Fonte: Wikimedia, Kurdishstruggle

El desarme del PKK: una oportunidad frágil en el tablero geopolítico de Medio Oriente

El 11 de julio de 2025, combatientes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) realizaron una ceremonia simbólica de quema de armas en las montañas de Qandil, al norte de Irak. Este acto, promovido por el líder histórico del PKK, Abdullah Öcalan, desde su celda en una prisión de alta seguridad en Turquía, marca un posible punto de inflexión en un conflicto de más de cuatro décadas con el Estado turco. Sin embargo, el gesto, por ahora simbólico, abre más preguntas que respuestas en una región que rara vez ha conocido estabilidad prolongada.
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El 11 de julio de 2025, combatientes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) realizaron una ceremonia simbólica de quema de armas en las montañas de Qandil, al norte de Irak. Este acto, promovido por el líder histórico del PKK, Abdullah Öcalan, desde su celda en una prisión de alta seguridad en Turquía, marca un posible punto de inflexión en un conflicto de más de cuatro décadas con el Estado turco. Sin embargo, el gesto, por ahora simbólico, abre más preguntas que respuestas en una región que rara vez ha conocido estabilidad prolongada.

El PKK, considerado una organización terrorista por Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos, ha sido protagonista de una insurgencia armada desde 1984. La lucha ha dejado más de 40.000 muertos, incontables desplazamientos internos y una fractura estructural en el sureste turco. La decisión de Öcalan de llamar al desarme en febrero de este año se dio en un contexto político interno muy específico: el endurecimiento del discurso nacionalista del gobierno de Recep Tayyip Erdoğan, sostenido por su alianza con Devlet Bahçeli, líder del ultranacionalista Partido de Acción Nacionalista (MHP).

Según un análisis reciente del Middle East Institute, este llamado no puede entenderse sin considerar la presión creciente sobre Öcalan para distanciar al PKK de las milicias kurdas en Siria, como las YPG/YPJ, vinculadas a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF). Estas fuerzas, aliadas de Estados Unidos en la lucha contra el ISIS, siguen siendo consideradas por Ankara como una extensión del PKK y una amenaza directa a su seguridad nacional.

El gesto de desarme, de sostenerse, podría tener múltiples implicancias. En el plano interno turco, abre la posibilidad para el gobierno de mostrarse como artífice de la pacificación, especialmente en un momento en que la situación económica es precaria y el capital político de Erdoğan se encuentra debilitado. Sin embargo, como advierte Asli Aydintasbas, analista turca vinculada a Chatham House, cualquier avance real requerirá no solo un cese de la violencia, sino reformas políticas sustantivas que reconozcan la identidad kurda, su representación política y derechos lingüísticos y culturales. De lo contrario, el desarme puede ser solo una pausa antes de una nueva fase del conflicto.

En el plano regional, el fin del PKK abre un nuevo tablero para las milicias kurdas en Siria, especialmente en Rojava, donde las SDF han impulsado un modelo político basado en el confederalismo democrático inspirado por Öcalan. Sin el respaldo moral e ideológico del PKK, y bajo la amenaza constante de intervenciones militares turcas, este proyecto podría debilitarse o verse forzado a negociar con Damasco o con Moscú. De hecho, Turquía ya ha realizado incursiones previas en el norte de Siria para evitar la consolidación de una región autónoma kurda en su frontera.

A nivel internacional, la disolución del PKK podría facilitar una recomposición parcial de las relaciones entre Ankara y Occidente. En la Unión Europea, donde las violaciones a los derechos humanos y la represión contra el partido prokurdo DEM (heredero del ilegalizado HDP) han sido objeto de críticas constantes, un proceso de paz creíble podría abrir nuevas vías de cooperación. En el marco de la OTAN, el gesto puede ser aprovechado por Erdoğan para exigir mayor margen de maniobra frente a Rusia o incluso condicionar la cooperación en la frontera con Siria. Sin embargo, bajo el nuevo mandato de Donald Trump en la Casa Blanca, la imprevisibilidad vuelve a dominar la política exterior estadounidense. Si Trump decide reforzar su alianza táctica con Erdoğan, podría abandonar definitivamente a las SDF, debilitando aún más al pueblo kurdo en Siria.

En el mediano y largo plazo, el desenlace dependerá de dos factores clave: la capacidad del Estado turco para transformar esta oportunidad en un proceso inclusivo y duradero, y la voluntad de los kurdos —en Turquía, Siria, Irak e Irán— de articular una agenda común no armada, capaz de negociar su lugar en las estructuras estatales o, al menos, en nuevos marcos de autonomía.

Aunque las autoridades turcas han negado históricamente la existencia de un pueblo kurdo diferenciado —llegando a definirlos como “turcos de las montañas”—, la realidad cultural y demográfica desmiente esa narrativa. A través del arte, la música, el cine y el deporte, numerosas figuras han visibilizado su identidad kurda ante el mundo: desde la cantante pop Helly Luv, símbolo de resistencia y modernidad, hasta el cineasta Bahman Ghobadi, cuya filmografía retrata las tragedias y esperanzas del Kurdistán. Incluso figuras como el futbolista Deniz Naki o la actriz Meryem Uzerli han reivindicado su origen. Para quienes deseen profundizar históricamente, el libro Los kurdos. Historia de una nación sin Estado del historiador español Jordi Tejel ofrece una mirada rigurosa y accesible sobre la evolución política y cultural del pueblo kurdo en el siglo XX y XXI.

Pero no hay lugar para el triunfalismo. Como recordó un editorial del International Crisis Group, «cada tregua en este conflicto ha sido una tregua con memoria», y los actores involucrados no olvidan las traiciones pasadas. El desarme simbólico del PKK es, sin duda, una noticia positiva. Pero la historia de Medio Oriente nos enseña que las armas quemadas pueden volver a fabricarse si no se garantiza justicia, reconocimiento y participación.

El reloj de la paz ha comenzado a correr. El desafío es que no vuelva a detenerse.