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Biden: Reelección y segundo mandato

En nuestro anterior artículo "Biden: el factor edad en perspectiva" comentábamos las razones por las cuales, a pesar de que tendría 82 años al momento de iniciar un segundo mandato, Biden busca la reelección. En este, buscamos explicar las posibilidades de éxito de su candidatura y de su eventual presidencia. Las preguntas a responder son, por tanto, las siguientes: ¿Es la candidatura de Biden un error? ¿Estaría Biden en condiciones de ejercer un segundo mandato con lucidez y buenos resultados?
Liñas de investigación International Relations
Apartados xeográficos United States
Palabras chave Eleccións USA Biden

En respuesta a la primera de dichas interrogantes cabría señalar que la candidatura de Biden presenta argumentos a favor y en contra. A favor, se encuentra el hecho de que, en opinión de muchos votantes, el partido Demócrata ha virado demasiado hacia la izquierda progresista. En tal sentido, Biden representa una garantía de centrismo. Aunque los votantes situados a ambos extremos del espectro político resultan más activos en términos de militancia, lo cierto es que los Demócratas sólo tendrían opciones de ganar situándose en el centro. Tal como mostraba un sondeo del Public Religion Research Institute (PRRI), un 57 por ciento de los independientes señalan que votarían por un candidato moderado (Alison Durkee, “More Than 40% of Americans Would Vote for a New Centrist Party, Poll Finds”, Forbes, October 27, 2022). Más aún, un 41 por ciento de los votantes se definen como independientes, carentes de una identidad partidista fuerte (Rachel Kleinfeld, “Polarization, Democracy, and Political Violence in the United States: What the Research Says”, Carnegie Endowment for International Peace, September 5, 2023). La candidatura de Biden presenta garantías claras para ese universo electoral. 

A la inversa, sin embargo, se encuentra el hecho de que la edad de Biden acarrea, en si misma, una importante carga de impopularidad. Ello podría permitir que el también impopular Trump se colara por los márgenes y obtuviera la presidencia. Ello, en el momento mismo en que los Demócratas deberían estarse beneficiando de las múltiples rémoras que este último lleva a cuestas. Más aún, el hecho de que ambos partidos presenten como abanderados a candidatos impopulares, fortalece las posibilidades de que aparezca una tercera opción electoral de naturaleza centrista. La misma encuesta del PRRI, antes referida, señalaba que un 42 por ciento de las personas consultadas votaría por el candidato de un nuevo partido político de naturaleza centrista (Alison Durkee, arriba citado). Resulta innecesario señalar que, contando con una base política de incondicionales mucho más débil que la de Trump, Biden tendría mucho más que perder en un escenario así. Especialmente, en la medida en que el candidato más probable de esa tercera opción centrista sería el Senador Demócrata Joe Manchin, quien podría llevarse consigo a una tajada importante del voto de ese partido. Bajo tal óptica, la mejor defensa del partido Demócrata hubiese sido la de contar con un candidato más joven susceptible de entusiasmar a las bases. Gobernadores como Gavin Newson de California o Gretchen Whitmer de Michigan, hubieran podido jugar mucho mejor ese papel. Ello no sólo hubiese dejado sin razón de ser la idea de un tercer partido, sino que hubiese revertido el factor edad en contra de Trump. 

La segunda de las dos preguntas se refería al impacto de la edad de Biden sobre una segunda presidencia. También aquí encontramos argumentos a favor y en contra. A favor está la noción de que edad avanzada equivale a sabiduría. Para las sociedades antiguas, y para las orientales hoy día, ello no admitía ni admite duda. Los Siete Sabios de la Grecia clásica o la Gerusia en Esparta, se sustentaban en la noción de que los ancianos podían gobernar mejor, pues su edad era sinónimo de buen criterio. El término latino Senatus -el Famoso Senado Romano- significaba Consejo de Ancianos. En el antiguo Israel, los poderes ejecutivo y judicial eran ejercidos por el Zekenin, también un consejo de ancianos. Otro tanto ocurría en la antigua China, donde la estructura jerárquica de su burocracia venía determinada por la edad, con los mayores situándose en la escala más alta. Sin embargo, también en la China actual, así como en otras sociedades del extremo oriente, los ancianos son escuchados con inmensa deferencia y respeto. De hecho, Stephen N. Austad, destacado académico estadounidense en el ramo de la biología, señala que la ciencia respalda la noción de que los años se asocian con la sabiduría. Es decir, con la capacidad para tomar mejores decisiones, en virtud de una mayor calma interior y de un proceso reflexivo más sereno y menos impulsivo (Benjamin Hart,  “How Big a Problem Is Biden Age, Really? The Intelligencer, November, 17, 2023). Nadie podría negar, en tal sentido, que la larga experiencia de Biden se ha traducido en una presidencia altamente reflexiva, en donde se han tomado decisiones que podrían ser calificadas como históricas. 

A la inversa, sin embargo, la edad de Biden se asocia con un período en la vida donde aparecen las enfermedades. Bien sean éstas de carácter físico o mental. Desde luego, a sus 77 años y siendo notoria su obesidad y su predilección por la comida chatarra, Trump se encuentra en mayor riesgo. Sin embargo, Biden bien podría enfrentar la demencia, el cáncer o algún otro problema de salud en los próximos años. Algunos ejemplos vienen al caso. Ronald Reagan fue diagnosticado con Alzheimer a los 82 años, cinco años después de haber dejado la presidencia. También a los 82 años, Margaret Thatcher fue diagnosticada con esa misma enfermedad degenerativa. El ex Presidente francés Jacques Chirac murió a los 86 años, luego de varios años con Alzheimer. Tomando en cuenta que Biden comenzaría su segundo mandato a los 82 y lo concluiría a los 86, el rango de edad se correspondería al de los tres casos anteriores. Ciertamente, el riesgo está presente. 

En conclusión, existen argumentos a favor y en contra de una segunda candidatura y de una segunda presidencia de Biden. El próximo año por estas fechas el panorama será claro y bien sea Biden o Trump, un Presidente electo se aprestará a tomar posesión en pocas semanas.