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IGADI 24 de Setembro de 2014 López Matas

India y China: fricción versus avenencia en diplomacia, comercio e inversión desde una perspectiva histórica

El 17 de septiembre, el máximo representante del gobierno de la República Popular  China, Xi Jinping, iniciará una visita a India de tres días, que comenzará en la ciudad de Ahmedabad (en el Estado de Gujarat), reuniéndose con el Primer Ministro Narendra Modi. El motivo del encuentro es seguir estrechando los vínculos económicos, así como también tratar otros asuntos. Si bien actualmente la relación entre los dos países se puede decir que es, por lo general, positiva, este no es el escenario que ha prevalecido en el pasado más reciente.

Desde mediados del S.XX, el balance de los lazos entre China e India se puede calificar de conflictivo. No obstante, las reformas estructurales (tanto económicas como institucionales) emprendidas, respectivamente, por ambos países (China, a finales de los 70’s e India, a principios de los años 90’s) también marcaron un tímido punto de inflexión en los tensos vínculos existentes en las décadas precedentes, evolucionando hacia un entorno más pacífico y de cooperación.  

El primero de abril de 1950, India fue el primer país del bloque no-socialista en reconocer y establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China. Son destacables también dos antecedentes inmediatos trascendentales en la historia de los respectivos territorios: en 1947 India logró la independencia de Inglaterra y en 1949 culminó la Guerra Civil que tuvo lugar en China (1945-49).

El Primer Ministro Jawaharlal Nehru visitó China en 1954 (MEA, 2012) y ese mismo año India y China firmaron el “Panchsheel[i] o los “Cinco principios de coexistencia pacífica”, que formaba parte del preámbulo de un tratado de comercio, en que resolvieron celebrar el acuerdo basándose en las siguientes premisas:

  1. El respeto mutuo sobre la integridad territorial y la soberanía[ii]
  2. No agresión mutua
  3. No injerencia mutua
  4. Igualdad y beneficio mutuo
  5. Coexistencia pacífica

Dándose cuenta de la relevancia de esos cinco principios decidieron que se establecieran no sólo como marco de referencia de cualquier tratado firmado entre ambos, sino también para las relaciones establecidas con terceros países.

Período de fricción

Tras esa declaración de buenas intenciones y el breve período de “convivencia pacífica”, se torció la relación. Sin lugar a dudas, la guerra de 1962 en la que se enzarzaron China e India por la región fronteriza del Tíbet[iii], fue el acontecimiento decisivo que creó una atmosfera de tensión crónica a lo largo de los años sucesivos. Esa estela de malestar, imperante tras el conflicto bélico, fue el referente que marcó el quehacer conjunto, a todos los niveles, entre los dos países. El resultado de la ofensiva fue favorable a China.

A partir de ese momento, las alianzas diplomáticas creadas por los respectivos países fueron contempladas con recelo por el contrario y, algunas de ellas, consideradas claramente como un movimiento de provocación y amenaza. Por un lado, China poco a poco ha ido estrechando lazos con los países que rodean India: Paquistán, Sri Lanka, Bangladesh, Nepal, Myanmar, pero también otros como Estados Unidos y Afganistán. Esa estrategia de “acorralamiento” ha incomodado profundamente a India; especialmente sensible se ha mostrado con la empatía recíproca entre Paquistán[iv] y China. Por otro lado, las rondas de diálogo trilateral entre Japón[v]-USA-India tampoco son del agrado de China. Además, tras las reformas iniciadas a principios de los 90’s India adoptó la política exterior de “India’s Look East Policy”, la cual tenía por objetivo incrementar la cooperación estratégica y económica con los países del Este y Sureste de Asia: con mayor ahínco en países como Indonesia, Singapur, Japón, Tailandia y Vietnam (Madan, 2013). Beijing siempre ha considerado esa zona como su área de influencia.

Las fricciones fronterizas son de especial sensibilidad en los dos países: su talón de Aquiles. Lo de entrometerse en lo ajeno, en asuntos percibidos como domésticos, se considera principio infranqueable. Pero el rival sabe que son hemorragias internas abiertas e inmiscuirse en ellas causa mayor dolor al contrario. La cuestión del Tíbet en China y la región de Cachemira en India, han sido dos ejemplos de intromisión directa en asuntos considerados como “autóctonos”. En ambos casos, la contraparte ha apoyado los territorios fronterizos rebeldes (respecto a las decisiones del centro) y los grupos de insurgentes prestando ayuda material y/o política.

