| Taiwán tensa la cuerda Por Xulio Ríos (Safe Democracy, 25/09/2007; GZnación, 21/09/2007; La Vanguardia, 24/09/2007) |
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En tercer lugar, la partidaria, ya que un éxito de la estrategia en curso permitirá el afianzamiento del espacio político del PDP, en condiciones nada fáciles, marcadas por el repunte de las denuncias de corrupción en el entorno presidencial y que habían hecho peligrar seriamente la influencia de Chen en el partido. Por último, la personal, ya que una victoria del PDP y sus tesis puede hacerle más llevaderos los procesos judiciales que le aguardan una vez abandone esa presidencia que ahora le proporciona una inmunidad a prueba de irregularidades graves y confirmadas. La tensión ha sido la estrategia de Chen a lo largo de sus dos mandatos consecutivos. La exacerbación de las diferencias ha dividido la isla en dos segmentos políticos claramente diferenciados: los azules y los verdes. Muchos procesos electorales tienden a resolverse por la mínima diferencia (como ocurrió en las presidenciales de 2004 y más recientemente en las municipales de Kaohsiung, la segunda ciudad de la isla). Pero también multiplica los enfrentamientos con el continente, quien estos días calificó a Chen de “conspirador”, alertando de las “graves consecuencias” de la hipotética celebración del referéndum. En Australia, en un encuentro celebrado en la cumbre informal de la APEC, Hu Jintao indicó a Bush que Taiwán está entrando en un periodo “altamente sensible y potencialmente peligroso”. Hu calificó la iniciativa de Chen como un “acto de secesión”. Bush se comprometió a ejercer sus buenos oficios y mediar ante las autoridades taiwanesas para que el referéndum –que parece difícil de evitar- no adquiera una importancia desmesurada y provoque una crisis grave en el estrecho de Taiwán, en lo que, paradójicamente, se interpreta como un velado mensaje a las autoridades continentales para que no se tomen tan en serio y a pecho la polémica iniciativa de Chen. A renglón seguido, Washington anunció nuevas ventas de armas a la isla. Para Beijing esta no es una cuestión baladí. La denuncia efectuada el pasado 4 de septiembre por el Pentágono acerca de supuestos ataques informáticos por parte de China, sin mencionarla expresamente (y desmentidos oficialmente), pudieran indicar que Beijing se está preparando para una guerra electrónica global que podría ser de gran importancia en el escenario del Estrecho. Su primer objetivo sería hacer inoperantes los sistemas de la flota del Pacífico de EEUU en caso de conflicto militar con Taiwán. Pese a cuanto pudiera desaconsejar la celebración de los Juegos Olímpicos en 2008, esa combinación de advertencias e indicios no debiera tomarse a la ligera. |
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