Macedonia, ¿una guerra exportada?

Pese a que numerosos especialistas vaticinaban hace pocos meses que en Macedonia no se abriría un nuevo frente de guerra en los Balcanes, la terca realidad se impone para confirmar una escalada imparable en la que pueden advertirse las mismas constantes de los últimos años en la región: enfrentamientos armados, cínicos acuerdos de paz que no pueden disimular la existencia de una guerra abierta, limpieza étnica … De la llamada "cuestión serbia", en tiempos de Milosevic, a la "cuestión albanesa" de hoy, la comunidad internacional, con Europa y la OTAN por delante, evidencia nuevamente sus carencias para impedir una deriva belicista, ¿o aún precisan un conflicto más para prolongar y ampliar su intervención en la región?

Con su operación "Cosecha Esencial", Lord Robertson, secretario general de la Alianza Atlántica, pretende crear un clima de confianza: hacia los macedonios eslavos demostrando su capacidad para desmilitarizar y controlar a los rebeldes albaneses; hacia estos últimos, obteniendo a cambio gestos políticos de integración que favorezcan la resolución pacífica de sus diferencias. Pero unos y otros toman buena nota de la situación: una guerrilla que cuenta con misiles tierra-aire, antitanque, morteros, granadas, minas, ametralladoras, etc, entrega a la Brigada Multinacional armas y equipamiento dignas de un museo. Y la OTAN dice que está bien asi. Los diputados eslavos, por su parte, reunidos en Skopjie consideran el escenario vergonzoso y se resisten a aprobar unas reformas constitucionales que otorgarán derechos autonómicos a los albaneses o dar su visto bueno a una amnistía para los alzados en armas.

Boris Trajkovski, el presidente macedonio, es el principal valedor de una reforma pactada a orillas del lago Ohrid, en la frontera sur con Albania, que debe equiparar los derechos de la minoría albanesa a los de la mayoría eslava, especialmente en materia lingüística (oficialidad del albanés) y educativa, política (eliminación de referencias constitucionales a los grupos étnicos o inclusión de menciones expresas a las confesiones religiosas, preceptuando un trato igualitario) y policial y militar (con un incremento sustancial de la participación de agentes y mandos albaneses).

El 13 de Agosto, las principales fuerzas políticas del país daban su conformidad a un acuerdo logrado con la mediación europea y estadounidense y cuyo objetivo principal es, en palabras de Javier Solana, responsable de la Política Exterior de Bruselas, la eliminación de los pretextos para continuar la guerra. Una empresa siempre bien intencionada pero nada fácil, pese a las presiones de la Unión Europea. Como en anteriores ocasiones en la región, mientras unos firman la paz, otros preparan la guerra. En los días previos a la entrada en vigor de lo ya firmado, mientras la Cruz Roja certificaba la política de limpieza étnica aplicada por las tropas albanesas, los combates armados se sucedían en varias localidades. El conflicto ha provocado ya, según las organizaciones humanitarias presentes en la zona, más de 50.000 refugiados o desplazados. Según Human Rights Watch, ambas partes toman parte activa en las violaciones de los derechos humanos (secuestros, torturas, malos tratos, desplazamientos forzosos, etc).

Las causas del actual conflicto

Los factores desencadenantes del actual conflicto en Macedonia, singular país, independiente por primera vez en su historia y en el que el salario medio mensual no alcanza los 200 dólares mientras los empresarios son exonerados del pago a la seguridad social o de cotizar al sistema de pensiones, se podrían sistematizar del siguiente modo. En primer lugar, en el orden interno, es necesario referirse a la situación de los albaneses. Según el último censo (1994), la minoría albanesa representa aproximadamente el 24 por ciento de la población. Algunas fuentes, sin embargo, habida cuenta del importante éxodo registrado durante la guerra por Kosovo, consideran que esa cifra hoy resulta totalmente obsoleta y que la comunidad albanesa podría representar hasta la tercera parte, ubicados estratégicamente al oeste, desde Skopjie a Orie (región de Podog), con permeabilidad fronteriza practicamente total con Albania y Kosovo. Para el Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), los albaneses podrían representar hoy la minoría mayoritaria: de la observación de las matrículas escolares en el curso 1999-2000, se desprende que las nuevas generaciones de la minoría albanesa superan ya a los macedonios.