Punto de inflexión: hacia la era de avenencia

A finales de los 70’s se producen los primeros contactos que consiguen fructificar con el objetivo de apaciguar el enojo persistente. No obstante, habrá que esperar hasta diciembre de 1988 para que tenga lugar el primer encuentro significativo: la visita a China del Primer Ministro de India, Rajiv Gandhi. Durante su gira, ambas partes acordaron desarrollar y expandir las relaciones bilaterales en muchos campos y también en asuntos de relevancia global, como el establecimiento del nuevo orden económico internacional, el desarme y la contaminación (Arif, 2013).

Para lograr el propósito de un mayor acercamiento, la primera cuestión sine qua non era tratar de eliminar, llegando a un acuerdo, el gran obstáculo que había entorpecido la dinámica bilateral hasta el momento: el asunto del Tíbet. Sólo si esta negociación avanzaba podrían abrirse paralelamente diálogos sobre otros temas. Por ese motivo, se acordó establecer, por un lado, un Grupo de Trabajo Conjunto para “buscar una solución justa, razonable y mutuamente aceptada sobre la cuestión fronteriza[vi] (MEA, 2012) y, por otro lado, un grupo para trabajar conjuntamente en asuntos económicos (en relaciones económicas y de comercio, ciencia y tecnología). Desde entonces, los distintos grupos de trabajo han tenido sucesivas sesiones de encuentro y el progreso en las negociaciones bilaterales ha sido imparable, superando el momento de distensión de 1998, cuando India realizó varias pruebas nucleares y China manifestó su desagrado con tal acción. En tal contexto, el Ministro de Defensa Indio, George Fernandes, pronunció las desafortunadas palabras: “China es nuestro enemigo número uno” (Singh P.K., 2014:73). 

El cambio de milenio supuso un nuevo punto de inflexión en cuanto a la intensificación de las relaciones. Aproximadamente, un 60% de los acuerdos entre ambos se han alcanzado en la última década (Embassy of India, 2014). Los dos países ya llevaban largo recorrido, desde que habían iniciado respectivamente las reformas estructurales, manteniendo elevadas tasas de crecimiento, lo que suponía la consolidación de su modelo de crecimiento y desarrollo. La comunidad internacional comenzaba a mirar (y a admirar) con respeto a esas economías, con vistas a lo que podían llegar a representar en el futuro. Prueba de ello es cuando en el año 2001 el economista Jim O’Neill (Goldman Sachs) acuñó el término “BRIC”, dando a conocer la relevancia de esos cuatro países emergentes. En 2003 los máximos mandatarios firmaron la “Declaration on Principles for Relations and Comprehensive Cooperation[vii], una nueva declaración de buenas intenciones en la que se enumeraban los principios bajo los cuales se iba a seguir formalizando su relación (recuperando las premisas compiladas en el Panchsheel y añadiendo otras nuevas) así como su compromiso y responsabilidad de trabajar conjuntamente en asuntos internacionales. Importante es la mención específica que se hace en el documento para “zanjar” la cuestión del Tíbet:

“India reconoce que la Región Autónoma del Tíbet forma parte del territorio de la República Popular China y reitera que no permite a los tibetanos participar en actividades políticas contra China en India. China, por su parte, expresa el reconocimiento de la posición de India y reitera que se opone firmemente a cualquier intento y actuación destinada a dividir China y lograr la “independencia del Tíbet””[viii].

El incremento de vínculos desde entonces ha tenido lugar a todos los niveles: económicos, visitas mutuas de responsables políticos de alto nivel, acuerdos institucionales, educativos, de intercambio cultural, etc. Una vez “superado” el asunto bilateral de primer nivel (la cuestión del Tíbet), proliferados los bilaterales de segundo nivel (comerciales, de inversión, ciencia, tecnología, educación, etc.), en la agenda mutua comienzan a ser sustancialmente importantes aquellos temas que tienen un grado de afectación global (tercer nivel): responsabilidad conjunta ante la comunidad internacional, contribuir a garantizar la paz y estabilidad en el mundo, lucha contra el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, hacer avanzar el proceso multilateral de control de armas, desarme y no-proliferación, cambio climático, etc. Todos ellos, entre otros, fueron recogidos en el “A Shared Vision for the 21st Century of the Republic of India and the People’s Republic of China[ix], en un encuentro que tuvo lugar en Beijing en enero de 2008 entre los máximos representantes de los dos países.

