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IGADI 16 de Xullo de 2014 VV.AA.

India: ¿Reencarnación a perpetuidad de la pobreza?

Análisis de Sàlvia López Matas

 “Erradicar la pobreza extrema y el hambre” es el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. A un año vista de la fecha para la revisión de examen, Naciones Unidas ha publicado recientemente un informe mostrando los logros y retos pendientes hasta el momento. En 2010, un tercio de los 1.200 millones de personas del mundo en condiciones de pobreza extrema vivía en India, ocupando la primera posición en el desafortunado ranking[1]. Por eso, pensar en India sigue sugiriendo una imagen de pobreza. A pesar de la prosperidad económica de los últimos años, también reflejada en los indicadores de pobreza, la penuria es persistente aunque se adapta a los cambios, adoptando nuevas formas. Algunos consideran que las mejoras experimentadas en reducción de la pobreza han evolucionado lentamente teniendo en cuenta las elevadas tasas de crecimiento económicas que ha mantenido India durante las últimas dos décadas (Drèze y Sen, 2013).

 

Sobre la evidencia empírica y caracterización de la pobreza en India. ¿Qué dicen los datos y cómo es el “prototipo de pobre”?

Según datos procedentes de la autoridad nacional competente[2], India ha pasado de un porcentaje de población “pobre” del 54,88% en 1973-74 a un 21,92% en 2012. El Banco Mundial también proporciona otros dos indicadores de pobreza relevantes. Por un lado, el porcentaje de población que vive bajo el umbral de 1,25 $ al día (calculado con PPA a precios internacionales de 2005) ha pasado de un 65,89% en 1978 a un 32,68% en 2010[3]. Por otro lado, datos que recoge la misma fuente, muestran que el porcentaje de personas que viven bajo el umbral de 2$ al día ha pasado de un 88,97% en 1978 a un 68,76% en 2010[4].  La situación empeora significativamente si consideramos la pobreza como privaciones multidimensionales (es decir, no sólo carencia de ingreso sino también de educación y salud). El Índice de Pobreza Multidimensional (en adelante, IPM)[5] establece que la proporción de población considerada multidimensionalmente pobre alcanza el 53,7%[6].  Esta pobreza no es indeterminada y aleatoria sino que tiene unos rasgos definidos que la caracterizan.

Ubicación espacial de la pobreza. A nivel general, la miseria se focaliza en zonas rurales y, a nivel regional, en determinados Estados el grado de incidencia es más profundo. Según datos procedentes de la autoridad nacional competente, el 25,7% de la población rural[7] vive bajo el umbral de la pobreza, siendo el 13,7% para las personas que viven en zonas urbanas (concentrados en los famosos “slums”). Por otro lado, el informe de IPM establece que la tasa de incidencia o la proporción de población multidimensionalmente pobre en las zonas rurales es del 66,6% y del 24,6% en área urbana. Continuando ahora con las disparidades regionales, algunos Estados se sitúan claramente con unos niveles de pobreza muy por debajo de la media (según datos procedentes de fuentes nacionales: Andaman & Nicobar Islands, Lakshwadeep y Goa; según datos procedentes de la Universidad de Oxford y el PNUD: Kerala, Goa y Mizoram) y lo contrario ocurre en Estados como Chhattisgar, Dadra & Nagar Haveli y Jharkhand (según fuentes nacionales) o Jharkhand y Bihar (Universidad de Oxford y PNUD).

El pobre promedio se dedica a actividades relacionadas con el medio rural (agricultura y ganadería de subsistencia) u otras que producen bienes o servicios con escaso valor añadido. Además, en un entorno con graves carencias en infraestructura (carreteras y otras vías para conectar mercados; problemas de irrigación, etc.). A menudo, la topografía y condiciones climáticas (por ejemplo, el monzón)  inherentes al territorio, dificultan la mejora en el sector. El 47,2% (2012)[8] de la población “sobrevive” dedicándose a la agricultura o ganadería, pero sólo generan el 13,69% del PIB (año 2012-13)[9]

Pobres sin dotación de activos (tangibles e intangibles) son pobres sin oportunidades. El pobre indio carece de medios materiales para generar ingresos (por ejemplo, sin propiedad de tierra) y de oportunidades, debido a su bajo nivel de educación. Además, es importante relacionar ambos conceptos (propiedad de medios de producción y educación) pues una buena combinación de ambos será una receta idónea para obtener mayores niveles de productividad (sacar máximo partido a la dotación de recursos, mediante eficiencia), siendo esto factor de éxito asegurado para el devenir económico.  

