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OPCh 10 de Xaneiro de 2015 Ríos

China-CELAC: otro tiempo

La cumbre China-CELAC celebrada en Beijing los días 8 y 9 de enero representa un salto cualitativo en la relación de China con la región, pero también establece una clara muestra de la propia consolidación de la CELAC, creada en diciembre de 2011. Un foro con China, que institucionaliza el gran salto experimentado en las relaciones bilaterales en la última década, servirá a la CELAC para instrumentar mecanismos que ayuden a su fortalecimiento como plataforma de coordinación e integración regional. El reconocimiento otorgado por China a la CELAC la convierte en un actor central del continente.

En el contenido económico del encuentro no ha habido sorpresas. Entre los ambiciosos objetivos de comercio e inversión señalados, sobresale el interés en trascender el modelo convencional centrado en las industrias extractivas. Constituye un reto de gran calado, especialmente para los países proveedores de materias primas, pero sin un salto significativo en infraestructuras de todo tipo y en sectores de mayor valor añadido, la relación tiene fecha de caducidad y China no podrá utilizar sus poderosos recursos de hoy para generar esos mercados de mañana que reduzcan su dependencia de los países más desarrollados de Occidente.

Por otra parte, en lo político, es evidente el tirón de cierto grupo de países interesados en tejer una sólida alianza con China. No solo los integrantes del ALBA, sino también otros como Brasil o Chile. La idea que nuclea esa relación, en la que todos pueden participar en diferente intensidad, consiste en facilitar la unidad del mundo en desarrollo para elevar su perfil global. China, sin reconocerlo, asume así, con este foro y el habilitado con el continente africano, los dos de gran valor cualitativo, el liderazgo efectivo de las economías emergentes y países en desarrollo. Esa capitalización de fuerzas apunta a una triangulación para el cambio global

El pragmatismo de Beijing ni siquiera se detiene ante la presencia de numerosos países en la CELAC con quienes no ha establecido relaciones diplomáticas (Taiwan dispone de 12 aliados en la zona). También, para todos ellos, la relación con China no tiene vuelta atrás y será la evolución de la relación a través del Estrecho la que determine el alcance final de los reconocimientos. Ya países como República Dominicana, Haití o Panamá cuentan con oficinas comerciales en China. Estos estados que reconocen a Taipei no quedarán marginados de las líneas de crédito abiertas por Beijing. El canal de Nicaragua, cuyas obras se iniciaron en diciembre, cuenta con una inversión prevista de 50.000 millones de dólares. Pero Managua reconoce a Taipei.

Para EEUU, el aumento de la presencia inversora y comercial de China en la región no tiene por qué repercutir negativamente. Al contrario. Otra cosa es el aumento de la influencia política y estratégica. En cuanto a la UE, podríamos decir otro tanto. En el caso de España, es obvio que su papel en esta ecuación vendrá determinado por la capacidad de construir alianzas sobre el terreno y mejorar las relaciones con los países de la región latinoamericana y caribeña, en muchos casos, a día de hoy, en horas bajas. Cabe recordar que China y EEUU mantienen desde hace años un diálogo bilateral sobre la región.

Cabe esperar pues una sistematización de la cooperación integral sino-latinoamericana. El alto valor económico y político de la etapa que ahora se inicia cuenta con la anuencia de un significativo grupo de líderes latinoamericanos dispuestos a favorecer el aumento de una interdependencia que no tenga vuelta atrás.

La Declaración de Beijing refleja el aumento de la presencia global de China pero también la cooptación de significados valedores para su nuevo modelo de relaciones internacionales. Un paso más.

Tempo exterior: Revista de análise e estudos internacionais