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10 de Xullo de 2013 Toro Hardy

La renta monopólica

El énfasis en la renta monopólica está provocando una desmaterialización de la economía estadounidense.

Estados Unidos evidencia una desmaterialización creciente de sus empresas. Sus fábricas y sus servicios (contabilidad, finanzas, personal, informática, contacto con los clientes, etc.) son externalizados y desmembrados alrededor del mundo a la búsqueda de la mano de obra más barata para cada actividad. De acuerdo a Bloomberg/Businessweek: “Algunos expertos en gerencia teorizan sobre la ‘corporación totalmente desagregada’ en las que todas las funciones que no son consideradas esenciales son externalizadas…De acuerdo al Profesor Mohanbir Sawhney, de la Escuela de Negocios Kellog de la Universidad de Northwestern: una de las tareas en las escuelas de negocios es entrenar a los futuros gerentes a manejar a la corporación virtual” (“The future of outsourcing”, 30 enero, 2006). Es decir, a manejar desde una casa matriz minúscula a una corporación global en la que sus distintas funciones se encuentran desperdigadas por el mundo y fuera de su contacto directo. Mientras ello ocurre las marcas y las patentes, consideradas como el núcleo central del negocio, son celosamente resguardadas en la casa matriz.

El porqué marcas y patentes constituyen la columna vertebral de las empresas es algo que se entiende bien al leer un reciente artículo de Paul Krugman (“Profits without production”, International Herald Tribune, 22-23 junio, 2013). Lo esencial de una corporación no son sus productos o sus servicios, según explica, sino las ganancias provenientes de la “renta monopólica”. Es decir, los ingresos que se derivan de cerrarle el paso a la competencia por vía del establecimiento de un coto cautivo. Ello puede ser la resultante de una patente, pero también de la imagen asociada a una marca. Lo significativo aquí es que el precio de venta de una mercancía se desasocia de su costo de producción para identificarse con su capacidad para alejar a la competencia. Según Krugman, el valor de mercado de cualquiera de los productos de Apple no tiene nada que ver con lo que cuesta producirlo, sino con la diferenciación tajante que éstos han logrado establecer en relación a sus competidores.

Las implicaciones del proceso anterior en relación a la economía de Estados Unidos son múltiples y profundas. La distribución del ingreso se separa brutalmente de los salarios (que cada vez cuentan menos) y se asocia crecientemente con las ganancias. Las ganancias se distancian de la producción y se identifican con la preservación de un espacio no competido. La necesidad de expandir la capacidad productiva disminuye en la medida en que el monopolio garantiza una alta rentabilidad sin necesidad de incurrir en el riesgo que conlleva toda inversión.

No en balde en Estados Unidos las 400 personas más prósperas poseen una riqueza combinada superior a los 150 millones de estadounidenses que se encuentran en la parte inferior de la escala y el 1% del tope posee más riqueza que el 90% de la población. La fórmula que lleva a ello es simple: menos empleo y producción domésticos y mayores ganancias derivadas de las rentas monopólicas.

Tempo exterior: Revista de análise e estudos internacionais