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Magazine Español (Venezuela) 20 de Abril de 2015 Mansilla Blanco

Tiempo de aperturas

Raúl Castro y Barack Obama se dan la mano durante la Cumbre de las Américas en Panamá

El simbolismo histórico trazado en el encuentro entre el presidente cubano Raúl Castro y su homólogo estadounidense Barack Obama en la reciente Cumbre de las Américas de Panamá, parece recoger las bases del legado que Obama quiere dejar al final de su presidencia en enero de 2017: aperturas diplomáticas con Cuba, mientras controla los pasos y el tiempo para su próximo objetivo, consistente en la apertura con Irán.

Ambos casos, Cuba e Irán, parecen caminar con cierta firmeza a pesar de los recelos y, obviamente, de las incertidumbres que puedan surgir. Washington y La Habana estarían dispuestos a reabrir sus respectivas embajadas mientras el final del embargo estadounidense estaría cerca; toda vez el reciente acuerdo nuclear entre Irán y el G5+1 alcanzado en Lausana (Suiza), sugiere la posibilidad del fin de las sanciones económicas a Teherán, a cambio del control de su programa nuclear por parte de la AIEA.

Lo curioso es el contexto y el momento en que ocurren ambos acontecimientos. Mientras Obama estrechaba la mano de Raúl Castro en Panamá, cuando anteriormente su secretario de Estado, John Kerry lo hacía con el representante nuclear iraní Javad Zarif en Suiza, el senador republicano de origen cubano Marco Rubio y la ex secretaria de Estado Hillary Clinton anunciaban sus respectivas candidaturas presidenciales 2016. El primero lo hacía en Miami, sede del lobby cubano-americano. Todo un juego de simbolismos.

En la recta final de su mandato, y cuando la economía estadounidense comienza a presentar síntomas de recuperación, Obama traza nuevas estrategias geopolíticas con países tradicionalmente incómodos para los intereses de Washington, donde la perspectiva de apertura había sido impensable hace apenas unos años. Uun aspecto que ha levantado tantas expectativas como incertidumbres y riesgos, mucho más evidentes en el juego político interno, tomando en cuenta que los republicanos dominan el Congreso y el Senado.

Pero hay que observar los efectos colaterales de ambos sucesos. La apertura con Cuba supone para Obama un intento por recuperar su credibilidad hemisférica en un momento en que las tensiones con Venezuela han llegado a polarizar el continente, tras el decreto firmado en Washington en marzo pasado de considerar al gobierno de Nicolás Maduro como una amenaza a la seguridad estadounidense.

Previo al apretón de manos con Raúl Castro, Obama estuvo en Jamaica en un encuentro con el CARICOM, para afinar detalles de una Iniciativa de Seguridad Energética en el Caribe que reduzca y paulatinamente sepulte el peso de PETROCARIBE, piedra angular de integración energética que Caracas impulsa a través del ALBA y del cual Cuba también forma parte.

En la cumbre de Panamá tampoco se acordó con exactitud cuándo Cuba será retirada de la polémica lista que Washington elabora sobre los países que presuntamente apoyan el terrorismo internacional, ni tampoco el final del anacrónico embargo, o el cierra de la base de Guantánamo.

En el caso iraní, mientras las conversaciones nucleares parecen llegar a un acuerdo firme, la geopolítica de Obama hacia Teherán asoma pinzas delicadas. Necesita del apoyo iraní para contener al Estado Islámico y mantener en pie el atribulado régimen de Bashar al Asad en Siria, un tradicional enemigo estadounidense.

Sin embargo, la crisis de Yemen, agravada por la intervención militar saudita con el apoyo de varios países musulmanes (entre ellos Egipto, Marruecos, Turquía y Pakistán) sugiere un marco de contención contra Irán en el estratégico paso del Golfo Pérsico y el Golfo de Adén, contención que cuenta con la tácita aprobación estadounidense.

¿Llegarán a tiempo las aperturas cubana e iraní para verificar el legado real de Obama? ¿O simplemente estamos asistiendo a una nueva geopolítica estadounidense, en cerrando viejos conflictos y concentrando su atención estratégica en lo que al parecer realmente importa más a Washington: China y Asia/Pacífico? En medio de tantas expectativas, el péndulo se mueve a varias bandas.

 

 

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