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IGADI 13 de Xaneiro de 2011 Giné Daví

Se refuerza la cooperación militar entre Seúl y Washington

La alianza estratégica entre Seúl y Washington se ha reforzado en 2010. Dos hechos decisivos: la escalada de la tensión militar de Corea del Norte y la activa posición militar china en el mar de la China. Ambos, han provocando cambios en la estrategia militar en Seúl y en Tokio, con dos consecuencias: una mayor implicación política de EEUU en Asia oriental y un rearme militar en la región.

Lee Myung-bak y Barack Obama celebraron varias encuentros a lo largo del año con ocasión de las cumbres donde participaron (G20, APEC, NNUU, etc.). También Hilary Clinton y Robert Gates visitaron varias veces Seúl. Cabe destacar la reunión 2+2 celebrada el 21 de julio con sus homólogos surcoreanos que sirvió para lanzar un claro mensaje político a Pyongyang y Pekín. Aquel día adoptaron una Declaración Conjunta con ocasión del 60 aniversario del inicio de la Guerra de Corea en la cual ambas partes reafirmaban su alianza estratégica.

La tensión militar se incrementó con el hundimiento del Cheonan el 26 de marzo y el bombardeo de la isla de Yeongpyeong el 23 de noviembre. También se produjeron algunos intercambios de disparos el 29 de octubre en la zona terrestre desmilitarizada. Otros días de gran tensión se produjeron con ocasión de las maniobras militares conjuntas entre los estadounidenses y surcoreanos en julio y diciembre, que irritaron  también a China. Pekín protestó por la participación del portaaviones “George Washington” en las maniobras navales de julio y presionó para que se realizasen en el mar del Este en vez del mar del Oeste frente a las costas chinas. También provocaron un esperado endurecimiento de la retórica belicista de Pyongyang amenazando con lanzar  una “guerra santa”, incluso nuclear, contra el Sur. El Consejo de Seguridad de las NNUU convocó el 19 de diciembre una reunión urgente ante la situación en la península coreana que acabó, como otras veces, sin acuerdos concretos.

Las intimidaciones norcoreanas han elevado el nivel de alerta militar en el Sur. Washington y Seúl denuncian que el Norte sigue produciendo uranio enriquecido para incrementar su arsenal nuclear. Barack Obama sigue presionando a Hu Jintao para que contenga las veleidades nucleares de Kim Jong-il. Washington considera que Pekín podría hacer mucho más que limitarse a pedir contención a ambas Coreas. Las relaciones entre Barack Obama y Hu Jintao no pasaban por un buen momento a las puertas del encuentro entre ambos en Washington, el 19 de enero de 2011.

La cooperación bilateral militar abarca múltiples aspectos, desde la prevención y la respuesta a cualquier tipo de ataque exterior hasta la adquisición y el mantenimiento de las capacidades militares surcoreanas. La agresividad demostrada por Pyongyang obliga a Seúl a llevar a cabo una reforma militar y a una mejora de los programas y medios de defensa, con especial atención a  los misiles de medio alcance, el Hyunmu-3C, y los antisubmarinos. Corea del Sur fue en 2009 el 7º comprador de armas a los EEUU, gastando 362 millones $, cifra que aumentará significativamente en 2010.

Corea del Sur también exporta armas. En 2010, sus exportaciones alcanzaron el record de 1.22 millones $, con un incremento del 2% respecto al 2009. Es menos de lo que se esperaba al fallar la venta de 7 aniones T-50 a Singapur y por la demora en la venta de otros K9 a Australia y Egipto. De todos modos es el cuarto año consecutivo que crecen sus exportaciones. En 2006 solo sumaban 253 millones $. Seúl aspira a desarrollar su industria militar con el objetivo de alcanzar unas ventas de 4.000 millones $ en 2020.

El presupuesto de defensa de Corea del Sur para 2011 (26.000 millones $) podría incrementarse casi un 7% respecto al de 2010. Otra cuestión de alta seguridad es la mejora de medidas para evitar los ataques cibernéticos lanzados por Corea del Norte que opera con 700 cyber hackers, capaces de amenazar la seguridad de la defensa militar  o afectar negativamente a la economía surcoreana. Así mismo, Corea del Sur y EEUU ultima el  nuevo plan operacional (OPNAL) para responder con más eficacia ante un eventual ataque militar, colapso político o económico u otra grave situación de emergencia con o en Corea del Norte. El 42º Security Consultive Meeting (SCM) se reunió el 8 de octubre en Washington.

EEUU tienen estacionadas en el Sur 28.500 militares y personal auxiliar que apoyan a los 655.000 soldados surcoreanos que deben afrontar la amenaza de más de 1.200.000 soldados norcoreanos al otro lado de paralelo 38. Pyongyang incrementó sus fuerzas especiales desde 120.000 hasta 200.000 soldados. Cuenta con más de 1000 misiles balísticos, 2.500 a 5.000 toneladas de armas químicas y 700 piezas de artillería de largo alcance y opera con 70 submarinos. El incremento de las fuerzas especiales norcoreanas preocupa en Seúl que, para corregir este desequilibrio, proyecta aumentar las fuerzas especiales de Corea de Sur, que ahora suman unos 20.000 soldados. De este modo al contingente surcoreano hay que sumarle las topas especiales de EEUU.

El malogrado presidente Roh Moo-hyun firmó con EEUU, en febrero de 2007, un acuerdo que prescribía que el control operacional unificado, en caso de guerra, pasaría del mando estadounidense (OPCON) al surcoreano. Se fijó el 17 de abril de 2012, como plazo para hacer efectiva la devolución del mando. Sin embargo, Lee Myung-bak era partidario de posponerla para más tarde del 2012. Considera que un mando militar unificado sigue siendo imprescindible para hacer frente a un eventual ataque norcoreano. Entiende que ha cambiado el contexto político existente en 2007. Entonces, Pyongyang había aceptado negociar una completa y definitiva desnuclearización. Pero el 25 de mayo de 2009 realizó un segundo ensayo nuclear y en 2010 atacó suelo surcoreano. Lee Myung-bak y Barack Obama decidieron el 27 de junio aplazar aquel traspaso hasta el 1 de diciembre de 2015.

Por otro lado, Seúl reemprendió en julio 2010 el envío de personal militar y civil surcoreano en Afganistán para desarrollar programas o proyectos de reconstrucción del país. La Asamblea Nacional aprobó el 25 de febrero una ley para desplegar hasta 350 soldados, durante 30 meses, a partir del 1 de julio de 2010 para proteger a los 120 civiles que desarrollan programas de reconstrucción en la provincia de Parwan al norte de Kabul. Se transportaron 320 soldados. Corea del Sur ya había enviado a Afganistán médicos e ingenieros militares entre 2002 y 2007. Este personal fue retirado después que 23 misioneros y voluntarios surcoreanos fuesen secuestrados y dos ellos asesinados por los talibanes en julio 2007. Cabe recordar que Corea del Sur envió 3.600 soldados a Irak en 2004, una presencia militar que finalizó en diciembre de 2008. En Febrero de 2010 también envió un contingente de 240 soldados a Haití para apoyar las tareas de ayuda humanitaria al país tras ser azotado por un devastador terremoto.

Otra cuestión importante es el inicio de lso contactos bilaterales para discutir sobre la revisión del Acuerdo bilateral sobre la energía atómica firmado en 1973 y que expira en 2014. Este acuerdo regula el uso de la energía nuclear para uso pacífico por parte de Seúl. Es un asunto de sumo interés para Corea del Sur que se ha convertido en un país exportador de tecnología nuclear.

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