 

Comercio e inversión

Estado actual: volúmenes, participación relativa y categorías de productos intercambiados

El conflicto bélico que tuvo lugar en 1962 y la estela de malestar imperante durante los años siguientes es obvio que tuvo una repercusión directa en el comercio e inversión entre los dos países. No obstante, a partir del cambio de milenio se intensifican las relaciones económicas. En 2003, China e India crearon un grupo de estudio conjunto para examinar el potencial de participación económica entre ambos países. En 2007 se finalizó el informe sobre la viabilidad de un acuerdo de comercio regional entre China e India. De acuerdo con dicho estudio, la relación comercial podría ser mutuamente ventajosa[x]. Sin embargo, la negociación de un Tratado de Libre Comercio (en adelante, TLC) sigue hoy día bajo el estatus de “en consideración”.

En el período comprendido entre 1995-2012, en términos absolutos, el comercio de bienes ha mostrado una tendencia creciente. Se observan dos etapas diferenciadas: en 1995-2000 se mantiene el comercio más o menos estable mientras que de 2001[xi] hasta la actualidad, crece de forma exponencial (GRÁFICO 1). No obstante, claramente han crecido a mayor velocidad las importaciones de bienes de India con origen China (o, lo que significa lo mismo: las exportaciones de China con destino India). Esta diferencia en el ritmo entre las respectivas exportaciones e importaciones ha creado una creciente brecha que se traduce en un abultado y preocupante déficit comercial de India con respecto a China. 

En términos relativos (GRÁFICO 2), la participación de China como socio comercial de India (y viceversa) ha sido dispar. En el caso de India, en 1995, las exportaciones con destino China representaban el 1,046% respecto al total de exportaciones de India (2,33% en el caso de las importaciones de India con origen China). En 2012, las exportaciones de India con destino China representaron el 5,086% del total (el 10,987% de las importaciones de India con origen China). En el caso de China, en 1995, las exportaciones con destino India representaban el 0,514% del total (0,3% de las importaciones Chinas con origen India). En 2012, las exportaciones chinas con destino India representan el 2,327% del total (1,03% en el caso de las importaciones chinas con origen India). Esos datos demuestran que China se ha convertido en uno de los mayores socios comerciales de India, no ocurriendo lo mismo en el otro caso.

Una vez desvelados los volúmenes intercambiados y peso relativo, la pregunta que surge es qué productos intercambian esos dos países.

China se ha especializado en exportaciones de manufacturas de sectores trabajo-intensivos y de bajo valor agregado. No obstante, se está moviendo rápidamente hacia productos que incorporan mayor grado de sofisticación tecnológica (con sesgo capital-intensivo). Una de las características es que su modelo tradicional dirigido por las exportaciones le ha permitido un persistente superávit comercial, incluso en el reciente escenario económico adverso a nivel mundial. Los productos que exporta China a India (en 2012) son principalmente manufacturas y están fuertemente concentrados en pocas categorías: máquinas y aplicaciones mecánicas (46,99%); productos químicos (18,84%); metales básicos y artículos relacionados (9,05%) (Mohanty, 2014).

En la composición de bienes exportados por India predominan los productos primarios y manufacturas basadas en recursos naturales (Mohanty, 2014: 50). No obstante, en los últimos años se han detectado signos de una mayor diversificación de las exportaciones de India: en componentes de automóviles, productos farmacéuticos y maquinaria. Entrando en el detalle de las exportaciones de India a China, sólo cuatro sectores concentran el 79% de las exportaciones bilaterales en 2012 (Mohanty, 2014: 52). Las categorías más destacadas son: textil y artículos relacionados (26,1%); productos minerales (24%); metales básicos y artículos relacionados (18,4%); productos químicos (10,3%). Predominan los artículos basados en recursos y trabajo-intensivos, aunque  unos pocos son parcialmente intensivos en tecnología. Sin embargo, India tiene una clara ventaja comparativa en el sector servicios.