Pobreza como factor hereditario. La falta de educación, más que la falta de medios materiales, hace que la pobreza se reproduzca en el tiempo y sea el único legado que reciben los más desfavorecidos. El que nace en el núcleo de una familia indigente es muy probable que sea condenado a permanecer en el mismo estatus a perpetuidad. La falta de educación mengua las capacidades de las personas, impidiendo que puedan salir del círculo vicioso que las encarcela en su deplorable condición.  Es lo que se denomina “pobreza crónica” o “pobreza estructural”, la que persiste y se transmite de generación en generación.

Pobreza discriminatoria. La penuria incide más en ciertos grupos sociales que en otros. Son patentes las diferencias entre individuos por razón de raza, etnia, clase social (casta), sexo (las mujeres, especialmente las viudas con cargas familiares), religión (hinduismo es la religión hegemónica, seguida de las minoritarias como el islamismo, cristianismo, sijismo, jainismo, budismo, etc.), edad (son más vulnerables las personas mayores), discapacitados físicos o psíquicos. Si estos colectivos ya son de por sí desfavorecidos o marginados en países más adelantados, se ven perjudicados en mayor medida en un país como India donde la protección y cobertura social que ofrece la administración pública es escasa. Existen múltiples estudios y datos que plasman esas diferencias en concepto de ingreso, posesión de activos, etc. (según sexo, casta, nivel de educación, etc.).

 

Sobre cómo combatir la miseria

Una vez realizado el diagnóstico e identificados los principales rasgos de la pobreza en India resulta inevitable pensar en las posibles soluciones para luchar contra el problema.

Lo primero, crecimiento económico equilibrado y sostenido. Crecimiento o auge económico genera un conjunto de externalidades positivas o dinamismo que desencadena círculos virtuosos también reductores de pobreza, en menor o mayor medida (creación de empleo, etc.). No obstante, los teóricos son conscientes de que el crecimiento es condición necesaria pero no suficiente para erradicar la pobreza. Es por ello que se matiza el término “crecimiento” acompañándolo de “pro-pobre”, “inclusivo”. Ambos conceptos hacen referencia al reparto o distribución más equitativa del progreso. En el duodécimo vigente Plan Quinquenal (2012-2017) se hace especial hincapié en el “crecimiento inclusivo”, como aquel que incide positivamente en la reducción de pobreza y proporciona oportunidades mediante acceso a la educación (primaria y superior), salud, empleo, medios de vida y mejora en la prestación de servicios básicos como agua, electricidad, carreteras, saneamiento y vivienda.  Este permite participar a los pobres en la actividad económica y beneficiarse más que proporcionalmente del incremento global del ingreso.

La composición sectorial del crecimiento y el empleo. Teniendo en cuenta que en los países relativamente pobres la principal fuente de ingresos y mecanismo de protección social emanan del trabajo, es importante dedicar especial atención a las tendencias que se puedan detectar al respecto, así como también el dinamismo de la estructura productiva. El crecimiento, en definitiva, debe ser trabajo-inclusivo o generador de empleo.

Se ha comentado anteriormente que India concentra la mayor parte de la población en zonas rurales y se dedica a actividades relacionadas con el sector primario (a menudo agricultura casi de subsistencia, con muy bajos niveles de productividad). En términos de PIB, en los últimos 25 años se ha acelerado el paso de una economía de base agraria a una de servicios (permaneciendo la industria más o menos constante en términos de PIB).

