La increíble apuesta por el petróleo cubano

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Si las exploraciones que se están realizando en aguas del norte de la isla caribeña arrojan la existencia de elevadas reservas de crudo, el panorama geopolítico de la región sufrirá un verdadero terremoto. En momentos en que la administración Bush endurece las medidas contra el régimen de Fidel Castro y éste se aferra al convenio petrolero con la Venezuela de Chávez, la posibilidad de que Cuba pueda producir petróleo en grandes cantidades está movilizando tanto a los jerarcas del régimen castrista como a las principales compañías petroleras internacionales. Por ahora, la petrolera española Repsol YPF picó adelante.

Un escenario lleno de expectativas se está diseñando en torno a las aguas del norte de Cuba, cercanas al Golfo de México. Es la región comprendida a la altura de Santa Cruz del Norte, 50 km. al este de La Habana, donde existe una plataforma semisumergible y autopropulsada dotada de la más alta tecnología. La plataforma es obra de la empresa noruega Eirik Raude, la cual obtuvo un contrato del gobierno cubano hace tres años para explotar una región de 112.000 km2 de la Zona de Exclusión Económica del Golfo de México, como parte de la apertura iniciada por el régimen castrista a la inversión extranjera para la exploración petrolera de las aguas cubanas.

Es allí donde se están cifrando las esperanzas de alivio económico para los 11 millones de cubanos, de supervivencia para la dirigencia del régimen castrista y de ganancias económicas para las multinacionales del petróleo y gas natural. En esta región costera, denominada por el gobierno como la Franja Norte Cubana de Crudos Pesados, se estima que pueden existir 100 millones de toneladas de crudo, aunque de baja calidad. No será hasta agosto cuando se sepa, con exactitud, si los proyectos que se están realizando tengan éxito o no, pero desde hace varios meses una feroz competencia subterránea se está escenificando en torno al gobierno cubano por parte de las multinacionales.

España toma la delantera

Desde principios de junio, la petrolera española Repsol YPF arrendó la plataforma a la empresa noruega por el precio de $195.000 diarios y estableció un joint venture con Cubapetróleo, la compañía estatal, para la exploración y posible explotación a 20 millas de las costas de La Habana.

Los análisis sísmicos y geológicos de la compañía han identificado cuatro posibles áreas de perforación: Ocuje, con una capacidad estimada de 435 millones de barriles; Obatala, con 1.237 millones; Yamagua, con 1.628 millones; y Charaguito, con 2.816 millones. Sin embargo, las estimaciones de la compañía mantienen la prudencia como arma principal. Creen que las exploraciones son de alto riesgo y las posibilidades de éxito las ubican en torno a un 10%.

Tensiones en Washington

La posibilidad de que los proyectos de Repsol YPF lleguen a buen puerto está provocando una dinámica feroz en EEUU en cuanto a la lucha política por continuar con el embargo o abrir Cuba al comercio. Las recientes medidas adoptadas por el gobierno de George W. Bush no arrojan grandes esperanzas para los que abogan por hacer negocios con Cuba.

El reciente endurecimiento de las medidas del embargo, por la cual los turistas norteamericanos no podrán estar más 15 días en la isla, ni gastar más de $50 dólares diarios, y llevar en efectivo sólo $300, ha sido un duro golpe para la economía de la isla, que depende imperiosamente del turismo como subsistencia. El Centro de Estudios de la Economía Cubana señaló que los ingresos por turismo en el 2003 se ubicaron en torno a los $2.053 millones. Esto provocó también una aguda crispación en el seno de la comunidad cubano-americana. Mientras sus principales líderes, enrolados en torno a los legisladores Lincoln Díaz Balart e Ileana Ros-Lehtinen, aplaudieron la medida, otros grupos de influencia pusieron el grito en el cielo, lo cual podría tener un considerable costo electoral para Bush en las presidenciales de noviembre.

Medidas sobre el embargo aparte, la sola posibilidad de que exista petróleo en grandes cantidades en Cuba es un tema que está provocando gran morbo político en la región. El hecho de que el régimen castrista encuentre petróleo es un elemento clave para garantizar su supervivencia política, lo cual podría ser considerado como una bofetada a la política de bloqueo de Washington, y una válvula de escape para los sucesores de Fidel.

Conscientes de este escenario, las compañías norteamericanas han iniciado su particular proceso de lobby en Washington. El mismísimo secretario de Estado Colin Powell llegó a proponer un levantamiento de las sanciones, en su reciente informe al presidente Bush sobre la Comisión de Ayuda para una Cuba Libre, titulado "Perfil del Petróleo y Gas Natural en Cuba". El informe estima que unos 480 millones de barriles de petróleo como reservas no probadas podrían existir al norte de Cuba, y recomienda a las agencias gubernamentales estadounidenses establecer relaciones de trabajo con una "Cuba libre".

La compañía Halliburton, a la cual perteneció el actual vicepresidente Dick Cheney y que pasa por ser la mayor compañía de servicios petroleros en EEUU, está a la expectativa de lo que suceda con Repsol en Cuba. Ya hace un mes pidió al Congreso el levantamiento de sanciones hacia países como Cuba, Libia e Irán. Esta semana, Washington restableció relaciones diplomáticas con Libia.

Pero Halliburton no es la única en la carrera. La canadiense Sherritt International produce la mitad del crudo cubano, mientras la brasileña Petrobras viene invirtiendo $17 milllones en proyectos de exploración en las aguas cubanas desde 2001. Una reciente reunión de 100 representantes de compañías agricultoras estadounidenses, realizada en La Habana, sirvió para que las autoridades cubanas aprovecharan la oportunidad para sugerir a Cuba como destino de inversiones para los inversores norteamericanos.

¿Cómo queda Venezuela?

Ante la posibilidad de este panorama que cambiaría el mapa geopolítico de la zona, huelga considerar cuál sería el futuro del convenio petrolero cubano-venezolano suscrito en Caracas en octubre de 2000 y por el cual La Habana recibe 53.000 barriles diarios de petróleo venezolano a precios preferenciales.

De acuerdo a Tim Lynch, director del Center for Economic Analysis en la Universidad de Florida, "en caso de descubrirse suficiente petróleo en Cuba, su dependencia del petróleo venezolano se reduciría considerablemente, redibujando el mapa económico y político del Caribe". Otros expertos consideran que, por ese camino, Cuba podría convertirse en un potencial centro de refinamiento de petróleo para el este caribeño, México y Venezuela, por lo que la posición estratégica de Caracas quedaría mermada.

Tampoco está muy claro el impacto político en Washington ante el hecho de que el régimen castrista podría salvaguardar su supervivencia política y enterrar las reformas democráticas necesarias, en caso de que un chorro de "oro negro" aparezca repentinamente. De todos modos, por ahora, todo son expectativas y especulaciones, pero una lenta y silenciosa puja por el petróleo cubano se está llevando a cabo.