Por lo general, aunque existe algún solapamiento entre los principales sectores exportados (como prendas y accesorios de vestir), la especialización productiva de las dos economías es muy diferente (Bustelo, 2008). Las exportaciones chinas están más relacionadas (producción más articulada) que las de India. Es evidente, pero importante destacar, que India se encuentra en un grado de desarrollo económico e industrial más rezagado que la otra parte, pero también es cierto que China comenzó su reforma estructural (a finales de los 70’s) con anterioridad a India (a principios de los 90’s).  

En cuanto a la inversión extranjera directa (en adelante, IDE) bilateral, según fuentes oficiales de India (GoI, 2014a), de los flujos entrantes de IDE en el período de 2000 a junio de 2014, China ocupa la posición número 28, con un total de 410,77 millones de USD (el 0,18% del total). Los sectores en que más invierten las empresas chinas en India son: industrias metalúrgicas (34%); industria de automóvil (25%); industria de maquinaria (7%); sector servicios (6%) y energía (4%) (GoI, 2014b).

Por otro lado, las empresas indias que invierten en China lo hacen mayoritariamente en los siguientes sectores: fabricación de productos farmacéuticos, materiales refractarios, tubos laminados, componentes de automóvil, energía eólica, servicios relacionados con las TIC’s (como soluciones de software, productos específicos de software, educación en TIC’s), comercio, banca y actividades afines (MEA, 2012).

Complementariedades y divergencias comerciales

Que un TLC llegue a materializarse dependerá de que las ganancias potenciales estén más o menos repartidas de forma equitativa. En un contexto de estabilidad diplomática, si la firma del acuerdo no ha salido adelante, podría deberse a que el resultado previsto sea de “suma cero”: saliendo una de las partes claramente beneficiada (China) y la otra perjudicada (India). A continuación se resumen los motivos de tal estimación.

Primero: el desequilibrio comercial actual. Aun sin existir un TLC, el déficit de la balanza comercial de India con respecto a China es abismal. La firma de tal acuerdo podría impulsar aún más las importaciones indias con origen China.

En segundo lugar, las importaciones de productos manufacturados baratos procedentes de China (Singh, 2014) son también un obstáculo para que India pueda desarrollar tal industria, algo deseable por las externalidades positivas que conlleva (en cuanto a creación de empleo, encadenamientos productivos, etc.).

No obstante, existen algunos elementos que podrían beneficiar a India. Un ejemplo son los incrementos de salarios que están experimentando los trabajadores chinos y el progresivo desplazamiento de esa economía hacia una especialización de productos con mayor grado de complejidad tecnológica. El aumento de salarios podría suponer una pérdida de competitividad de los productos manufacturados, con lo que esa industria podría trasladarse, mediante deslocalizaciones y procedimientos similares, a otros países con menor coste de mano de obra, como India (aunque también otras economías como Bangladesh, Vietnam, etc.). Emular parcialmente la especialización inicial industrial China, de manufacturas y modelo dirigido por exportaciones, permitiría a India adentrarse en algo que también anhela: introducirse en las cadenas de producción global.   

Bustelo (2008) realizó un estudio para detectar tendencias de intercambio comercial, planteando dos posibles escenarios futuros: a) el escenario “Chindia” suponía complementariedad entre las dos economías y b) escenario “China + India” determinaba que las economías eran más bien de naturaleza competitiva. La relevancia del estudio radicaba en que, “en el primer caso, los efectos podrían ser un desplazamiento más rápido hacia Asia del centro de gravedad de la economía mundial y quizá la aparición de un nuevo tipo de globalización, alternativa a la basada en la hegemonía de Occidente. En el segundo, esos efectos se verían reducidos mientras que el impacto sobre los países desarrollados se vería redoblado” (Bustelo, 2008:75). Es importante destacar  que los dos escenarios no eran del todo excluyentes, pudiendo haber  cooperación en sectores concretos y competencia, en otros. Tras realizar un detenido análisis, el trabajo concluía que “las tendencias hacia la cooperación parecen ser más fuertes que las tendencias a la competencia (…). De ser así, se podría hablar, por tanto, de una “Chindia” en la economía mundial” (Bustelo, 2008:95)

Otro estudio más reciente y elaborado para “Reserve Bank of India” (el Banco Central de India), tras un extenso análisis concluía que “India puede obtener ganancias firmando un acuerdo comercial con China si sigue un enfoque cauteloso para proteger sus intereses a largo plazo, en un contexto de compromiso económico bilateral. Eso requiere reestructurar las políticas domésticas y externas de India para garantizar una colaboración eficaz entre los dos países” (Mohanty, 2014: 120).  Lo que supone un “sí” a crear el acuerdo comercial bilateral pero con mucha “cautela” y reformas previas.

