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ARA 14 de Abril de 2013 Giné Daví

Japón: imprimir billetes y abrirse al exterior

Japón, tras dos décadas de estancamiento, cedió a China la plaza de segunda economía mundial. Y el terremoto del 11 de marzo de 2011 acrecentó la crisis. Había que repensar y revitalizar el país. El Partido Democrático Liberal fracasó en el intento y provocó el retorno al poder del Partido Liberal Democrático que arrasó en las elecciones legislativas del 16 de diciembre de 2012.

Shinzo Abe apostó fuerte por aplicar una agresiva política monetaria con el objetivo de subir en dos años la inflación al 2% para salir de la espiral deflacionista. El Banco del Japón empezó a imprimir billetes inyectando liquidez al sistema para relanzar la economía. Y facilitar la concesión de créditos a las empresas para incrementar la inversión pública y privada e incentivar la demanda interna. A la vez, se provocó una bajada del yen para favorecer el sector exportador, corregir el déficit comercial, mejorar las cuentas de las empresas y lograr más ingresos fiscales para ir reembolsando la elevada deuda del país.

Haruhiko Kuroda actuó con rapidez e inició el plan de estímulo comprando obligaciones del Estado. La apuesta tiene sus riesgos. La “revolución monetaria” puede resultar insuficiente si no va acompaña de otras reformas estructurales. Y una menor cotización del yen eleva la factura de las importaciones energéticas. Y puede provocar devaluaciones competitivas en otros países competidores. Los surcoreanos han sido los primeros en quejarse.

Japón se abrirá más al exterior. Podría sumarse al “Transpacífic Partnership (TPP), una vasta área comercial impulsada por EEUU. E iniciará las negociaciones para concluir un acuerdo de libre comercio con la UE. Y también podría negociar un acuerdo comercial trilateral con China y Corea del Sur.

Abe pretende recuperar el pulso económico y vital del país. Los medios financieros y empresariales como la patronal Keidanren, apoyan las medidas tomadas. Los sindicatos se muestran prudentes y priman salvar las empresas y sus puestos de trabajo. Japón tiene la ventaja de contar con una tasa de paro del 4,3%. En la UE alcanza una media del 12%. La sociedad japonesa resiste mejor los efectos de las crisis porque mantiene vivos los valores de la tenacidad, la solidaridad y la cohesión social. Y a pesar de que persisten problemas de gobernabilidad, los japoneses confían en sus líderes políticos. Japón es la tercera economía mundial.

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