La estructura ocupacional, sin embargo, si bien muestra una tendencia similar, su transición no tiene lugar a la misma velocidad. Algunos apuntan que el peculiar cambio de estructura productiva que está experimentando India (de agricultura a servicios) no genera suficiente empleo.  

Además, el sesgo ha sido hacia servicios que requieren mucha cualificación y educación superior, mientras la mayor parte de la población permanece sin formación y pobremente educada (Mukherjee, 2013; Drèze y Sen, 2013). Se ha explotado y difundido a través de los mass media la imagen de esos jóvenes informáticos indios que exportan sus conocimientos de software que, si bien es cierta y afecta a un considerable número de indios, en términos relativos de población son muy pocos los afortunados. Como resultado, el “crecimiento dirigido por los servicios” ha sido un crecimiento que no se ha traducido de forma generalizada en crecimiento de salarios e ingresos para los más pobres.

Fomentar el capital humano. La educación es condición sine qua non para superar la lacra de la pobreza. Es la vía más efectiva para que la población pueda explotar su potencial intelectual de forma eficiente. De nada sirven los medios materiales si no se dispone de los conocimientos y habilidades para sacarles el máximo provecho. Algunos críticos enfatizan que la política de educación del gobierno se ha centrado demasiado en la educación superior, descuidando la educación básica o primaria (Mukherjee, 2013). India es el componente de los BRICS que menos gasta en educación, pero también el que tiene menor grado de desarrollo humano y el que concentra más pobreza (gasto público en educación, como % del PIB: Brasil 5,8% en 2010, India 3,3% en 2012, Federación Rusa 4,1% en 2008, Sudáfrica 6,6% en 2012)[10].

Una nueva generación bien formada y educada, de forma generalizada, puede ser la palanca que ayude a romper con el círculo vicioso de la pobreza como problema estructural y hereditario. 

Recaudación, redistribución del ingreso y sector informal. Algunos estudios estiman que más del 90% de la población en India trabaja en el “sector informal”[11]  (Drèze y Sen, 2013), mientras que la cifra alcanza más del 50% en términos de PIB (Mishra y Ravi, 2013; NSCGI, 2012). Esto es perjudicial en la medida que supone una merma muy importante en las fuentes de recaudación de las que se nutre el Estado para luego poder aplicar políticas redistributivas que beneficien a los más vulnerables (ya sea gasto público en educación, salud, transferencias, implementación de programas de protección social, etc.).

Por otro lado, India tiene larga tradición en intervenciones directas o medidas paliativas para luchar contra la pobreza. No obstante, los subsidios en comida y fertilizantes, en particular, han sido muy costosos en términos de presupuesto público y económicamente ineficientes: algunos pobres y no pobres claramente se han beneficiado, mientras muchos pobres han quedado excluidos de estas medidas (Ravallion, 2009).   

Medidas de discriminación positiva para los más vulnerables. Si la pobreza se ensaña con unos colectivos más que otros, es necesario crear programas que se focalicen en ellos para fomentar sus capacidades e impedir su exclusión social.

 

A modo de conclusión

Se han apuntado algunos de los aspectos que la literatura revisada al respecto destaca sobre cómo en la actualidad se caracteriza la pobreza en India así como también algunas ideas generales sobre cómo combatirla desde los cimientos. Un análisis más exhaustivo no podría olvidar otros elementos complementarios pero también esenciales en su conjunto para el propósito de erradicación de la penuria, como la mejora en infraestructura física (saneamiento, agua potable, carreteras, ferrocarriles, etc.), acceso a tecnología, un entorno macroeconómico estable y equilibrado, etc.

Por otro lado, es importante señalar que tanto “desarrollo humano” como “pobreza”  y “desigualdad” son conceptos que están estrechamente relacionados y a menudo cuesta entender el uno sin el otro. En el presente ejercicio se ha tratado de aislar la pobreza, pero sólo a modo de abstracción.

