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IGADI 12 de Agosto de 2014 VV.AA.

El comercio y la inversión entre América Latina y los “RICS”

Sàlvia López Matas (Universitat de Girona) realiza prácticas no IGADI

Las relaciones económicas entre América Latina y los “RICS[i] ofrece unas potencialidades recíprocas enormes pero los vínculos existentes en el momento actual son reducidos, con algunas notables excepciones. Ambos bloques tienen entre sí grandes mercados en crecimiento de los que pueden obtener importantes beneficios mutuos. Brasil es el país que se muestra más dinámico entre los dos grupos de países, seguido por México y Argentina. Para tal propósito, los principales mandatarios de China y la Federación Rusa (Xi Jinping y Vladimir Putin, respectivamente) estuvieron recientemente  “de gira” por América Latina.

Caracterización del estado actual

Hasta el momento, el patrón de intercambios comerciales que ha prevalecido entre ambos grupos de países ha sido mayoritariamente de comercio interindustrial[ii]: intercambio de productos básicos (agropecuarios, minerales, etc.) y manufacturas basadas en recursos naturales, en general, de bajo valor agregado (América Latina) por productos de naturaleza más diversa, destacando las manufacturas de variadas intensidades tecnológicas (RICS). Esta especialización tan divergente dificulta la entrada a las cadenas productivas que proporcionaría una mayor articulación del entramado industrial entre países, permitiendo así más aprovechamiento de sinergias. Precisamente el comercio intraindustrial[iii] es el que predomina y ha resultado un éxito entre los miembros de ASEAN. La creación de una sofisticada red en la cadena de suministro crea una un conjunto de externalidades positivas derivadas de asociaciones tecnológicas beneficiosas para ambas partes (con intercambio de know how y tecnología), establecimiento de conglomerados productivos estratégicos entre países, empresas y áreas geográficas, etc. Todo ello resulta en un mayor valor agregado de toda la cadena de producción.

Por otro lado, las inversiones extranjeras directas (en adelante, IDE), también han permanecido escasas y se han concentrado en centros off-shore en paraísos fiscales como las Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Bahamas, Islas Bermudas, etc. Una interdependencia recíproca de las cadenas productivas contribuye también a generar mayor inversión productiva entre países.

El “por qué” y el “cómo” lograr un acercamiento entre ambos bloques

La diversificación y ampliación de los socios comerciales es un primer argumento que justifica un mayor acercamiento entre las dos agrupaciones (América Latina y los “RICS”). La mayor parte de países que componen ambos bloques mantienen estrechas relaciones comerciales y de inversión con la Unión Europea y Estados Unidos.  Sin embargo, la crisis financiera de alcance mundial, que ha afectado directamente a los países más desarrollados e, indirectamente, al resto, ha puesto de manifiesto la necesidad de diversificar los socios comerciales tradicionales.  

La relación es tachada de “dependencia excesiva”, por ejemplo, entre China y Estados Unidos, hasta el punto que algunos denominan “destrucción mutua asegurada”[iv] a la situación hipotética en que China quisiera iniciar un cambio brusco en la composición de sus reservas de divisas. Se trata de un nexo enfermizo entre el mayor deudor (USA) y el mayor acreedor (China) en el cual el segundo financia buena parte del despilfarro o consumo desmesurado del primero[v]. Por su magnitud, cualquier cambio en este desequilibrio tendría gran repercusión negativa a nivel global. Por otro lado, importante es también la subordinación existente entre Rusia y la Unión Europea, con el agravante de que las relaciones entre ambos precisamente ahora son tensas por lo ocurrido en Ucrania[vi]. En este caso, el motivo de emprender nuevos vínculos es más político que económico. Como represalia ante la actuación de EEUU y la Unión Europea, Rusia ha vetado las importaciones de alimentos procedentes de EEUU y de algunos países de Europa y, para asegurar el abastecimiento de alimentos, ha levantado la prohibición sanitaria que regía sobre varias compañías alimentarias brasileñas y peruanas[vii].  Sudamérica podría convertirse en un futuro próximo en el principal proveedor de alimentos de Rusia.

Además, Sudáfrica y Brasil pueden ser la puerta de entrada a Latinoamérica y África, respectivamente, por los lazos que estos dos países mantienen en los territorios donde se encuentran asentados.

