La Unión Euroasiática nace con incertidumbres

El 1 de enero de 2015 entró en vigor el tratado constitutivo de la Unión Económica Euroasiática (UEE) firmado el 29 de mayo de 2014 en Astana por Rusia, Bielorrusia y Kazajistán. El 2 de enero se le sumó Armenia. Y Kirguistán prevé hacerlo en mayo. Se hace realidad una apuesta personal de Vladimir Putin que, en base a consideraciones geoestratégicas y económicas, aspiraba crear una Unión Euroasiática liderara por Moscú que reagrupase a países que en su día integraron la URSS. También pretende responder al pulso político que la Unión Europea mantiene con Rusia con el envenenado conflicto de Ucrania como problema de fondo. Putin no ha digerido que la UE firmase el 27 de junio de 2014 en Bruselas tres acuerdos de asociación y libre comercio con Ucrania, Georgia y Moldavia. Tres países que se alejan de la órbita rusa.

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El 1 de enero de 2015 entró en vigor el tratado constitutivo de la Unión Económica Euroasiática (UEE) firmado el 29 de mayo de 2014 en Astana por Rusia, Bielorrusia y Kazajistán. El 2 de enero se le sumó Armenia. Y Kirguistán prevé hacerlo en mayo. Se hace realidad una apuesta personalarrow de Vladimir Putin que, en base a consideraciones geoestratégicas y económicas, aspiraba crear una Unión Euroasiática liderara por Moscú que reagrupase a países que en su día integraron la URSS. También pretende responder al pulso político que la Unión Europea mantiene con Rusia con el envenenado conflicto de Ucrania como problema de fondo. Putin no ha digerido que la UE firmase el 27 de junio de 2014 en Bruselas tres acuerdos de asociación y libre comercio con Ucrania, Georgia y Moldavia. Tres países que se alejan de la órbita rusa.

La UEE constituirá un área económica de más de 170 millones de consumidores y se inspira en la UE para crear un mercado común abierto a la libre circulación de las personas, mercancías, servicios y capitales entre sus países miembros. También prevé un cuadro institucional con una Comisión euroasiática, un Tribunal y un Banco con sede en Moscú, Minsk y Almaty respectivamente.

Sin embargo, los sueños del presidente ruso se cumplen solo parcialmente. Sin Ucrania, un país de 47 millones de habitantes que era clave para el proyecto de integración regional ideado por Putin, la UEE perdió peso demográfico, potencial y viabilidad económicas y queda muy lejos de las ambiciones rusas. Y nace con demasiadas disparidades y asimetrías económicas y sociales porque Rusia representa el 85% de la población y el 80% del PIB de la unión. Cabe remarcar que la UE fue fruto de un proyecto político liderado por Francia y Alemania que sumó voluntades y aspiraciones libremente compartidas con otros países. En cambio, la Unión Euroasiática se constituyó tras las presiones de Moscú sobre algunas exrepúblicas soviéticas.

Los líderes de los países ya incorporados a la UEE siguen manteniendo reticencias o reservasarrow sobre la naturaleza, medios y objetivos de la nueva unión. Sin Ucrania, temen quedar a expensas del exorbitante poder político, económico y militar de Moscú. Y no quieren verse involucrados en otra posible guerra fría entre Rusia y la UE. Necesitan complementar y diversificar su comercio exterior, incluso reforzando si cabe sus nexos comerciales con la UE, China, Turquía y otros vecinos de Europa oriental y Asia central.

Las tensiones dentro de la UEE son palpables. Mientras Putin habló abiertamente de que cabe evolucionar hacía una unión política con una ciudadanía, moneda y defensa comunes, el presidente kazako Nursultán Nazarbáyev impuso una unión exclusivamente económica y se muestra contrario a toda injerencia política de Moscú en los asuntos internos y exteriores de un país riquísimo en recursos naturales estratégicos. La intervención rusa en Ucrania preocupa especialmente en Kazajistán, que cuentaarrow con un 25% de ciudadanos rusos. También  Bielorrusia recela de la dominante posición rusa sobre su economía. Armenia ya es un protectorado político y económico de Moscú. Y un tercio de los ingresos de Kirguistán provienen de las remesas de los emigrantes que trabajan en Rusia.

Moscú intenta que otros Estadosarrow entren en la UEE. Tayikistán podría verse obligado a hacerlo a medio plazo. Al igual que Kirguistán, su frágil economía depende de unas remesas de sus trabajadoresarrow en Rusia que representan el 50% del PIB y también está presionado por la presencia de bases rusas en el país desde 1989. Otros países como Azerbaiyán, Uzbekistán y Turkmenistán recelan del proyecto euroasiático de Putin. Las nuevas élites emergentes caucasianas y centroasiáticas llevan años conectando con Occidente y también giran su mirada hacia otras regiones. Y se sienten especialmente cómodas negociando con las grandes empresas inversoras chinas, muy bien posicionadas en la región.  China es el principal socio comercial de Asia central y su principal importador de gas y petróleo.

Además, la UEE iniciaarrow su andadura en un contexto económico internacional muy desfavorable: a) las sanciones económicas impuestas a Rusia por EEUU y la UE; b) la brusca caída del precio del petróleo, con el barril de Brent cotizando el 7 de enero por debajo de los US$ 50, la mitad que hace seis meses; y c) el rublo ruso que se desplomó un 45,88% frente al dólar en 2014. Son tres factores que han debilitado la economía rusa que, por primera vez desde 2009, entró en recesión a finales de 2014. Y si el precio del petróleo no remonta pronto, la crisis se agudizará en 2015.

Y la grave crisis económica rusa repercutió negativamente en las economías de Europa oriental y Asia central más dependientes del comercio y las inversiones exteriores rusas, como son Bielorrusia y Armenia o de las remesas de sus trabajadores en Rusia como Kirguistán y Tayikistán. Y al caer el rublo lo hizo el valor de las remesas. Y acabó afectando a la cotización de las divisas, sobre todo de aquellos países sin recursos energéticos y con limitadas reservas de divisas, lo que obligó a intervenir a sus Bancos centrales. El presidente bielorruso Alexandr Lukashenko incluso ordenó el 18 de diciembre comerciar con Rusia utilizando sólo euros o dólares. Ocurrió pocos días antes de entrar en vigor la UEE.

Finalmente, se da la circunstancia que Letonia, otra exrepública de la URSS del Báltico, presidirá la UE durante el primer semestre de 2015 con la vista puesta en las complejas relaciones con Rusia. También Lituania es, desdearrow el 1 de enero, el 19º país miembro de la zona euro, como Estonia en 2011 y Letonia en 2014. Y Riga acogerá los días 21 y 22 de mayo otra cumbre del “Parternariado Oriental”, un instrumento para seguir impulsando la cooperación de la UE con Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania. Putin lo considerará otra provocación a Rusia.