 

Conclusión

China e India están, desde hace tiempo, en el punto de mira global. En primer lugar, por razones “de peso”: la gran cantidad de personas que viven en los respectivos territorios, los buenos resultados económicos obtenidos de forma sostenida, su ponderación relativa (en términos económicos) respecto al global,  etc. En segundo lugar, por lo que puedan llegar a representar en un futuro no muy lejano: no son pocas las estimaciones que se han hecho y se siguen haciendo sobre cuándo China e India se convertirán en las primeras economías (en términos de PIB). Esa cuestión es simbólica pero importante por todas sus connotaciones: porque los dos países comparten el deseo de querer romper con la hegemonía de Occidente, con todas sus implicaciones. Además, han crecido siendo “niños rebeldes” de las políticas de marcado carácter neoliberal imperantes en el establishment económico internacional de las últimas décadas. Eso, de cumplirse, podría significar una ruptura del status quo.

No obstante, también tienen marcadas diferencias que se hacen patentes al estudiar su historia común contemporánea. La estela de malestar conjunto que dejó la guerra que tuvo lugar en 1962 sigue latente. Y existen aún “pequeños” frentes abiertos[xii] que podrían convertirse en “efectos mariposa”: una pequeña variación en las condiciones iniciales de un sistema dinámico podrían producir grandes cambios en el comportamiento del sistema a largo plazo[xiii].

Bibliografía:

Arif, Sheikh Mohd (2013): “A History of Sino-Indian Relations: From Conflict to Cooperation”. Academic Research Journals. International Journal of Political Science and Development. Vol.1(4), pp. 129-137. Recurso electrónico disponible en: http://www.academicresearchjournals.org/IJPSD/PDF/December/Arif.pdf

Bustelo Gómez, Pablo (2008): “¿Chindia o China más India? Complementariedad y competencia económicas entre dos gigantes asiáticos”. Revista de Economía Mundial [en línea]: [Fecha de consulta: 16 de septiembre de 2014] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=86613723004> ISSN 1576-0162

Embassy of India (2014): “India-China Relations”. Embassy of India. Beijing. Documento electrónico disponible en: http://www.mea.gov.in/Portal/ForeignRelation/China_September_2014.pdf

Government of India (GoI) (2014a): “Fact Sheet on Foreign Direct Investment (FDI). From April, 2000 to June 2014”. Department of Industrial Policy & Promotion. Ministry of Commerce & Industry. Government of India. Disponible en: http://dipp.nic.in/English/Publications/FDI_Statistics/2014/india_FDI_June2014.pdf

_(2014b): “FDI Synopsis on Country China”. Department of Industrial Policy & Promotion. Ministry of Commerce & Industry. Government of India. Disponible en: http://www.dipp.nic.in/English/Investor/China_Desk/FDI_Synopsis_China.pdf

Madan, Tanvi (2013): “India’s Relations with China: The Good, the Bad and the (Potentially) Ugly”. Brookings (recurso digital). 10 de octubre. Disponible en: http://www.brookings.edu/research/opinions/2013/10/08-india-china-relations-madan

Ministry of External Affairs (MEA) (2004): “Panchsheel”. External Publicity Division. Ministry of External Affairs. Government of India.  Documento electrónico disponible en: http://www.mea.gov.in/Uploads/PublicationDocs/191_panchsheel.pdf

_ (2012): “India-China Bilateral Relations”. MEA. Government of India. 9 de enero. Recurso electrónico disponible en: http://www.mea.gov.in/Portal/ForeignRelation/China-January-2012.pdf

Mohanty, S.K. (2014): “India-China Bilateral Trade Relationship”. Reserve Bank of India. New Delhi. Documento electrónico disponible en: http://rbidocs.rbi.org.in/rdocs/Publications/PDFs/PRSICBT130613.pdf