Intentar diversificar y ampliar la variedad de productos susceptibles a exportar. América Latina tiene ahora la oportunidad de desprenderse del rol que le ha sido históricamente asignado como proveedora de alimentos y recursos naturales (con procesamiento escaso o nulo). De lo contrario, se incurre en el riesgo de reproducir, en los nuevos vínculos que se establezcan, la relación desequilibrada de centro-periferia existente con Estados Unidos y Europa, entre otros, versus América Latina. Para tal propósito, debe romper con su estigma de “fabrica de alimentos y suministradora de productos básicos” y reclamos como “proporcionamos tu seguridad alimentaria”. Tiene ante sí la ocasión de cambiar gradualmente su inserción exterior sesgada a una especialización productiva que le ha resultado tradicionalmente perjudicial en términos de relación de intercambio de productos y vulnerable por las fuertes oscilaciones de precios de los artículos que comercializa. Intentar que los países con una base industrial más sólida (Brasil, México) se introduzcan en las cadenas de valor asiáticas o de otras regiones más aventajadas podría ser un primer paso para superar un eslabón hasta ahora infranqueable. Establecer alianzas estratégicas empresariales con intermediación del Estado debe ser uno de los medios. La región latinoamericana fabrica una gran variedad de productos, pero la competitividad e innovación son dos de los factores que impiden su salida más allá de sus fronteras. Sin embargo, los BRICS, son un ejemplo de superación de esas mismas limitaciones que hasta hace muy poco prevalecían (China e India hace apenas  tres décadas eran países totalmente agrícolas con niveles de desarrollo más bajos que América Latina).

Estos dos bloques de países tienen entre sí intereses en común, aunque no hay que olvidar que son también “rivales” en tanto que a menudo comparten las mismas ventajas comparativas en determinados productos. En cuanto a los que son similares, cabe destacar la construcción de una arquitectura de gobernanza internacional más democrática donde los países menos favorecidos tengan mayor poder en la toma de decisiones (estén mejor representados). También retos en desarrollo humano, erradicación de la pobreza y otros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El asunto de sostenibilidad ecológica es otro de los factores a destacar.

La “cooperación Sur-Sur”, en condiciones de mayor equidad, es el mecanismo a explotar para que sea un “juego de suma positiva”: un “proceso por el cual dos o más países en desarrollo adquieren capacidades individuales o colectivas a través de intercambios cooperativos en conocimiento, cualificación, recursos y know how tecnológico”[viii].

Aproximación más allá de lo estrictamente económico. El desconocimiento mutuo conduce a la desconfianza y eso supone una barrera  para que haya cooperación y entendimiento de cualquier tipo entre las partes. Mecanismos que promuevan intercambios culturales, educativos y sociales de forma permanente son elementos básicos para tal objetivo.

Conclusiones

Las visitas de Xi Jinping y Vladimir Putin han culminado con la firma de varios acuerdos de cooperación, comercio e inversión de diversa índole. La rúbrica simboliza un paso más allá de las declaraciones retóricas de buenas intenciones que acaban por materializarse en nada. Parece que sí hay movimientos que apuntan a un incipiente estrechamiento de relaciones entre los bloques de países que se han mencionado. Estos cambios sustanciales se aprecian en acuerdos que rompen con los intercambios comerciales habituales, tratando de desarrollar la cooperación en áreas como la energía nuclear con fines pacíficos, relacionados con el espacio y otros campos de alta tecnología (son algunos de los ámbitos temáticos de los acuerdos que ha firmado la Federación Rusa con algunos países de América Latina).

No obstante, existen riesgos: que se vuelvan a cometer los mismos errores que en el pasado; que los nuevos lazos se conviertan en nuevas cadenas de sujeción para los más desaventajados (cambiando sólo el nombre del opresor) y desemboquen en nuevas asimetrías. Eso podría ocurrir, por ejemplo, si América Latina no consigue aprovechar esta ocasión para dar salida al mercado externo no sólo a sus productos primarios, sino también a sus manufacturas con diversos grados de sofisticación. El ambicioso plan de urbanización anunciado recientemente por el gobierno chino supone, simultáneamente, una buena y mala noticia para Latinoamérica. La buena es que supondrá una demanda constante de muchas materias primas que ella misma podría suministrar. La negativa es que este hecho podría reforzar su estatus quo como exportador primario, desincentivando el intento de inserción de productos con mayor valor añadido. También China ha acudido “al rescate” actuado como “salvavidas” en la situación que padece ahora Argentina, concediendo créditos millonarios al Banco Central Argentino (entre otros acuerdos) a lo que, como respuesta, ha recibido mucha gratitud. No obstante, esto no deja de ser un “cortafuegos” que encubre unos daños estructurales latentes y genera nuevos compromisos de pago futuros.  

