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OPCh 16 de Maio de 2013 Ríos

Los dos frentes de la seguridad alimentaria

Los problemas relacionados con la seguridad alimentaria tienen en China dos grandes frentes abiertos. Uno interno, vinculado a la calidad y garantías de los alimentos pero también a variables colaterales relacionadas con el estímulo al proceso de urbanización (en 2020 alcanzaría al 60% de la población) y la consiguiente reducción de tierras cultivables, por otra parte asediadas por una galopante sequía en importantes zonas del país. Otro externo, a fin de garantizar el aprovisionamiento, se diría que al mismo nivel en importancia que los recursos energéticos.

Los escándalos relacionados con la alimentación proliferan por doquier y aumentan en gravedad. También, en paralelo, la desconfianza social. El último de ellos, a primeros de este mes de mayo, destapaba niveles excesivos de mercurio en suplementos alimenticios para bebés. Antes fue la carne de cordero, y antes la de cerdo, pollo y pato. Cuando no es un peligroso virus es la adición a los alimentos de una larga lista de sustancias como la gelatina, el carmín, nitratos, etc. El mapa de riesgos para la salud pública se agranda sin cesar. Dicho proceso está en el origen de la aparición de un nuevo tipo de traficantes, especuladores con los alimentos que tiran provecho de la inseguridad interior para adquirir productos en el extranjero, llegando incluso a afectar las reservas de cualquier país, como ha ocurrido recientemente con la leche en polvo en Holanda. 

Las medidas administrativas adoptadas recientemente, elevando el rango del departamento oficial responsable del control, no han cosechado frutos aún, si bien se espera el anuncio de medidas de mayor contundencia. En dicha línea, los crímenes relacionados con la seguridad alimentaria han sido tipificados por las máximas instancias judiciales del país con estándares más rigurosos y claros en relación a las sanciones y los infractores. Sorprende en tal sentido el anuncio de la inclusión de las celebridades que promocionan alimentos inseguros entre los responsables, pudiendo ser igualmente castigados.

En el frente exterior, cabe mencionar el aumento de la cooperación agrícola con América Latina y el Caribe, especialmente tras la visita por la zona del ex primer ministro Wen Jiabao el pasado año. En junio próximo tendrá lugar en Beijing un primer foro de ministros de agricultura de China y esta región con el apoyo de la FAO. América Latina supone el 27 por ciento de las importaciones de alimentos de China, aunque solo Brasil y Argentina responden por más del 90 por ciento del total.

Los programas de intercambio de expertos y técnicos agrícolas constituyen una práctica igualmente extendida a África, al igual que el arrendamiento de parcelas, modalidad extendida también a Rusia. El desarrollo agrícola se afirma así como una cooperación compartida que China financia generosamente con fondos especiales y el fomento de la investigación y el desarrollo en ciencia y tecnología agrícola. El potencial, sobre todo en África, es de una gran complementariedad y bien aprovechado podría contribuir activamente a forjar una alianza singular en la lucha contra el hambre y la pobreza.

La cooperación en este ámbito gana en importancia y constituye una prioridad política esencial para China que se enfrenta al riesgo añadido de las acusaciones de practicar un neocolonialismo. Sus prácticas serán analizadas con lupa. Importa que igualmente en América Latina y África se aproveche esta circunstancia para disponer los medios y voluntades precisas que permitan avances sustanciales en la consecución de los Objetivos del Milenio. Estos, a la postre, contrariamente a la visión tradicional, podrían venir más dados por el efecto de la cooperación Sur-Sur que la Norte-Sur.

Tempo exterior: Revista de análise e estudos internacionais