India puede también fijarse en otros países que están por delante y han obtenido éxitos notables en políticas y actuaciones de reducción de la pobreza. En las reformas estructurales aplicadas en China en los 80’s, el buen resultado se obtuvo a partir de una economía de base agraria. Entre otras medidas, se descolectivizó y asignó administrativamente una porción de tierra a las familias campesinas (“Household Responsibility  System”), con la condición de entregar al Estado cuotas determinadas de producción, pudiendo vender libremente el excedente (generando así un incentivo al productor). Contrariamente, Brasil ya estaba asentada en una economía de base terciaria (servicios) cuando en 2003 llegó Lula da Silva al Gobierno y aplicó medidas efectivas para tal propósito, mediante programas de redistribución de ingreso (Ravallion, 2009). Resultaría extraño que, siendo democracia y en la época actual, India adoptara una medida similar a la China de los 80’s. No obstante, en zonas rurales podría tomar ejemplos de Estados tradicionalmente de izquierdas (Kerala) que han aplicado actuaciones resultando un reparto más equitativo de la tierra. Por otro lado, hoy en día India no cuenta con los medios para combatir la pobreza mediante redistribución de ingreso, como en el caso brasileño, porque siguen siendo pocos los que pagan impuestos (en parte, debido al elevado peso del sector informal en la economía).

Mediante una combinación de medidas, adaptándolas a su propia idiosincrasia, India puede y debe encontrar la manera de sacar a millones de personas de la miseria. Mientras tanto, sus logros económicos quedarán ensombrecidos por la lacra de la pobreza.

 

Bibliografía:

 



[1] Objetivos de Desarrollo del Milenio. Informe de 2014. Naciones Unidas. New York. Disponible en: http://www.un.org/es/millenniumgoals/pdf/mdg-report-2014-spanish.pdf

 

[2] Government of India. Ministry of Home Affairs. Consultado el 04/07/2014. Disponible en: http://censusindia.gov.in/2011-prov-results/paper2/prov_results_paper2_india.html. Es importante destacar que en el transcurso de la serie temporal, que comprende el  período 1973- 2012, se han realizado cambios en la metodología aplicada para la estimación de los datos.

 

[3] Fuente: Banco Mundial. Consultado el 04/07/2014. Disponible en: http://data.worldbank.org/indicator/SI.POV.DDAY/countries

[4] Fuente: Banco Mundial. Consultado el 04/07/2014. Disponible en:  http://data.worldbank.org/indicator/SI.POV.2DAY/countries

[5] Para mayor detalle sobre metodología del indicador IDH o IDH-D, ver documento “Technical notes” del “Human Development Report 2013” disponible en:  http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2013_en_technotes.pdf    

 

[6] Fuente: Oxford Poverty and Human Development Initiative (2014). “India Country Briefing”, Multidimensional Poverty Index Data Bank. OPHI, University of Oxford. Available at:  http://www.ophi.org.uk/multidimensional-poverty-index/mpi-2014/mpi-country-briefings/

[7] Un 68,84% de la población total vive en zona rural y, el resto, en zona urbana. Fuente: Censo de India 2011. Disponible en:  http://censusindia.gov.in/2011-prov-results/paper2/prov_results_paper2_india.html

[8] Fuente: Banco Mundial. Consultado el 11/07/2014. Disponible en: http://data.worldbank.org/indicator/SL.AGR.EMPL.ZS/countries

 

[9] A precios constantes (año base 2004-05). Fuente: Reserve Bank of India, “Handbook of Statistics on Indian Economy”. Table 3: Sectoral composition of GDP (at factor cost). Consultada el  11/07/2014. Disponible en:  http://www.rbi.org.in/scripts/PublicationsView.aspx?id=15123

[10] Fuente: Base de datos de Naciones Unidas. Consultado el 15/07/2014. Disponible en: http://data.un.org/Data.aspx?d=UNESCO&f=series%3AXGDP_FSGOV

 

[11] “Sector informal” en el sentido que no está bajo registro, supervisión y regulación de la autoridad pública competente.

 

Tempo exterior: Revista de análise e estudos internacionais