Discriminación de la minoría albanesa

La presencia de la minoría albanesa en la esfera pública y en los ámbitos de poder es muy exigua. En las Fuerzas armadas y en la Policía no superan el 3 por ciento y en los últimos años se ha acentuado esa dinámica segregadora, hasta conformarse en comunidades practicamente paralelas. Esta situación de discriminación real alimenta las reivindicaciones de un mayor reconocimiento de la minoría albanesa, bien sea en términos socioculturales -consagración de la oficialidad de su idioma- o políticos -federalización del país-. Y también es el caldo de cultivo en el que convergen las numerosas tensiones que asedian la región.

La intensidad de las reivindicaciones de la minoría albanesa fue a más después de las últimas elecciones presidenciales. El nuevo Presidente, Boris Trajkovski, debe buena parte de su victoria al posicionamiento a su favor del Partido Democrático Albanés (PDSH), de Arben Xhaféri, quien precisa rentabilizar ahora su apuesta, reforzado por la situación de independencia de facto de la vecina Kosovo y por la emergencia el pasado año del Ejército de Liberación de Macedonia (UÇKM), más tarde Ejército de Liberación Nacional, ELN, formado siguiendo el modelo de la UÇK. En la primera vuelta, celebrada el 31 de octubre de 1999, Tito Petkovski, candidato de la Alianza Social-Demócrata y del Partido Socialista, llegó en cabeza con el 32,7 por ciento de los votos. Trajkovski quedó en segundo lugar, con doce puntos menos. Los albaneses del PDSH obtuvieron entonces el 14,9 por ciento, pasando a tener la llave de la Presidencia del país.

Era el momento de hacer valer sus demandas, por lo general muy razonables, si bien Xhaféri minusvaloró la fuerza de un nacionalismo macedonio muy obsesionado con el peligro de desbordamiento albanés y que no olvida fácilmente el boicot, auspiciado por esta minoría, del referéndum de independencia de 1991.

La huida hacia adelante de la UÇK

La derrota de la UÇK, segundo factor, en las elecciones municipales celebradas en Kosovo en Octubre pasado -recordemos la sorprendente victoria del "traidor" Ibrahim Rugova, de la Liga Democrática-, y el miedo a verse apartados del escenario político alentó una nueva estrategia basada en un enquistamiento de sus reivindicacións más extremistas y la extensión del conflicto al Norte de Macedonia. Resultaba aquí enormemente factible pues la correlación étnica facilitaba su propósito: mayoría de albaneses de Kosovo que se refugiaron en Macedonia, albaneses de Macedonia que lucharon con la UÇK en la guerra con Belgrado. Hashim Thaçi, el líder de la UÇK, hoy más moderado, siempre ha abogado por una Gran Albania.

A mayores, la indefinición existente respecto al futuro de Kosovo y la ambigüedad de la comunidad internacional fomenta igualmente las expectativas de los grupos más extremistas. La crisis en la Federación yugoslava, con las tensiones entre Kostunica y Djindjic, Presidente de la Yugoslavia unida y primer ministro serbio, de una parte, y de Serbia con Montenegro por otra, pueden aún culminar en la quiebra absoluta de los residuos institucionales del viejo Estado titísta. Esa ruptura podría radicalizar las exigencias albanesas: si Serbia y Montenegro son incapaces de convivir en un mismo estado, ¡como podrán hacerlo albaneses y serbios!

Por otra parte, pasada la página de Milosevic, la comunidad internacional parece obligada a negar en Macedonia el apoyo a quienes fueron sus aliados en Serbia. Los amigos en Kosovo (leáse UÇK) son enemigos en Macedonia, se supone que con enormes dificultades para reprimirlos o atraerlos a sendas de paz: bien es verdad que luchar contra una guerrilla no es lo mismo que hacerlo contra un ejército regular y que las unidades del Ejército macedonio son escasas, pero en la tibieza de la OTAN pesan sin duda las hipotecas del pasado. Muchos de los hoy alzados en armas fueron formados por sus mandos.