Singh, Kumar Ritesh (2014): “India’s Trade Policy Options”. The Diplomat (edición digital). 13 de mayo. Disponible en: http://thediplomat.com/2014/05/indias-trade-policy-options/

Singh, Prashant Kumar (2014): “Transforming India-Taiwan Relations. New Perspectives”. Institute for Defence Studies & Analyses (IDSA) Monograph Series No. 35 April. New Delhi. Disponible en: http://idsa.in/system/files/monograph35.pdf

Sivela Díaz-Criado, Enrique; Vacas Fernández, Félix (2006): “El conflicto de India y Paquistán”. Instituto de Estudios Internacionales y Europeos “Francisco de Vitoria” y Ministerio de Defensa de España. Recurso electrónico disponible en: http://publicaciones.defensa.gob.es/docs/default-source/publicacionespdf/conflicto_india_pakistan.pdf?sfvrsn=4

 Anexo:

GRÁFICO 1:

Exportaciones e importaciones de bienes entre China e India (en términos absolutos)

Fuente: elaboración propia a partir de base de datos de UNCTADSTAT. Disponible en: http://unctadstat.unctad.org/wds/ReportFolders/reportFolders.aspx

GRÁFICO 2:

Exportaciones e importaciones de bienes entre China e India (% respecto al total)

 

Fuente: elaboración propia a partir de base de datos de UNCTADSTAT. Disponible en: http://unctadstat.unctad.org/wds/ReportFolders/reportFolders.aspx

 


[i] Traducción del idioma hindi: “cinco principios”.

[ii] Traducción propia. Fuente: MEA, 2004.

[iii] En 1950 la República Popular China “tomó el control del Tíbet” utilizando la fuerza militar. Gran parte de la población tibetana sigue reclamando desde entonces la soberanía. En un primer momento, el Primer Ministro de India adoptó una postura pasiva ante el acontecimiento y no se registraron serias protestas contra Beijing. No obstante, los líderes de la oposición en el parlamento criticaron duramente la política de Nehru en el asunto del Tíbet. Poco a poco, las diferencias entre China es India fueron creciendo: especialmente porque, tras la toma de control del Tíbet, los dos territorios pasaban a ser directamente fronterizos en esa zona y existían discrepancias en la línea de demarcación (establecida en 1914 por los británicos). China no reconocía esa línea de demarcación.

[iv] El conflicto latente entre India y Paquistán tiene origen reciente en la independencia de estos dos países respecto a Inglaterra en 1947 (aunque algunos consideran que las raíces se remontan mucho más atrás en el tiempo). La disputa se centra en el Estado de Cachemira, actualmente perteneciente a India pero que los paquistaníes reclaman como propio, por ser la mayor parte de la población de religión musulmana.  En 1965 tuvo lugar una guerra entre los dos países y de 1984 a 1999 ha habido conflictos fronterizos de “baja intensidad”. Fuente: Sivela, 2006.

[v] Las relaciones entre China y Japón en la historia contemporánea han sido especialmente tensas, desembocando en guerra en dos ocasiones: la primera tuvo lugar entre 1894 y 1895; la segunda transcurrió en el período de 1937-45. Siguen existiendo fuertes fricciones entre los dos países.

[vi] Traducción propia.

[vii] “Declaration on Principles for Relations and Comprehensive Cooperation” (23/06/2003). Documento disponible en Ministry of External Affairs. Government of India: http://www.mea.gov.in/in-focus-article.htm?7679/Declaration+on+Principles+for+Relations+and+Comprehensive+Cooperation+Between+the+Republic+of+India+and+the+Peoples+Republic+of+China

[viii] Traducción propia. Fuente: Ibídem.

[x] Fuente: Ministry of Commerce of the People’s Republic of China (MOFCOM). “China FTA Network”. Disponible en: http://fta.mofcom.gov.cn/topic/enindia.shtml

[xi] Ese mismo año (2001) la República Popular de China se adhiere a la Organización Mundial del Comercio.

[xii] Rivalidades nucleares y navales, los planes de Beijing de presencia en el Océano Índico, competencia de recursos, rivalidad por el liderazgo en el mundo desarrollado, asimetrías de poder, etc.

[xiii] Fenómeno que se encuentra dentro de la “Teoría del caos” (en ciencias matemáticas y físicas).

 

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