No es novedad que la historia de Galicia siempre depara, para el que se sumerge en ella, sorprendentes curiosidades que -como los tesoros de antiguos pecios marinos- van apareciendo en proporción directa al tesón, suerte o curiosidad del estudioso.
Algo de esto -o casi todo junto- sucedió con la frase de marras.
Había comenzado a investigar sobre el Tercio de Gallegos de Buenos Aires a principios de los ’90, con el casi exclusivo fin de lograr -lo que ya era todo un reto- el retorno al servicio activo de esta joya histórica también descubierta casi por casualidad.
Al ingresar como cadetes de náutica, desde tiempos inmemoriales se nos comentaba -tradición oral pura y dura- la historia heredada de la época hispánica: -“La Escuela de Náutica fue creada en 1799 y, en 1807 participó de la Defensa de Buenos Aires con un regimiento creado y comandado por su director y en el que se enlistaron los cadetes: el Tercio de Gallegos que enfrentó y derrotó al ejército británico…”
Al no haber escuchado jamás en mi vida sobre el dichoso “Tercio de Gallegos”, me puse a buscar en libros de historia y el resultado fue desolador: tampoco se mencionaba ni una palabra de él. ¿Sería un invento para darnos ánimo?… Pero, como no podía creer que se hiciera nada semejante en una institución tan seria, antigua y prestigiosa, continué buscando y, finalmente -muy de a poco- logré hallar algunas menciones aisladas y solo en libros muy especializados.
Sintetizando: para 1995 habíamos logrado hallar suficiente información y pudimos emprender la tarea de la recreación del Tercio de Gallegos.

Ello dio lugar a un estrecho vínculo con los centros gallegos de Buenos Aires y con la Xunta de Galicia que muy pronto comenzó a invitarnos a participar de actos solemnes por toda Galicia.
Fue en uno de esos primeros viajes cuajados de emociones y alegrías, cuando una frase en un escudo me hizo sobresaltar: “Denantes mortos que escravos…” leí. Esa frase la conocía. Era nuestra: era del Tercio de Gallegos de Buenos Aires.
En efecto, entre los centenares de libros y miles de documentos relevados en bibliotecas y archivos históricos, recordaba haber leído esa frase y el episodio en la que fue dicha:
La madrugada del helado 5 de julio de 1807, encontró a la compañía de granaderos del Tercio de Gallegos en la Plaza de Toros del Retiro. Allí fueron cercados por una fuerza británica que los triplicaba. Los gallegos, a puro coraje, debían abrir una brecha que les permita evacuar la guarnición. Para arengar a su tropa que debía enfrentar una muerte segura, el ferrolano capitán de gallegos, Jacobo Adrián Varela, al tiempo de ordenar avanzar a la carga, gritó a sus valientes granaderos el nombre de su santo patrono: -¡Santiago!.. Y ellos respondieron a una sola voz con un cerrado: -¡Muertos antes que esclavos!..
A pleno grito de coraje, y haciendo tremolar la bandera con el escudo de Galicia, avanzaron a punta de bayoneta y disparando el último cartucho lograron abrir la brecha que les permitió continuar combatiendo hasta la victoria.
Fue el combate más sangriento y la compañía de granaderos gallegos fue la que más hombres perdió en combate. El capitán Varela perdió sus botas en el barro, lo que no impidió que -esa helada mañana de invierno austral- continuase combatiendo descalzo.
El primer gallego europeo que conoció la épica historia del glorioso Tercio de Gallegos de Buenos Aires fue don Manuel de Castro López que en 1911 publicó en la capital porteña un compendio de aquellos documentos del comandante Cerviño.

Algunos años después, don Alfonso Rodríguez Castelao, cuando se radicó en Buenos Aires para proclamar desde allí sus ideales galleguistas, pudo tomar contacto con aquellos papeles -incluso con el libro de Cerviño cuyo último ejemplar pude encontrar después de 90 años en la biblioteca del Centro Gallegos.
Puedo imaginar la emoción de nuestro paisano Castelao al leer estas páginas de honor y libertad; de gloria, coraje y valor… en fin: de todos los valores e ideales que demostraron aquellos gallegos y que, como otros miles y millones antes y después del Tercio de Gallegos, identificaron tanto a quienes nacieron y vivieron en Galicia como a todos aquellos que debieron emigrar y construir esa Galicia Universal de la que estamos tan orgullosos. Una Galicia española y Universal que Castelao quiso que tenga como lema, el más heroico grito que tuvieron los gallegos en sus labios y que -unidos- los llevó a la Libertad: “¡Santiago! ¡Muertos antes que esclavos!..”

