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OPCh 9 de Outubro de 2012 Ríos

El viaje a la Gran Tierra de Frank Hsieh

Un cambio de ciclo parece tomar forma en el PDP o Minjindang. La reciente visita a China continental de Frank Hsieh sugiere una progresiva maduración en las filas independentistas tras el análisis de los resultados de las elecciones del último enero cuya principal conclusión fue la necesidad de una revisión a fondo de sus políticas en relación al continente.


Frank Hsieh ejerció como primer ministro en Taiwán entre febrero de 2005 y enero de 2006, durante la presidencia de Chen Shui-bian. Además fue candidato del PDP en las elecciones presidenciales de 2008. Ya en 2000, siendo alcalde de Kaohsiung, intentó viajar a China, pero su iniciativa fue desaprobada por el Ministerio de Asuntos Continentales. En 2009, Chen Chu, la actual alcaldesa de la ciudad, también del PDP, visitó China. En tan histórica ocasión, a Hsieh solo le faltó reunirse con Jia Qinglin –aunque algunas fuentes sospechan que el encuentro pudo haberse producido-, haciéndolo en cualquier caso con las máximas autoridades de los asuntos taiwaneses, incluyendo a Wang Yi, jefe de la oficina de los asuntos de Taiwán, Chen Yunlin, presidente de la ARATS, y también con Dai Bingguo, secretario general del grupo de trabajo del Comité Central del PCCh sobre asuntos taiwaneses y alto funcionario muy próximo a Hu Jintao.

En su periplo por la Gran Tierra, Frank Hsieh, pudo visitar en Xiamen la tumba de sus ancestros y encontrarse con miembros de su clan familiar en la Isla de Dongshan, además de mantener numerosos encuentros políticos y académicos, tanto en Fujian como en Beijing. Para no defraudar el simbolismo de la cultivada argucia diplomática china, cabe señalar que su visita se produjo a resultas de una invitación para participar en un concurso internacional de bármanes. Hsieh preside en Taiwán una asociación especializada en la técnica de preparación de cócteles ….

Los ecos de la visita han sido dispares. En el continente se ha mantenido un tono informativo deliberadamente discreto. Fuera, figuras como el disidente Wang Dan, elogiaron el atrevimiento de Hsieh reivindicando su importancia en orden a facilitar los contactos entre las sociedades civiles de ambos lados. En su partido, el PDP, unos la han considerado inapropiada por cuanto no va precedida de un mandato expreso que le confiera autoridad suficiente para explorar esa posibilidad de establecer una nueva interpretación del statu quo a través del Estrecho. No obstante, parece que la definición de dicho consenso exigiría imperiosamente igualmente la formulación de diálogos previos y al máximo nivel. Su Tseng-chang, líder del PDP, calificó este viaje de exento de “valor político”, de visita “privada”, sin representar al partido, aunque se llevó a cabo con su total asentimiento. El KMT valoró positivamente la iniciativa. El pragmatismo, los intereses de Taiwán y la necesidad de buscar consensos son premisas que podrían acercar a KMT y PDP a propósito del Estrecho. Sin este entendimiento, los saltos que Beijing ambiciona son difíciles.

Pasando de puntillas sobre el rechazado “consenso de 1992”, Frank Hsieh ha sugerido que los dos lados del Estrecho se apoyen en las respectivas constituciones para definir, cada uno a su manera, la interpretación de las relaciones entre las dos orillas. Hsieh apuesta por el principio de “una sola China constitucional”, defendiendo la constitucionalidad de una sola China (la República de China) como marco de partida para un posible entendimiento y parámetro básico para el intercambio entre ambos lados del Estrecho. Igualmente ha defendido la idea de Xiamen y Kaohsiung como dos ciudades de un mismo país. En el curso de la visita, reclamó sinceridad y buena voluntad, enfatizando que la búsqueda de los intereses comunes podría no ser suficiente. También rechazó apresuramientos o descalificaciones, reivindicando ante el mundo académico, en la CASS, la formación de un consenso a través del diálogo. También reclamó un espacio internacional más generoso y acorde con las necesidades de presencia directa en una sociedad globalizada.

Desarrollada sin condiciones previas por ambas partes y en un marco de cortesía y respeto, la visita de Frank Hsieh sugiere nuevos impulsos al repensamiento de las relaciones a través del Estrecho. En lo inmediato, dos han sido sus argumentos principales. De una parte, la responsabilidad de luchar por los derechos e intereses de los taiwaneses, empezando por los empresarios con negocios en China continental. De otra, la inevitabilidad y hasta conveniencia de estrechar relaciones entre ambas partes y compartir ideas. Frank Hsieh ha sido explícito en cuanto a la necesidad de que el PDP efectúe ajustes en su estrategia en este orden ya que de no hacerlo, en tanto perdure la alianza KMT-PCCh contra el PDP, el regreso al poder en Taipéi sería prácticamente inviable.

Esta visita de Frank Hsieh puede contribuir a crear un marco de confianza mínimo entre el PDP y el PCCh. El cambio de ciclo se completa con la reciente toma de posesión de Wang Yu-chi como nuevo responsable taiwanés de los asuntos de China continental. Nuevas caras aguardan en Beijing tras el 18 Congreso del PCCh.

Tempo exterior: Revista de análise e estudos internacionais