Se da la circunstancia paradójica de que Macedonia, visiblemente prooccidental en la región, dese 1993 ha servido de base de operaciones para propiciar la intervención occidental. Aquí se establecieron los primeros cascos azules, los observadores de la OSCE y las propias fuerzas de la KFOR. Pero esa garantía de presencia internacional, especie de amuleto protector contra los expansionismos vecinos (Albania, Serbia o Bulgaria) ha servido de muy poco cuando el frágil equilibrio demográfico del país se ha visto alterado sustancialmente por algunos efectos de la acción militar de la propia OTAN contra Yugoslavia. En buena medida, el agravamiento de las tensiones actuales tiene su origen en los bombardeos de la OTAN de 1999, de gran impacto en Macedonia no solo en el ámbito de los refugiados, pues también desequilibraron totalmente sus previsiones de crecimiento al perder el mercado serbio. Muchas empresas debieron suspender su producción, incrementandose el desempleo y la inseguridad. Por otra parte, muchos son los macedonios que recelan de su imparcialidad, exigiendo la sustitución de sus soldados por los cascos azules de la ONU, presentes en el país hasta 1999.

Sin embargo, esa demanda resulta imposible de plantear por el actual gobierno de Skopje que en enero de 1997 decidió reconocer a la isla de Taiwán como un estado soberano. Al parecer, tan insólita decisión, obedece a una muestra de agradecimiento debida a Taipei por su apoyo financiero a la campaña electoral de Vasil Tupurkosvki, líder de la formación Alternativa Democrática. Junto con el Vaticano, Macedonia es el único país de Europa que ha dado la espalda a la República Popular China. Naturalmente, como era de esperar, Pekín rompió las relaciones diplomáticas con Skopje e inició sus medidas de presión imponiendo el veto en el Consejo de Seguridad de la ONU a la decisión de prorrogar el mandato de los cascos azules que venían vigilando la frontera serbio-
macedonia desde 1993.

Asi las cosas, la hipótesis de una solución rápida del conflicto en Macedonia no parece muy realista. El mes previsto por la OTAN se quedará corto. Muchas claves de su futuro dependen de la evolución del contorno y de la clarificación de los propios actores externos. Su congelación podría venir de la mano de una extensión de facto del protectorado existente en Kosovo a buena parte de Macedonia, protectorado que dificilmente amortiguaría, como se demuestra en la propia Kosovo, una conformidad de los albaneses con su status. Seguimos instalados aún en la lógica de la guerra.

Principales formaciones políticas

  • DA, Alternativa Democrática.
  • CDCM, Alianza Social-Demócrata Macedonia (ex-comunistas).
  • PDSH, Partido Democrático Albanés
  • LDP, Partido Liberal Democrático
  • PDP, Partido de la Prosperidad Democrática (albanés)
  • SPM, Partido Socialista Macedonio (ex-comunistas)
  • VMRO-DPMNE: Organización revolucionaria interior macedonia-Partido democrático por la unidad nacional macedonia (nacionalista).

Resultados de las últimas elecciones
(
Próximas: octubre 2002).

Elecciones legislativas (1998)
VMRO-DPMNE49
DA13
CDCM27
PDP14
PDSH11
LDP4
SPM1
Outros1
Total120

Elecciones presidenciales
(Próximas: octubre 2004).

Primera vuelta, 31.10.99. Participación: 65%.

Candidatos% de votos
Tito Petkovski (CDCM)32,7
Boris Trajkoski (VRMO)20,9
Vasil Tupurkovski (DA)15,5
Muharen Mexhipi (PDSH)14,9
Stojan Androv (LDP)10,7
Mohamed Halili (PDP)4,4

Segunda y tercera vuelta (14 noviembre e 5 diciembre 1999).

Candidatos2ª vuelta3ª vuelta
Boris Trajkoski (VRMO)5290
Tito Petkovski (CDCM)4610

La tercera vuelta se realizó en 24 circunscripciones en las que hubieron de repetirse las votaciones.