La construcción y financiamiento de nuevas infraestructuras han sido también de los acuerdos más alabados entre los “beneficiados”. La infraestructura, si bien es importante, es un aspecto complementario. Los mass media dan el titular pero a menudo no entran en el detalle de estos acuerdos. Cabría preguntarse quién o quiénes van a ser los principales beneficiarios de tales mejoras. Es decir, de poco sirve una construcción millonaria de algo que acabe generando pocos lugares de trabajo para los autóctonos y que sirva casi en exclusiva para explotar unos recursos que salgan al exterior (que suponga, en definitiva, enriquecimiento ajeno). Entonces, tendría sentido estudiar con detenimiento la naturaleza y letra pequeña de estos convenios.  Es obvio que los acuerdos establecidos entre semejantes (por ejemplo, entre BRICS) serán más justos o el beneficio resultará más equitativo entre las partes, puesto que los poderes de negociación son más similares. La incógnita surge cuando la resolución se da entre países con magnitudes (sobre todo, en términos económicos) muy diferenciadas.

Bibliografía

Rosales, Osvaldo; Kuwayama, Mikio (2012): China y América Latina y el Caribe. Hacia una relación económica y comercial estratégica. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL-NNUU). Santiago.

Rosales, Osvaldo; Kuwayama, Mikio; Álvarez, Mariano (2012): La India y América Latina y el Caribe. Oportunidades y desafíos en sus relaciones comerciales y de inversión. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL-NNUU). Santiago.

Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) (2012): Las relaciones económicas entre la Federación de Rusia y América Latina y el Caribe: Situación actual y perspectivas. SELA. Caracas.

Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) (2012): Relaciones de América Latina y el Caribe con la Repúbl



[i] “RICS”. El término original es “BRICS” (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), pero es obvio que Brasil forma parte de los dos bloques, por eso se ha excluido del primario.

 

[ii] “Interindustrial”: Intercambio de productos que provienen de diferentes industrias.

 

[iii] “Intraindustrial”: Aquel que tiene lugar entre industrias pertenecientes a un mismo sector.

 

[iv] “Destrucción Mutua Asegurada” (o Mutual Assured Destruction- MAD). Analogía que se establece con la expresión utilizada durante la Guerra Fría para describir la estrategia de armas nucleares entre Estados Unidos y la URSS. Se incurría en una escalada armamentística desenfrenada con el único objetivo de mantener ventaja sobre el rival, con la paradoja de que, ante una hipotética guerra nuclear, ambos resultarían seriamente perjudicados llegando incluso a suponer el fin del mundo.

 

[v] China es el principal tenedor de deuda pública estadounidense (1270,9 billones de USD a mayo de 2014 según datos del Tesoro Americano disponible en http://www.treasury.gov/ticdata/Publish/mfh.txt ) con el pacto implícito de que Estados Unidos permita el acceso de los productos chinos sin aplicar demasiadas medidas proteccionistas no arancelarias que restrinjan el comercio entre ambos países. Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones chinas, que suponen el 17,2% del total (Fuente: OMC, disponible en: http://stat.wto.org/CountryProfile/WSDBCountryPFView.aspx?Country=CN& ) y China es el principal origen de las importaciones norteamericanas, comprendiendo el 19% del total (Fuente: OMC, disponible en http://stat.wto.org/CountryProfile/WSDBCountryPFView.aspx?Language=S&Country=US ).   

 

[vi] La Federación Rusa depende de la Unión Europea (27) tanto en sus exportaciones como en las importaciones representando, respectivamente, el 46,8% y el 41,9% del total (Fuente: OMC disponible en http://stat.wto.org/CountryProfile/WSDBCountryPFView.aspx?Language=S&Country=RU ). Para la Unión Europea (27), Rusia es el segundo socio comercial en cuanto a importaciones, suponiendo el 11,9% del total (principalmente gas) (Fuente: OMC, disponible en http://stat.wto.org/CountryProfile/WSDBCountryPFView.aspx?Language=F&Country=E27 ). 

 

[vii] Fuente: “Rusia busca carne en Brasil tras el veto de alimentos a la UE y EEUU”. Noticia de “El País”, versión digital disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/08/actualidad/1407456267_254205.html

 

[viii] Fuente: “Programa Iberoamericano para el fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur”. Disponible en: http://www.cooperacionsursur.org/cooperacion-sur-sur/definicion.html

 

 

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