de una baja en sus exportaciones industriales y un significativo incremento de lo exportado en commodities. Así, no faltan voces que auguran una relación chino-brasileña de “pan para hoy y hambre para mañana”. 

Otro elemento que con fuerza subrayan los análisis críticos radica en que los beneficios del crecimiento (4,5%, esperado en el 2011) de Latinoamérica, se quedan en una parte minoritaria población. La raíz está en que el incremento de la producción de materias primas y recursos naturales no generan aumentos sustancias de empleo de la fuerza de trabajo, ni impulsan el desarrollo económico. Situación que por demás extiende el status quo actual, al hacer más poderosos a los ostentan el poder político y el económico. Lo que deja a la mayoría de la población lejos del pastel generado por el auge de la economía. 
 
Si bien son apreciables los efectos positivos que el hambre de materias primas y recursos naturales que China busca en América Latina, por el doble efecto de elevar la demanda de esos bienes, y el tangible reflejo en el aumento de los precios. Por otro, el alza del valor de los commodities beneficia a la región; pero somete a China a la amenaza del destape de la inflación, que puede influir en la estabilidad económica de país. En el caso de uno u otro efecto el Continente, sufrirá un impacto crítico, que posiblemente sea breve para China pero puede no serlo tanto para Latinoamérica y el Caribe.
 
Es incuestionable que el masivo arribo de China en América Latina es inevitable; y cada vez se involucrará más en la región. Todo condicionado por la necesidad del país asiático de expandirse. Reflejo manifiesto de esta tendencia es la presencia de las empresas chinas, la adquisición de otras, la unión con entidades europeas para operar conjuntamente en la región y la compra de grandes extensiones de tierra en Brasil y Argentina. Los efectos multifacéticos que genera la llegada arrolladora de China al Continente Latino, no encuentra adecuada respuesta en los líderes políticos y empresarios; en unos casos por incapacidad y en otros por ponderar sobre todo los intereses personales.

Por último, no puede dejar de mencionarse que, China desde hace varios años, mantiene estrechos contactos y diálogos con organizaciones regionales de diversos colores y rangos. Así, estos empalmes incluyen el Grupo de Río, la Comunidad Andina y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR); es observador permanente (2004) en la Organización de Estados americanos (OEA) y en el Parlamente Latinoamericano (PARLATINO); ingresó (2008) en el BID.

Con los países del Caribe con los cuales mantiene relaciones diplomáticas creó el Foro de Cooperación Económica y Comercial China-Caribe – su tercer encuentro se efectuará (2011) en Trinidad Tobago –; en (12/2011) quedará constituida la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), tras este acontecimiento está previsto que China establezca lazos con la Organización. Tal vez, puede constituir este Foro el lugar idóneo donde sea posible consensuar una política general que proyecto las fundamentales líneas de cooperación, comerciales e inversoras China-América Latina Caribe.

El Foro de Cooperación Asia Oriental –América Latina ha sido otro evento donde activamente 18  naciones latinas y China conversan sobre comercio, inversiones y colaboración; en el Foro de Asia Pacífico (APEC), es otro canon donde China, México, Chile y Perú amplían sus contactos y desarrollan activa labor. Igualmente, (2007) el Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional, junto con las instituciones latinoamericanas afines y el BID, con los objetivos de fomentar las relaciones económicas y comerciales bilaterales organiza la Cumbre Empresarial China-América Latina, foro que ha realizado cuatro eventos y el quinto se dará (2011) en Perú. 

La Habana, noviembre del 2011

 

BIBLIOGRAFÍA

1.- CEPAL: China le apuesta a América Latina, Agencia Notimex, 15/7/2011

2.- La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe, Informe del 2010. Santiago de Chile.a inversión extranjera directa

3. – Informaciones tomadas del Sitio WEB, www.politica-china.org

4. – Datos extraídos del Sitio WEB, www.Rebelión.org